viernes, 16 de junio de 2017

PERDIENDO LA BATALLA DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, DESDE NUESTROS HOGARES

Por: Jorge E. Castañeda D

Sin duda que la batalla de la implementación de la ideología que promueve la desfiguración del diseño de Dios del sexo y de la familia, está al rojo vivo. Es una lucha que representa grandes inversiones depende el ángulo de donde se mire. Como toda guerra es costosa, hay bajas de parte y parte y se gana o se pierde terreno. Pero es una lucha que con sabiduría y, apegados a los métodos divinos, los creyentes debemos dar, así como también damos razón de nuestra fe en otras áreas igual de importantes donde se desfigura la voluntad de Dios para Su mundo.

Pero me temo que, aunque estamos aprendiendo a ser fuertes en el plano argumental y teórico de esta lucha, estamos cediendo mucho terreno en el ámbito práctico y experimental, casi que cooperando en abrir un hueco en nuestros muros de protección que afirmamos proteger. Claro, sin quererlo, porque nuestro deseo es que todo pensamiento se subordine y sea llevado cautivo a la obediencia a Cristo, pero al final del día, la grieta se ha vuelto más grande y dentro de no muy poco tiempo, vamos a lamentar que el enemigo haya tenido la capacidad de leer muy bien nuestras debilidades y se haya aprovechado de ellas, si no es que ya lo está haciendo. De ninguna manera se da a entender que la lucha no debe darse en el plano de las doctrinas, de las ideas, de los argumentos, pero esta lucha resultará insuficiente si como hijos de Dios y representantes de los intereses divinos, no cerramos filas y somos consecuentes con lo que promulgamos.

Déjame explicarlo así. Pedrito es un jovencito que regularmente va a una iglesia. Sus padres son creyentes de hace muchos años y participan del liderazgo en la iglesia. Pedrito es continuamente bombardeado por la música, las películas, los contenidos académicos, amistades, para pensar contrario al diseño de Dios: hombre-mujer, y para redefinir el concepto de familia, como papá, mamá e hijos. Este jovencito cada día enfrenta una avalancha, literalmente hablando, de redefiniciones, nuevos significados y nuevas en este tema y Pedrito ha aprendido por instrucción paterna a ser firme al respecto, ha sido instruido que la Palabra de Dios señala Su voluntad y que no debe contradecir las Escrituras porque eso sería pecar gravemente.

Pero Pedrito, a su corta edad, ha visto que buena parte de los hombres de la iglesia donde va, no son los lideres piadosos de su hogar, que no asumen su rol como el que se les enseña en la iglesia. Ha tenido que ver como la norma, que las mujeres abandonan su rol hogareño para “desarrollarse” como mujer por fuera de su hogar y que, si no son las proveedoras, al menos son coo-proveedoras. Ese es su caso, pues mamá ha salido a trabajar por los compromisos económicos adquiridos y ha sido criado por mujeres que van desde su abuela hasta sus tías o hermanas de la iglesia. Las amistades de su edad, pasan, como él, la mayor parte del tiempo criándose a la distancia o a través de Whatsaap. Cada vez más ve que la gente soltera de su iglesia, por elección propia, prefiere la soltería y evitan a toda costa asumir un compromiso de matrimonio, además que tiene mucha prevención con eso de la procreación. Ha escuchado a muchas mujeres aconsejar a las nuevas parejas que no tenga hijos o no durante algún tiempo y que cuando los tengan, que se los deje a la abuela para no dañar su carrera u ocupación. Mucho de la organización de la iglesia a donde va, es llevado por mujeres, mientras los varones se anulan para el servicio cristiano. Sin embargo, la iglesia se pronuncia en contra de la confusión de géneros, de roles y de la familia, