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sábado, 16 de noviembre de 2019

DISCERNIMIENTO

“Las peores formas de maldad consisten en perversiones de la verdad, de mentiras espirituales, aunque hoy en día muchas personas ven estas formas con indiferencia y las consideran bastante inofensivas”.


SUPERVIVENCIA ESPIRITUAL PARA UNA IGLESIA EN CRISIS

La conquista de la ciudad de Troya es una de las famosas historias de la historia antigua. Los soldados griegos habían sitiado la ciudad durante más de diez años, pero no pudieron conquistarla. Exasperado, Ulises, un brillante estratega, decidió construir un gran caballo de madera y dejarlo fuera de los muros de la ciudad como un supuesto regalo para los troyanos inconquistables. Los griegos se embarcaron en aparente derrota. Los troyanos curiosos y orgullosos trajeron el caballo de madera dentro de sus paredes fortificadas. Esa noche, los soldados griegos escondidos dentro del caballo se arrastraron y abrieron las puertas de la ciudad para permitir que sus compañeros soldados entraran a la ciudad. Los soldados masacraron a los habitantes, saquearon la ciudad y luego la quemaron. Desde entonces, el caballo de Troya ha sido un símbolo de infiltración y engaño.
A lo largo de su historia, la iglesia ha abrazado muchos caballos de Troya. Satanás ha usado efectivamente enemigos disfrazados como regalos para atraer a la gente lejos de la verdad de Dios y llevarla a un error destructivo. La iglesia de hoy está en un estado particularmente grave de confusión. Eso no debería sorprendernos, porque el apóstol Pablo dijo: «También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita» (2 Tim.3:1-5).

El apóstol Pedro hizo eco de esa verdad: «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme» (2 Pd.2:1-3).

La iglesia de hoy es como los líderes religiosos de los días de Jesús, que podían distinguir entre cosas superficiales como el clima agradable y tormentoso, pero no entre la verdad y el error (Mt.16:1-3). Muchas iglesias han abandonado tanto la ética como la doctrina bíblica, la profunda reverencia y adoración a Dios, el arrepentimiento del pecado, la humildad hacia Dios y los demás creyentes, y una profunda comprensión del carácter y la obra de Dios. Todo eso ha resultado en un compromiso de bajo nivel con la vida santa.

Por el contrario, Dios llama a todos los verdaderos creyentes a buscar la perfecta conformidad con el estándar absoluto y santo de Su Palabra. «Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo» (Pd.1:14-16). Si vas a vivir una vida santa que agrada al Señor, es esencial que seas discernidor espiritual.

¿Qué es el discernimiento espiritual?
Puertas, Opciones, Elija, Abierta, Decisión
El discernimiento espiritual es la habilidad de separar la verdad divina del error. 

1 Tes.5:21 dice que debemos "examinar todo cuidadosamente". 

Eso habla de probar algo para revelar su autenticidad. Nosotros, como creyentes, debemos evaluar todo con lo que entramos en contacto para distinguir lo que es verdadero y falso, lo bueno y lo malo, o lo correcto y lo incorrecto. Esa puede ser una tarea difícil. ¿Por qué? 

  • Primero, estamos constantemente luchando contra los deseos pecaminosos de nuestra carne caída.  
  • En segundo lugar, nos enfrentamos al engaño satánico. El diablo está haciendo todo lo posible para confundirnos y confundirnos. 
  • Tercero, estamos inundados de influencias mundanas que buscan dominarnos.

Oponerse al mundo, la carne y el diablo nos exige «retener lo bueno» (v.21). Debemos abrazar de todo corazón lo que es inherentemente genuino y verdadero. También debemos «abstenernos de toda especie de mal» (v. 22). Eso significa que debemos separarnos de toda forma de perversión como si estuviéramos evitando una plaga mortal o un veneno. Un pastor escribió correctamente: “Las peores formas de maldad consisten en perversiones de la verdad, de mentiras espirituales, aunque hoy en día muchas personas ven estas formas con indiferencia y las consideran bastante inofensivas” (RC Lenski). Muchos en la iglesia de hoy son indiferentes acerca de separar la verdad divina del error porque carecen de discernimiento espiritual.


¿POR QUÉ HAY TANTA FALTA DE DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL?

“Con demasiada frecuencia la gente ha pensado en la religión cristiana simplemente como algo que da una serie constante de liberaciones milagrosas de todo tipo y todo tipo de males. A menudo se ha dado la impresión de que no tenemos más que pedirle a Dios lo que sea que podamos necesitar y estaremos satisfechos”.

1- Doctrina débil 
Una de las principales causas dela carencia de discernimiento espiritual es el debilitamiento de la claridad doctrinal y la convicción de la iglesia. Muchos tienen un conocimiento superficial de la Palabra de Dios porque la iglesia ha cedido el oficio y la habilidad de entenderla a las personas que no están equipadas para hacerlo. En un llamado al discernimiento, el consejero cristiano Dr. Jay Adams escribió: “Autodenominados 'expertos' en psicología, sociología y educación, que tienen doctorados en sus campos y títulos de escuela dominical en pontificado bíblico sobre enseñanza y vida cristiana, en la radio y en otros lugares, estableciéndose como portavoces de Dios ... Su enseñanza y uso de la Biblia (cuando la  usan) a menudo tienen poca semejanza con lo que las Escrituras, correctamente interpretadas, realmente dicen”.

“¿Cuál es el resultado final de todo esto? Un resultado obvio es la tendencia moderna a usar el lenguaje teológico libremente... No solo los términos bíblicos se usan de manera imprecisa, por lo tanto, esparcen confusión en toda la iglesia, sino que se toleran fácilmente enseñanzas erróneas de todo tipo. Esto se debe a que muy pocas personas tienen el discernimiento necesario para identificar y refutar tales errores, y si sienten que algo está mal, sus poderes de discernimiento son demasiado débiles para poner sus dedos precisamente en el punto donde se encuentra el error. Si señalan el error, otras personas los denuncian como cazadores de herejías "([Eugene, Oreg .: Harvest House, 1987], págs. 35-36).

La dilución de la doctrina bíblica ha condicionado a la iglesia de hoy a desear solo lo que la hará sentir cómoda y satisfecha. El ministro inglés Martyn Lloyd-Jones dijo: “El pensamiento preciso, la definición y el dogma han tenido un descuento importante. Se ha puesto todo el énfasis en la religión como un poder que puede hacer cosas por nosotros y que nos puede hacer felices. Lo emocional y el lado del sentimiento de la religión ha sido sobre enfatizado a expensas del intelectual. Con demasiada frecuencia la gente ha pensado en la religión cristiana simplemente como algo que da una serie constante de liberaciones milagrosas de todo tipo y todo tipo de males ... A menudo se ha dado la impresión de que no tenemos más que pedirle a Dios lo que sea que podamos necesitar y estaremos satisfechos ...”. Debido a que la experiencia y la emoción se han elevado por encima de la revelación divina, muchos de los que se llaman cristianos no tienen una base bíblica para hacerlo. 

Durante una entrevista en una estación de radio supuestamente cristiana, el presentador del programa le preguntó a un predicador: "¿Cómo se convierte una persona en cristiana?" Respondió: “El individuo debe darse cuenta de que es un pecador y que no puede salvarse a sí mismo, arrepentirse de su pecado y arrojarse a la misericordia de Dios. Debe creer que Jesucristo es el Hijo de Dios, cuya muerte pagó el precio por su pecados y cuya resurrección prueba su justificación”. El anfitrión preguntó: “No crees que todos los cristianos deben creer eso, ¿verdad?”. A lo que el predicador respondió: “¡Sí!”. El anfitrión entonces manifestó: “Ciertamente no lidié con ninguno de mis pecados cuando me convertí en cristiano”. Entonces, dijo el predicador, “¿En qué basas tu salvación?”. El anfitrión respondió: “Estuve en las drogas y el alcohol, viviendo con mi pareja y en Science of Mind* durante seis años. Justo un día recibí el número de teléfono de Jesús y supe dónde estaba”.

Es obvio, por este relato, que no todos los que hablan de Cristo necesariamente lo conocen.

Algunos dicen que la doctrina divide. ¡Es verdad! Si deja de lado la verdad bíblica y permanece en silencio por temor a ofender a las personas, la oposición desaparecerá, pero también lo harán otras cosas como la verdad, la santidad y Dios mismo. Judas 3 y 4 dice: «Exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo». Diluir la doctrina solo termina facilitando las cosas para aquellos que buscan sigilosamente destruir a la iglesia de Cristo.

* Grupo de autoayuda, fundado en 1927 por el Dr. Ernest Holmes, que se “dedica a ayudar a las personas a aprender cómo usar los principios espirituales y desarrollar una relación directa con Dios. Esta enseñanza espiritual se basa en la sabiduría de las edades y los principios del Nuevo Pensamiento para promover el despertar y el crecimiento personal. Sostiene que toda la vida es sagrada y que cada ser humano es una expresión de Dios. La organización honra todos los caminos espirituales y estilos de vida”.

2- Pensamiento relativista 
Gran parte de la iglesia de hoy tiene una mentalidad continua, un ser continuo que no tiene una división perceptible en partes. En lugar de ver las cosas como blancas y negras, como correctas e incorrectas, o verdaderas y falsas, prefiere ver las cosas en infinitos tonos de gris. En la sátira de CS Lewis, The Screwtape Letters Screwtape (Cartas del Diablo a su Sobrino), un demonio mayor, instruyó a un aprendiz de demonio a mantener la mente de su víctima humana fuera de la simple antítesis entre verdadero y falso. En realidad Satanás usa esa estrategia con mucho éxito, porque la iglesia de hoy no ha logrado distinguir la verdad divina del error.

Los creyentes necesitan desarrollar una mentalidad antitética, no relativista. El Dr. Jay Adams escribió: “Las personas que estudian la Biblia en profundidad desarrollan mentalidades antitéticas: piensan en términos de contrastes u opuestos. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, los pensamientos y formas de Dios se comparan con todos los demás. La Biblia no enseña que hay numerosas maneras de agradar a Dios, cada una de las cuales es tan buena como la siguiente. Tampoco enseña que varias opiniones son más o menos las formas de Dios. Lo que enseña, en todas partes, es que cualquier pensamiento o forma que no sea del todo de Dios está completamente equivocado y debe ser rechazado. Según la Biblia, una falta estrecha es tan mala como una falta amplia: ambas son fallas. Solo hay un Dios, y solo hay una forma de vida: ¡la Suya!”

“A la gente de hoy no le gusta escuchar tales cosas, incluso las personas dentro de la iglesia. ¿Por qué? Porque tienen una mentalidad diferente. Muchos de ellos no han conocido la Biblia desde la infancia o nunca han hecho un estudio intensivo de ella más tarde, así que su mentalidad no es bíblica... Con pastores y personas que crecen en un ambiente que enfatiza el pensamiento continuo, la antítesis se ve opacada a medida que más y más personas intentan integrar los principios de sociología, psicología y administración de negocios con la Escritura” (pp.29, 32).

En lugar de integrar ideas mundanas con la verdad de Dios, el salmista hizo una clara distinción entre los dos: «Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche». Tito 1:9 dice que debemos refutar el error doctrinal: «[reteniendo] la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen».

3- Metodología mundana 
Otra razón para la falta de discernimiento espiritual es la preocupación de la iglesia con la imagen y la influencia como la clave para la evangelización. Dado que la iglesia de hoy cree que debe ganar a los perdidos para Cristo al ganar su favor, ya no enseña las doctrinas bíblicas del pecado, el infierno, el arrepentimiento o la cruz porque ofendería a los perdidos o los haría sentir incómodos. En cambio, se comercializa como una agencia benevolente y no amenazante cuyo objetivo principal es lograr prestigio, popularidad y aceptación intelectual entre los perdidos. Su premisa es: “Si nos quieren, les gustará nuestro Jesús”.

Si bien la verdadera iglesia debe ser amorosa y amable en su evangelización, nunca debe mitigar la enseñanza de la Palabra de Dios. Martyn Lloyd-Jones “vio que los elementos de advertencia y oposición al error eran partes esenciales de cualquier compromiso verdadero con la Biblia y, por lo tanto, creía que la desaprobación de las polémicas en la Iglesia Cristiana [era] un asunto muy serio”. En consecuencia, no esperaba la aprobación de aquellos que aceptaban la actitud predominante de aquellos que ponían el "amor" primero y trataban los argumentos sobre la doctrina como no cristianos. Creía que era esa actitud la responsable de la eliminación de la nota de autoridad del púlpito: la acusación de 'dogmatismo' y la aversión a la reprensión y la corrección fueron críticas a la Escritura misma” (The Fight of Faith, p. 650).

Note el ejemplo del apóstol Pablo. Dio una reprimenda punzante a la iglesia de Corinto por su preocupación por la imagen: «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros! Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos» (1 Cor.4:7-13).

Los verdaderos creyentes son una ofensa para aquellos que rechazan la verdad. Cristo dijo a sus discípulos: «Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra» (Jn.15:18-20). Hb.10:33 dice que los creyentes: «con vituperios y tribulaciones [fueron] hechos espectáculo».

4- Disciplina laxa 
También hay una falta de discernimiento espiritual debido a la falta de llevar a cabo la disciplina de la iglesia. Así es como Cristo dijo que debía llevarse a cabo: «Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo» (Mt.18:15-18).

La iglesia debe tener un alto nivel de santidad. El apóstol Pablo amonestó a la iglesia en Corinto por tolerar el pecado: «De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?» (1 Co 5.1–6).

La ausencia de disciplina en la iglesia matará el discernimiento espiritual y destruirá la santidad de la iglesia. Enfrentar el pecado efectivamente pone un muro de división entre el mundo y la iglesia al separar a los que obedecen al Señor de los que no lo hacen. Es esencial que los creyentes tracen la línea entre lo correcto y lo incorrecto. La iglesia debería enviar un mensaje a los perdidos que diga: “Somos un pueblo santo”.

5- Inmadurez espiritual 
Muchos en la iglesia solo tienen un conocimiento superficial de la Palabra de Dios, confían en las experiencias o sentimientos personales como verdad, o persiguen la comodidad personal y el éxito como una forma de vida. Es lo que yo llamo “cristianismo bebé”. Cuando un bebé se arrastra en el piso, se pondrá cualquier cosa en la boca ya que no sabe la diferencia entre lo bueno y lo malo. Del mismo modo, los inmaduros espirituales tienden a tragarse la enseñanza errónea porque no se les ha enseñado a discernir entre la verdad divina y el error. 

Efesios 4:14-15 dice: «Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo». Una comprensión profunda de la Palabra de Dios es la clave para la madurez espiritual. Hebreos 5:12-14 dice: «Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal».

Muchos de ustedes están discerniendo en los asuntos cotidianos de la vida. Leen las etiquetas nutricionales porque quieren estar saludable. Ustedes leen la letra pequeña del informe del mercado de valores antes de realizar inversiones financieras. Si necesitan cirugía, seleccionarán cuidadosamente al médico adecuado. Tal vez alguno sea muy analítico sobre política y pueda evaluar con precisión los problemas nacionales y extranjeros. O tal vez es un mariscal de campo que evalúa estrategias ofensivas y defensivas. Todo eso está bien, pero ¿puede discernir entre la verdad divina y el error?


¿CÓMO PUEDO SER ESPIRITUALMENTE DISCERNIDOR?

Anhelando tener discernimiento 
El discernimiento espiritual comienza con su deseo por ello. Si solo busca ser feliz, saludable y rico, no será discernidor espiritual. Debe ser lo suficientemente humilde como para admitir su necesidad de desarrollar el discernimiento. Proverbios 2:2-5: «Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios». ¿Estás dispuesto a seguir el camino que conduce al discernimiento espiritual?

Orando a favor de tener discernimiento 
Debes equilibrar tu deseo de discernimiento espiritual al depender del Señor a través de la oración. El rey Salomón oró: «Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo» (1 Ry.3:9). El Señor respondió: «Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú» (vv.11-12). Santiago 1:5 dice: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada».

Aprendiendo de los demás 
Puede aprender a discernir espiritualmente del ejemplo de los creyentes dotados y maduros en la iglesia. Algunos en la iglesia primitiva estaban especialmente dotados para discernir entre la verdad divina y el error (1 Cor.12:10). Ese don fue esencial ya que los falsos maestros intentaron destruir la iglesia primitiva con sus enseñanzas. 1 Jn.4:1 dice: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo». ¿Existe hoy ese don? Sí, hay teólogos o estudiosos de la Biblia que están dotados por Dios para desenmascarar a los falsos maestros. Tienen una habilidad especial para pensar cuidadosamente, de manera crítica y analítica. Son los guardianes de la verdad de la iglesia. Algunos enseñan en seminarios mientras que otros hacen cosas como escribir libros. En cualquier capacidad que sirvan, nos dan claridad y discernimiento para ayudarnos a saber lo correcto de lo incorrecto. Necesitas aprender de lo que enseñan y escriben.

También debe seguir el ejemplo de otros creyentes maduros. Como se necesitan años de entrenamiento de los padres para que los niños maduren, también se necesitan años de entrenamiento piadoso para que los creyentes se vuelvan espiritualmente maduros. No se trata de orar por la noche, “Señor, dame discernimiento”, y luego despertar a la mañana siguiente y tenerlo. La madurez espiritual es el resultado de ser alimentado por la Palabra de Dios. 1 Pedro 2:2: «desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación». Dios también usa pruebas para hacer a los creyentes maduros: «Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca» (1 Pd.5:10).

Dependiendo del Espíritu Santo 
El Espíritu Santo es el verdadero discernidor que lo guiará a toda la verdad (Jn.16:13). Él conoce perfectamente la mente de Dios: «Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo» (1 Cor.2:10-16). Permita que el Espíritu Santo controle su vida al confesar y abandonar el pecado y vivir una vida pura y santa. Gálatas 5:16: «Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne». Al ser obediente a este principio, Dios le hará un creyente con discernimiento espiritual.

Estudiando la Palabra de Dios  
El discernimiento espiritual florece en un ambiente de estudio bíblico intenso y fiel. No podrá discernir nada espiritualmente, aunque lo desee, aunque ore por él y aprenda de los dotados y maduros, y dependa del Espíritu Santo, a menos que estudie diligentemente Su Palabra. Solo allí encontrará los principios y verdades para discernir entre la verdad y el error. En Hechos 17, por ejemplo, el pueblo judío de Berea recibió la predicación de Pablo con entusiasmo, y luego probó su mensaje del evangelio comparándolo con las enseñanzas del Antiguo Testamento. Como resultado, muchos se convirtieron en creyentes.

En Hechos 20, Pablo advirtió a los líderes de la iglesia en Éfeso sobre falsos maestros que tratarían de infiltrarse y devastar la iglesia. Su palabra final para ellos fue la siguiente: «Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados» (v.32). Pablo sabía que su estudio cuidadoso de la Palabra de Dios era esencial para proteger a la iglesia del error. 2 Tim.2:15: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad». El trabajador que da el máximo esfuerzo para hacer su trabajo con calidad no se avergonzará por haber trabajado defectuosamente. Eso significa que el creyente debe presentar la Palabra de Dios con precisión a los demás en contraste con esas "disputas acerca de las palabras" o participar en «profanas y vanas palabrerías» (vv.14,16). Al hacerlo, recibirá la aprobación de Dios y será contado como alguien digno de estar junto a Él. El creyente sin vergüenza puede decir: “Señor, estudié y presenté tu Palabra con integridad”.

¿Cuál es su situación? ¿Cómo estudia la Palabra de Dios? ¿De manera superficial, descuidada o cuidadosa y atentamente? Excavar profundamente en la Palabra de Dios requiere esfuerzo, pero recuerda esto: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Tim.3:16-17).

Conclusión
El discernimiento espiritual requiere deseo, oración, aprendizaje de los dotados y maduros entre el  pueblo de Dios, dependencia del Espíritu Santo y un estudio diligente de la Palabra de Dios. Atender esta enseñanza, fortalecerá sus convicciones doctrinales, le ayudará a pensar antitéticamente, le mantendrá alejado de los enfoques mundanos, será un buen intérprete de la Palabra de Dios y confrontará el pecado. ¡Todo eso le ayudará a madurar y honrar a Dios!


Tomado de: 
Traducción: M.L.

jueves, 8 de marzo de 2018

UN LLAMADO A LA VIGILANCIA REFLEXIVA


Por W. Robert Godfrey

Pablo advirtió a los ancianos de la iglesia en Éfeso acerca de la necesidad crítica de estar atentos: ‘Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad…’ (Hch.20:28-31). Esta advertencia apostólica no fue solo para la iglesia de Éfeso; es una advertencia que es necesaria para cada iglesia en cada edad.

La advertencia de Pablo fue tomada muy en serio por muchas iglesias y ministros en la controversia entre fundamentalistas y liberales en la década de 1920. Los fundamentalistas, al ver que sus iglesias y escuelas desertaban del cristianismo histórico, miraban a los liberales como desviados, engañosos e incluso demoníacos. El Dr. J. Gresham Machen, en la crítica más valiosa y perdurable al liberalismo escrita en la década de 1920, El Cristianismo y el Liberalismo, concluyó que el cristianismo era una religión y el liberalismo era otra muy distinta.

Si bien el análisis del Dr. Machen fue preciso y se presentó de manera moderada, muchos en las iglesias de su época no lo aceptaron. ¿Por qué ocurrió esto, y qué podemos aprender en nuestros días sobre estar atentos en la defensa y promoción del cristianismo bíblico?

La Mente del Liberalismo
En primer lugar, debemos tratar de comprender cómo se veían a sí mismos los liberales y cómo comunicaban sus convicciones a los demás. Los liberales insistieron en que eran cristianos evangélicos. Creyeron que se aferraban a lo esencial de la fe cristiana. Insistieron, afirmando el lenguaje de la Afirmación de Auburn de 1924, que mantenían las doctrinas cristianas básicas y solo rechazaban algunas de las teorías que los fundamentalistas utilizaron para elaborar esas doctrinas. Por ejemplo, creían con ellos que Jesús era Dios, pero no en el nacimiento virginal. Los liberales creían sinceramente que solo ellos salvarían al cristianismo en el mundo moderno al hacerlo más relevante. Como tales, eran misioneros activos por su causa.

El Dr. Machen tenía razón cuando dijo de los liberales: "Por el uso ambiguo de las frases tradicionales, por la representación de las diferencias de opinión como si fueran solo diferencias sobre la interpretación de la Biblia, la entrada a la Iglesia estaba asegurada para aquellos que son hostiles a los mismos fundamentos de la fe". Pero los liberales negaron tales acusaciones, y al usar un lenguaje ambiguo, persuadieron a muchos de que no eran tan malos como afirmaban sus críticos.

Para el Dr. Machen, la controversia entre liberales y fundamentalistas no era solo acerca de la verdad, era sobre la ética. Los liberales no fueron directos u honorables al dejar en claro sus creencias. Escribió que "la honestidad está siendo cedida en su totalidad por el partido liberal en muchos cuerpos eclesiásticos hoy". Ellos habían prometido en sus votos de ordenación defender doctrinas que no creían.

La mente conservadora
El Dr. Machen creía que la mayoría de los miembros de la iglesia en su época eran básicamente conservadores. No querían cambios extensos en la doctrina o la vida de sus iglesias. Estaban algo preocupados acerca de dónde los liberales querían llevar la iglesia. Sin embargo, tendían a ser optimistas sobre el futuro y estaban preocupados por las críticas al liberalismo que parecían demasiado negativas o estridentes.

El liderazgo del ala conservadora de la iglesia no presentaba un frente unido. Mientras que los acérrimos conservadores como el Dr. Machen estaban muy alarmados y criticaban a los liberales, otros conservadores moderados argumentaban que demasiada negatividad y divisiones minarían la misión de la iglesia. Los miembros de la iglesia conservadora a menudo no sabían a quién creer ni seguir.

La división de opiniones entre los líderes conservadores y el optimismo de muchos conservadores los dispuso a evitar una pelea. Ya en 1915, el Dr. Machen vio el peligro potencial de esta situación: "La masa de la Iglesia aquí sigue siendo conservadora, pero conservadora en una forma ignorante, no polémica, de dulzura y luz, que es solo carne para los lobos. No me refiero a usar frases duras de una manera dura, mi lenguaje debe ser entendido como bíblico ". Como Pablo había advertido a los ancianos de Éfeso sobre lobos atacando a las ovejas de la iglesia, el Dr. Machen se preocupó de que las ovejas de la iglesia en su día eran muy vulnerables a los lobos liberales.

La mentalidad confesional
Mientras que el Dr. Machen a menudo era visto como el líder intelectual más grande del movimiento fundamentalista, no se sentía del todo cómodo con el movimiento fundamentalista. Él no creía que era suficiente para defender solo cinco fundamentos de la fe. Creía que el fundamentalismo era demasiado individualista, demasiado reduccionista y demasiado despreocupado con la historia. Para Machen, el verdadero cristianismo era una comunidad histórica con una teología completa y coherente. El verdadero cristianismo, como el Dr. Machen lo sabía en la tradición reformada, llegó a la expresión doctrinal en una confesión completa de fe, como la Confesión de fe de Westminster.

El Dr. Machen creía que una confesión expresaba la mente de la iglesia y mostraba a los miembros de la iglesia lo que la iglesia confesaba como las grandes y necesarias enseñanzas de la Biblia. La confesión debe servir como un antídoto contra la ignorancia doctrinal en la iglesia, ya que la iglesia enseña diligentemente su confesión a sus miembros. La confesión debe mostrar a la iglesia qué doctrinas deben ser defendidas con lucha. Esta debería fortalecer a la iglesia como el baluarte de la verdad.

Hoy, las iglesias evangélicas enfrentan desafíos doctrinales tan serios como los de la década de 1920. Algunos evangélicos rechazan la inerrancia de la Biblia. Algunos rechazan la doctrina histórica de Dios por lo que llaman "teísmo abierto". Algunos rechazan la doctrina bíblica de la justificación que fue recuperada por la Reforma para alguna forma de moralismo.

Las iglesias evangélicas de hoy, sin embargo, están mucho menos preocupadas por los serios errores doctrinales que las dividen de lo que estaban en los años veinte. Están menos atentos de lo que estaban entonces. La iglesia en general no ha aprendido la lección del confesionalismo. El conocimiento doctrinal, la comprensión bíblica y la vida cristiana disciplinada parecen haber disminuido en lugar de avanzar desde la década de 1920.

El llamado de Pablo a la vigilancia reflexiva se necesita más hoy que nunca. Los ministros, los ancianos y los miembros de la iglesia hoy deben renovarse en la verdad mediante un conocimiento completo y cuidadoso de la doctrina contenida para nosotros en las grandes confesiones de las iglesias. Entonces sabremos dónde y cuándo luchar, así como también la verdad por la que luchamos. Como Pablo le escribió a Timoteo: ‘Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren’ (1 Tim.4:16).

Tomado de: 
Traducción: M.L.

jueves, 1 de marzo de 2018

APOYO REFORMADO A GRAHAM

Son momentos difíciles para vivir la fe real en el evangelio de Jesucristo y en seguir la doctrina y práctica bajo este. No porque falten portavoces en esta generación privilegiada, sino por el grado de confusión que hoy se genera el rededor del verdadero evangelio. Sin duda que uno de los episodios más dolorosos y confusos para nuestro mal, se ha dado luego de la muerte de Billy Graham. Esta providencia divina, ha sido de lo más instructiva porque ha revelado un poco del frágil fundamento en el que estamos de pie como producto de años de enseñanza superficial de las Escrituras. 

Una generación que no ha sabido definir para sí ni para otros lo que es el verdadero evangelio, reduciendo su mensaje a unas declaraciones ambiguas, leyes y métodos extra bíblicos, está preparada para aplaudir, creer y defender, cualquier cosa a nombre de evangelio. El trabajo ha sido hecho sistemáticamente durante décadas, de manera que este mal entendimiento ha forjado un contexto, una opinión común, que nadie puede llegar a expugnar a no ser que desee ser señalado como legalista. Décadas atrás se enseñó que predicar el evangelio era afirmar que todos somos pecadores, que Dios es amor, que Él tiene un plan maravilloso, que se debe creer en Él y a repetir una oración para llegar a ser salvo. El consenso común en el evangelicalismo actual es que quien crea esto, cualquiera que predique esto, es cristiano real y verdadero, y si, además, eso lo hace entre multitudes con el apoyo de los medios, eso lo convierte en un evangelista de talla mundial y hasta una celebridad evangélica.

Esa presentación del evangelio sin más definición, sin precisión, sin profundidad y sin implicación, puede ser interpretada de las maneras más extrañas y perjudiciales posibles, como se ve por su fruto que en efecto ocurrió. Bajo unas palabras débilmente definidas a nombre de evangelio, sin buscar implicaciones ni conexiones con el demás cuerpo de doctrina Bíblica, se logró que muchos individuos lleguen a simpatizar con el marco más grande de la cristiandad, donde católicos y protestantes (en el sentido más amplio de la palabra) puedan identificarse. No es raro que, en consecuencia, hombres de la talla de Graham hayan identificado la esencia del verdadero evangelio también bajo el sistema corrupto y hereje de Roma y bajo el sistema corrupto del carismatísmo exagerado de los tele-evangelistas de la prosperidad y que haya identificado entre los salvos a quienes además de creer en la salvación por Jesucristo, no hayan renunciado a la mediación mariana y el sacramentalismo o la salvación por obras. 

No es pues raro bajo este contexto de definiciones ambiguas y superficiales del evangelio, que se hayan implementado metodologías humanas y psicológicas como el llamado al altar y se hayan estandarizado para el mundo evangélico estas tácticas. No sorprende bajo este trato superficial y humanista del evangelio, que métodos como el repetir la oración de fe, el decisionismo, el caminar hacia el altar para recibir a Cristo, se hayan equiparado a lo que es la predicación del evangelio y que muchos no conciban evangelio sin esto. No es nada extraño que se hayan implicado practicas realmente desviadas del contexto bíblico que contradicen en consecuencia, el evangelio que se pretende proclamar.

Pero lo que sí parece extraño, es el enorme respaldo que el mundo evangélico conservador, dio al ministerio de este hombre a pesar de todo y de las implicaciones de sus labores. Embelesados, quizás, por los millones a los cuales Graham predicó, salieron sin rubor a exaltar sus esfuerzos en el reino de Dios y a rendir homenaje por el avance del evangelio así concebido por él, y así asumido por un evangelio americano más bien nominal. 

Temo y me entristezco por el mensaje que ese respaldo de líderes conservadores y reformados dieron al mundo evangélico, a sus seguidores que les dan toda credibilidad, pues si llega a suceder que, si sus seguidores implican sus enseñanzas, estamos preparados para defender como evangelio, opiniones y prácticas bien dudosas que terminarán dañando el puente sobre el cual estamos parados. En esto, estos líderes reformados erraron para ellos, para sus seguidores y para el testimonio del verdadero evangelio de Cristo en esta generación. Con ese respaldo público y sobredimensionado, estos hombres han dado un mensaje confuso y ambiguo, aunque quizás, conociendo la mayoría de sus ministerios, así tiene que ser. Estos individuos se han coalicionado, unido, buscado alianzas en pro del evangelio (por ellos definido), en pro de la verdad (por ellos atenuada), de la reforma (contextualizada) y de la sola Escritura (por ellos matizada), bajo sus propios y particulares conceptos.

Si bien lamentar la pérdida del hombre no está prohibido, el loar como “avance del evangelio” a Graham, sobre la plataforma de sus grandes y reconocidos ministerios, deja mucho que pensar del contenido de la verdad que desean promulgar. Nos preguntamos si el piso solido que parecen tener las grandes personalidades evangélicas-reformadas de hoy, lo es en realidad o si estamos ante la develación de una gran verdad y es que su fundamento tiene parte de hierro y parte de barro cocido, que no es tan sólido pues, para estar dispuestos a avalar como evangelio un mensaje tan reducido y ambiguo hasta donde el evangelista de la prosperidad y el católico profesante y practicante quepa, las definiciones claras de lo que es evangelio, salvación, y conversión, han debido ser resumidas al mínimo. Puede que ellos se muestren públicamente enemigos de tales cosas, pero ese y no otro, es el mensaje que recibimos de hombres de la talla de Ravi Zacarías, John Piper, Albert Mohler, Thimoty Keller, Steve Lawson, Miguel Nuñez, entre otros. Hombres que han hecho su ministerio sobre las bases reformadas, que han ganado su reputación por su estrechez con la teología de Calvino, comunicando esta vez para el mundo que el mensaje es lo que menos importa, al menos, si se mantiene en un mínimo aceptable, que el menaje debe ser ambiguo para llegar a todos, que los métodos humanistas  y psicológicos no afectan el mensaje, que se puede trivializar la herejía o que esta no es tan mortífera para la vida de un creyente verdadero o una iglesia bíblica, que el éxito se mide por las multitudes y el reconocimiento de los reyes de este mundo, descalificando las labores históricas de quienes dicen representar, porque que sepamos, los reformadores afirmaron con tanta claridad el evangelio sin desligarlo del cuerpo completo de doctrina, que los llevó a oponerse a Roma y a cualquier sistema desviado como malévolo, hereje y anticristiano.


Salir ahora públicamente como reformado, a felicitar y avalar el aporte al evangelio y la promoción del evangelio hecha por Graham, cuando se ha criticado los métodos y el mensaje trivial del evangelio en los carismáticos, es un asunto confuso. Creo que ha llegado el momento de empezar a ver de manera evidente que la nueva reforma está llena de contradicciones irreversibles, que en efecto, tenemos un grupo de hombres que han sabido discernir el mal en las iglesias carismáticas, la herejía y las metodologías humanas en las mega iglesias de la prosperidad, en algunos puntos del liberalismo teológico, en ser críticos en algunos aspectos de la cultura, pero en aceptar puntos y prácticas dudosas en su propia tienda. Esto no se afirma sin referentes. Se recuerda que hace algún tiempo en una coalición conocida, un pastor animó a orar por el papa como autoridad puesta por Dios y a reconocer sus labores por la moralidad del mundo. Otro de ellos no dudó en hablar de adelantar tareas y trabajos comunes para producir un lugar mejor en este mundo. Alguno de ellos habló de “cristianos verdaderos” entre los católicos romanos y otro afirmó que Dios puede estar salvando gente por una puerta trasera.

Meditemos por amor a la sana doctrina ¿Entonces es malo cuando el carismático y maestro de la prosperidad lo hace y es digno de alabar cuando fue Graham quien lo hizo? ¿No es acaso esta una exaltación del celebritísmo y la influencia mediática tan amada por el neocalvinismo? ¿Y qué del silencio de los hombres que también trabajan con ellos? ¿Es un silencio de omisión o de aceptación o están más preocupados por su reputación y por ello no contradicen a sus amigos? Parece que, como dije antes, las bases evangélicas, Bíblicas, de buena hermenéutica de estos “representantes” reformados, no es tan firme como pensábamos. Que, en el punto más delicado y sensible, de definir qué es el evangelio, de mostrarnos sus implicaciones y hasta métodos, ellos no están tan firmes. Si puedes aplaudir a Graham, obviando las varias ocasiones en que menoscabó el mensaje del evangelio, en que usó una metodología humanista, solo mirando su influencia mundial, mediática y su alcance, entonces tienes un problema en la raíz de tu teología.



Esperamos que el pueblo de Dios tenga discernimiento y aproveche esta providencia, porque en general nos mostró de nuevo, en qué posición están aquellos a los que el cristianismo reformado le está dando sus oídos y llama maestros. Esperando que, si alguno de ellos recapacita de su error, también se rectifique públicamente.


Para más información de lo que es el Neo calvinismo, sus enseñanzas, sus representantes y las implicaciones de sus filosofías, puede consultar los siguientes enlaces:

LA UNIÓN DEL CALVINISMO CON LA MUNDANALIDAD:

NEO CALVINISMO:

CARACTERÍSTICAS DEL NEO CALVINISMO:

LOS NEO CALVINISTAS (1):

LOS NEO CALVINISTAS (2) Y LA COALICIÓN EVANGÉLICA:

COMPRENDIENDO LO DETESTABLE DE LA HOMOSEXUALIDAD DESDE LA CONFESIÓN DE SAM ALLBERRY:

¿LA COALICIÓN EVANGÉLICA CREE EN LO DETESTABLE DE LA HOMOSEXUALIDAD?

EL MONSTRUO QUE HEMOS CREADO: CONCILIOS, DENOMINACIONES Y CELEBRIDADES:

UN PÚLPITO NO ES UNA PLATAFORMA:

¿ES NECESARIA UNA NUEVA REFORMA?

CUANDO LA RELEVANCIA EMPEZÓ A MINAR LA FIDELIDAD:

AVAL:

APOYO REFORMADO A GRAHAM:

miércoles, 20 de septiembre de 2017

JESÚS ¿POP?



Por Jorge E. Castañeda D.

La persona de Cristo siempre ha levantado contra sí mismo bastante hostilidad. La verdad es que Jesús es un nombre conflictivo, siempre lo ha sido y lo será. Esta realidad solo se debe a una explicación, Jesús define con toda claridad quién es Dios, cuál es Su carácter y Su voluntad. La misma Biblia sitúa a Jesús como el resplandor de la gloria de Dios, como la imagen misma de la naturaleza de Dios, como quien revela al Padre, en otras palabras, quien contempla a Jesús se da una idea concisa de cómo es el Padre.

Si Jesús no existiera o no tuviese la cualidad de precisar quién y cómo es Dios, los hombres vagaríamos de aquí para allá por definirlo. No habría una manera de conocerle, de saber cuál es Su voluntad. Y es en esa maravillosa verdad donde Jesús se convierte en un ser peligroso para la mentalidad plural, relativista y rebelde del ser humano, quien quiera que sea.

Al ser humano le gustaría poder crear su propia deidad, le gustaría él mismo definir quién es Dios y que es lo que Él demanda. Nuestro interior se deleitaría en la medida que podamos acomodar lo físico y espiritual de modo que todo girara hacia nosotros, aun Dios mismo. La idea de poder limitar a Dios a nuestros propios estándares nos suena atractiva pues siempre alcanzaríamos la medida. La idea de querer creer en una deidad que se acomode a nuestras propias codicias, pecados, deseos y anhelos, es en verdad no solo atractiva sino que es el epitome de la religión humana.

Pero aquí viene la gran molestia para muchos. Dios se reveló, claramente se dio a conocer en Cristo. En Cristo vemos a Dios tal cual es, sus cualidades (perfecciones), sus altos planes y objetivos para la vida del hombre. No le dejó al hombre definir este conjunto de asuntos, simplemente en Cristo los dejó ver y el hombre los aceptará o no. Eso tal vez es lo que molesta la mentalidad del hombre, que hay límites bien definidos de quien es Dios, que solo dos opciones hay, aceptarlo tal y como es, así como Cristo lo revela o desafiarlo en ignorancia o rebeldía.
La mentalidad plural de hoy no aceptará esto. Preferiría que todos habláramos de Dios, sin definirlo. Algo así como levantar un altar común al dios no conocido. De esta manera habría dialogo entre la mayoría de religiones del mundo. Es mejor hablar de Dios como del Ser superior, sin entrar en muchos detalles. Por el contrario el cristianismo verdadero ostenta que Cristo es la única manera de conocer a ‘ese’ Dios. Y si esto se sostiene, el dialogo inter religioso se quiebra, se frustra, fracasa por la intromisión de Cristo. ¿Lo ve? Cristo es una persona conflictiva. Reclama superioridad como Dios, reclama exclusividad, reclama ser la única manera de conocer a Dios, reclama para sí mismo ser el único medio y fin de la salvación, reclama que toda rodilla se doblegue ante Él.


En lo profundo del corazón muchos hombres están resentidos con Cristo porque precisamente Él es quien coarta su libertad (libertinaje). Si tan solo Dios se hubiese quedado sin definir ellos podrían vivir como quisieran y creyendo según su propio pensamiento. Pero gracias a Jesús, tendrán serios problemas con Dios de no someterse a Él tal cual es y tal cual se dio a conocer en Jesús. El testimonio mundial de Cristo es un testimonio innegable que deja sin excusa a cualquier hombre.

Un Jesús Trivializado

Pero ¿Qué mas avance de los propósitos por quitar a Jesús de en medio, que volverlo un simple ser humano y trivializarlo frente al mundo? Detrás de estos intentos se encuentran desde los illuminati, la francmasonería, el movimiento ecuménico, la falsa religión, hasta, y es lamentable decirlo, la ignorancia que ha penetrado en los que se confiesan cristianos. Cada uno de ellos y todos ellos a la vez, han preparado el campo para que pensemos mal de Jesús. Desfigurándole, relativizamos a Dios y lo ponemos al nivel del hombre y en consecuencia, le podremos moldear a nuestro antojo. Pero mientras Cristo Jesús sea tenido como Dios y como quien revela al Padre, sus intentos se harán infructuosos.

Es lastimoso ver que parte de esta trivialización, de esta vulgarización de Jesús viene de parte de personas que profesan querer adelantar el Reino de Dios. Tal vez por el afán de hacer accesible o atractivo a Cristo, le han despojado de su gloria como Dios y como quien es el resplandor de la Gloria de Dios. Tal parece que la mentalidad moderna del evangelismo, requiere que maquillemos a Jesús y lo hagamos más llamativo ya que, según se ve, si se le presenta como es, no atraería a muchos.

Es por eso que es mejor quitar a Jesús de su trono al lado de la diestra de Dios, quitarle su mayor gloria obtenida por la resurrección, desnudarlo de su exclusividad, obviar su odio por el pecado y más bien vestirlo con zapatillas deportivas, chaqueta de cuero, gorra juvenil, tal vez guitarra en mano, todo un bacán, un compinche, el pana, quien saluda a toda la humanidad: ¡Que honda bro!...Afiches, dibujos, e-mails, supuestas cartas de Jesús al hombre, calcomanías en los carros con mensajitos ridículos, cooperan con esta desfiguración de Jesús.


Este Jesús pop, es el que se ‘alaba’ en las comunidades que sin discernimiento le cantan pop, rock, reggaetón, y más, finalmente es un amigazo, un igual, un incondicional. Este es el Jesús popular, predicado por muchos, que no importa quién continúes siendo, él te ama, quien no hace de ti una persona más santa sino más buena gente. Este es el Jesús que quiere darles un beso a todos en la frente, un Jesús de conciertos, eventos, bullicio, activismo, fiesta, compinchería y más.

Y desafortunadamente la idea de crear un dios conforme a nuestra imagen, vuelve a darse pero esta vez dentro del seno de los que se confiesan cristianos. El problema es ese, que la persona de Cristo se ha vulgarizado y nos hemos quedado sin Dios en esta generación. El ser humano necesita a Dios. Amigos puede encontrar fácil, pero solo hay un Dios. El problema es que el joven, el adulto, el niño, tienen muchos amigos y no tienen a Dios. Gentes vacías de Dios andan por las calles, muchas de ellas preguntándose el porqué de su vacío si tienen a su amigo Jesús. Ese es el problema.

Somos pecadores, estamos en miseria total, no podríamos remover nuestra condición así nos lo propusiéramos. Es allí donde el individuo pecador necesita un Poderoso Dios y Salvador, es cuando necesita un Sustituto que haya recibido el castigo de hombres pecadores sobre sí mismo y viva para que pueda darnos la bendición de ser perdonados. Es allí cuando jóvenes y adultos necesitan a Dios, Majestuoso y Glorioso que no sea como lo que somos pero que sea un gran sumo Sacerdote. Necesitamos poner en manos de Dios mismo nuestra existencia para tener la vida eterna.

Estoy seguro que mucho del cristianismo no disfruta de las riquezas de haber creído en Jesús, y su vacío tratan de llenarlo con sustitutos miserables. Se reúnen a espectáculos musicales, a shows de milagros, a presentaciones de comediantes o de maestros de la autoestima, a conciertos lúdicos. Esto ha creado una seria dependencia de estos individuos de estos sustitutos de la verdadera fe y gozo en Cristo. No es raro que el creyente de estos movimientos necesite cada vez más estimulo para sentir lo mismo. Y los movimientos modernos le tienen el sustituto adecuado para cada época. Y los que hemos trasegado por el cristianismo los últimos años sabemos de las modas que pasan por estas comunidades, modas risibles pero entristecedoras al ver que se toman como cristianismo.

Es suficiente saber que Jesús es la Única Persona por la cual se puede tener comunión y paz con Dios, se puede ser salvo y conocer que es lo que Dios quiere para todos. Es suficiente saber que por el Evangelio de Cristo Dios llama a todos los hombres a que se arrepientan, se nieguen a sí mismos, se lleven a la muerte de sus pasiones y deseos y le sigan. Si alguno no cree en Cristo bajo estas reales demandas, si alguno no cree en Cristo tal cual es, si alguno no viene a Dios tal como lo revela Jesús ¿Qué le hace pensar que vendrán a Cristo desfigurándole haciéndole ver como un Jesús pop?

miércoles, 2 de agosto de 2017

MUNDANALIDAD

Por Iain Murray
Julio de 2000


            En su libro sobre Evangelicalismo, James Davison Hunter escribió: 
"Una dinámica parece estar operando (en el evangelicalismo) que ataca el corazón mismo de la auto-identidad evangélica" (Evangelicalism Divided (Banner of Truth) .
           
        ¿Cuál es esta "dinámica"? Creo que todas las pruebas apuntan en una dirección. Es que los evangélicos, aunque comúnmente conservan el mismo conjunto de creencias, han sido tentados a buscar el éxito en formas que el Nuevo Testamento identifica como "mundanas".

¿Qué es la mundanalidad?
            La mundanalidad es apartarse de Dios. Es una forma de pensar centrada en el hombre. Propone objetivos que no exigen una ruptura radical con la naturaleza caída del hombre; juzga la importancia de las cosas por los resultados presentes y materiales; pesa el éxito por los números; codicia la estima humana y no quiere impopularidad; No conoce verdad por la que valga la pena sufrir; se niega a ser un “necio por el amor de Cristo”.
            La mundanalidad es la mentalidad de los no regenerados. Adopta ídolos y está en guerra con Dios. Debido a que “la carne” aún habita en el cristiano, está lejos de ser inmune a ser influenciado por esta dinámica.
            De los creyentes se dice: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí’ (Gálatas 5:17). Son a los profesos cristianos a quienes se les pregunta: ‘¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios?’ (Santiago 4: 4) y se les manda: ‘No améis al mundo’, y ‘guardaos de los ídolos’ (1 Juan 2:15, 5:21).
            La apostasía generalmente surge en la iglesia sólo porque este peligro deja de ser observado. La consecuencia es que la guerra espiritual da lugar al pacifismo espiritual y, en el mismo espíritu, la iglesia crea maneras de presentar el evangelio que neutralizará cualquier ofensa.
            La antítesis entre regenerado y no regenerado se pasa por alto y se supone que los intereses y las ambiciones de los inconversos de alguna manera pueden ser aprovechados para ganar su aprobación de Cristo. Entonces cuando este enfoque logra “resultados” - como lo hará – se piensa que no es necesaria otra justificación. La regla de la Escritura ha dado lugar al pragmatismo.

Convertido al mundo
            La declaración apostólica: ‘Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo’ (Gálatas 1:10), ha perdido su significado. Ningún cristiano deliberadamente da paso al espíritu del mundo, pero todos podemos hacerlo inconscientemente e inconscientemente.
            El hecho de que esto haya ocurrido a gran escala a finales del siglo XX se ve en la forma en que los intereses y las prioridades de la cultura contemporánea han llegado a ser reflejados en las iglesias.
            La antipatía hacia la autoridad y la disciplina; el grito del entretenimiento por la imagen visual más que por las palabras de la Escritura; el atractivo de lo espectacular; el surgimiento del feminismo; la disposición a identificar el poder con los números; la falta de voluntad para hacer de las “creencias” una cuestión de controversia - todas estas características, tan evidentes en la agenda del mundo, ahora también se encuentran en la escena cristiana.
            En lugar de que las iglesias revolucionen la cultura, ha ocurrido lo contrario. Las iglesias se han convertido al mundo. David Wells ha escrito:
“La corriente de la ortodoxia histórica que una vez regaba el alma evangélica, está ahora represada por una mundanalidad que muchos no reconocen como mundanalidad por la inocencia cultural con que se presenta. ... Es posible que la fe cristiana, que ha hecho muchas alianzas fáciles con la cultura moderna en las últimas décadas, también está viviendo en un paraíso de tontos, consolándose a si misma acerca de todas las cosas que Dios está haciendo ... mientras está perdiendo su carácter, si no Su alma” (No hay lugar para la verdad, pp. 11, 68).

Inducciones
            Esta misma mundanalidad ha llegado a afectar la manera en que el evangelio se presenta a menudo a los inconversos. Leonard Sweet ha señalado que los evangélicos y los liberales son a menudo similares en los incentivos que proponen a sus oyentes por qué deben convertirse en cristianos.
            Ambos ofrecen cosas tales como más éxito en la vida, un matrimonio más feliz, una personalidad integrada, más significado a la existencia, y así sucesivamente. En otras palabras, las razones para ser cristiano son pragmáticas y se presentan con historias de cómo ha funcionado para otros.
            El tema de la mundanalidad, sin embargo, tiene una influencia más profunda. La conducta humana no es capaz de ser entendida mientras se imagine que el hombre es autocontenido y aislado de cualquier poder que no sea el suyo.
            La mundanalidad, es cierto, es el resultado de la naturaleza caída del hombre, pero es la misma caída la que introdujo que la naturaleza también pusiera al hombre bajo el control de Satanás y los poderes demoníacos. La mundanalidad no es un accidente; es el uso del diablo de tales ídolos como el orgullo, el egoísmo y el placer, para mantener su dominio sobre los hombres.

La malicia de Satanás
            Lo que Satanás propone para la felicidad del hombre es, en verdad, el resultado de una maldad implacable hacia toda la raza humana. Quiere excluir a Dios y destruir a los hombres, y el sistema que ha ideado para hacer esto es tan sutil que el hombre es un cautivo dispuesto e inconsciente: ‘Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira’ (Juan 8:44).
            Las Escrituras dicen mucho sobre la realidad de los demonios, y sin embargo el tema es hoy ampliamente pasado por alto en silencio. La sabiduría humana no tiene lugar para la idea misma y diverge completamente de la revelación en la Escritura.
            Así que los hombres creen que el diablo es una mera fábula y una superstición, pero según las Escrituras, él es el enemigo invisible que constituye el mayor problema para los hombres en general y para las iglesias en particular. El hombre está en medio de un conflicto sobrenatural; Y el adversario – ‘el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia’ (Efesios 2:2) - es muy superior a toda la inteligencia y las energías de los hombres.

Poder supernatural
            Si bien podemos esperar que los hombres no regenerados no tengan discernimiento sobre este asunto, tiene que ser motivo de preocupación cuando - dadas las advertencias prominentes del Nuevo Testamento - el demonio deja de ser una parte vital de la creencia de los Evangélicos profesantes.
            Para los apóstoles, la comprensión de la existencia y de las artimañas de Satanás era esencial para la vida cristiana: fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza…Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo’
(Efesios 6:10, 12). Esta enseñanza determina la visión bíblica de la necesidad humana.
            Los no cristianos están en una condición de ceguera y esclavitud. Están bajo un poder mayor que la voluntad del hombre y del cual sólo Cristo puede liberarlos. Aquí estaba el reconocimiento que llevó a los apóstoles a repudiar todos los métodos del mundo para ganar a los discípulos.
            El poder sobrenatural tuvo que ser resistido con poder sobrenatural: ‘Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas’ (2 Corintios 10:3-4).

Oscuridad y confusión
            La revelación bíblica sobre los espíritus malignos no es menos relevante para la manera en que la iglesia debe defenderse contra los demonios. Constantemente se nos advierte que Satanás actúa principalmente a través del engaño doctrinal y la falsedad. Él fue la inspiración para todos los falsos profetas del Antiguo Testamento: ‘Él es mentiroso y padre de mentira’ (Juan 8:44).
            Su gran intención es traer tinieblas y confusión a la iglesia como lo hizo entre los judíos. Fue una mentira de Satanás la que llevó juicio a la infantil iglesia de Jerusalén (Hechos 5:3). Fue Satanás quien en Pafos se opuso a Pablo en su primer viaje misionero usando un hechicero ‘para apartar al procónsul de la fe’ (Hechos 13: 8).
            La iglesia de Corinto estaba en peligro de permitir que ‘un evangelio diferente’ no tuviera oposición porque ‘la serpiente que engañó a Eva por su astucia’ estaba trabajando para engañarla (2 Corintios 11:3).
            Los falsos profetas se levantan dentro de la iglesia, pero no aparecen como tales: ‘Y no es de extrañar’, escribe el apóstol, ‘porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz’ (2 Corintios 11:14). La idea de que el cristianismo está principalmente en peligro de las fuerzas del materialismo, o de la filosofía secular, o de las religiones paganas, no es la enseñanza del Nuevo Testamento. El mayor peligro viene más bien de las tentaciones dentro y de aquellos que, usando el nombre de Cristo, son instrumentos de Satanás para llevar a los hombres a creer una mentira. ‘Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos’ (Mateo 24:24).

Resistencia Determinada
            Nadie puede creer esto correctamente sin ver la gravedad del error. La creencia errónea es tan peligrosa como la incredulidad. Negar a la divinidad y la obra de Cristo cerrará a los hombres del cielo tan ciertamente como el pecado de asesinato (Juan 8:24; 1 Juan 2: 22-23).
            Predicar ‘otro evangelio’ es ser ‘maldito’ (Gálatas 1: 6-9). Aquellos que apoyan ‘herejías no heredarán el reino de Dios’ (Gálatas 5:20-21). Esto significa que una gran parte de la preservación y la defensa de la iglesia reside en la resistencia resuelta a la falsedad y en la enseñanza directa de la verdad. Tales advertencias como que ‘se guardasen de la … doctrina de los fariseos y de los saduceos’ (Mateo 16:12), porque “cerraron el reino de Dios contra los hombres” (Mateo 23:13), corren a través del Nuevo Testamento.
            Los apóstoles, llenos del Espíritu de Cristo, no toleraron el error. Se opusieron a ella dondequiera que surgiera y requerían el mismo espíritu de todos los cristianos. Eusebio, el primer historiador de la iglesia, escribió sobre su punto de vista: “Tal precaución utilizaban los apóstoles y sus discípulos para no tener ninguna comunión, ni siquiera en palabra, con alguno de los que así mutilaban la verdad, según la declaración de Pablo: Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio’ (Tito 3:10).

Consistente con el amor
            Sin embargo, hoy en día este tipo de testimonio contra la herejía y el error, si no totalmente silenciado, se ha silenciado hasta un grado extraordinario. “Incluso la aseveración más suave de la verdad cristiana hoy suena como un trueno porque la civilidad bien pulida de nuestra conversación religiosa nos ha impedido oír mucho de este tipo de cosas” (Wells, No hay lugar para la verdad, p.10).
            La explicación a menudo dada por los evangélicos para la falta de confrontación contra el error es que una militancia dura ha hecho más daño que bien. Como cristianos, se dice, no queremos ser parte de la clase de polémica estridente que a menudo ha estropeado la fe. El Dr. Billy Graham a menudo ha culpado a los “fundamentalistas” de esta falta.
            Pero el hecho de que lo que el Nuevo Testamento dice sobre el amor ha sido ignorado, no es razón por la cual sus órdenes contra el error no deben ser obedecidas. Que algunos han seguido estos mandatos en un espíritu contencioso no es excusa para que otros no los sigan en absoluto.
            Un conflicto bíblico contra el error es totalmente compatible con el amor; de hecho, es el amor por las almas de los hombres lo que lo demanda. La orden de luchar por la fe no es derogada porque algunos han fallado en decir la verdad en el amor.

Estar atento
            Sin embargo, parece haber una razón mucho más probable de la ausencia contemporánea de oposición al error. Es la manera en que la instrumentalidad del diablo en la corrupción de la verdad ha sido tan ampliamente ignorada.
            En esto, como ya he dicho, difieren mucho de la Escritura. En vez de que los creyentes en la era apostólica estuvieran dirigidos a escuchar todas las opiniones “con una mente abierta”, se les dijo cómo ‘probar a los espíritus, si son de Dios’ (1 Juan 4:1). Porque hay ‘espíritus engañosos y doctrinas de demonios’ (1 Timoteo 4:1); ‘Falsos maestros que en secreto traerán herejías destructivas’ (2 Pedro 2: 1). Hay palabras que “se propagan como un cáncer” (2 Timoteo 2:17).
            Cuando las iglesias han estado en un estado saludable, siempre han estado atentas a este respecto. En las grandes persecuciones de los tres primeros siglos, por ejemplo, el obispo de Cartago, Cipriano (c. 200-258), se encuentra escrito de la siguiente manera:
“No es la persecución sola la que debemos temer, ni las fuerzas que en la guerra abierta van al exterior para derrocar y derrotar a los siervos de Dios. Es bastante fácil estar en guardia cuando el peligro es obvio. Uno puede animar su valor para la lucha cuando el Enemigo se muestra en sus verdaderos colores […] Hay más necesidad de temer y tener cuidado con el Enemigo cuando este se arrastra en secreto, cuando nos seduce con una muestra de paz y se desliza a través de esos enfoques ocultos que le han ganado el nombre de “la Serpiente”.
“La luz había llegado a los gentiles y la lámpara de la salvación brillaba para la liberación de la humanidad ... Entonces el Enemigo, viendo sus ídolos abandonados y sus templos y lugares abandonados por el número cada vez mayor de los fieles, ideó un nuevo engaño, Nombre mismo para engañar a los incautos”.
“Inventó herejías y cismas para socavar la fe, corromper la verdad, soltar nuestra unidad. Aquellos a quienes no pudo mantener en la ceguera de sus viejas costumbres, seduce, y los conduce hacia un nuevo camino de ilusión”.


Traducción: J.C.

POR LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN ESTA GENERACION

Este blog se hace responsable de lo que publica, pero no se hace responsable de lo que los autores de los artículos o las páginas de las que estos son extraídos, crean en su demás teología o en las practicas que ellos tengan a nivel personal.

Se desea a través de este blog, expresar el pensamiento bíblico coherente, y más cercano a la confesionalidad histórica y reformada y aportar para la aplicación de ella en la vida cristiana, pero no avalamos lo que en contradicción a la fe reformada histórica algunos de los autores hagan o vayan a hacer en un futuro

A Dios sea la goria.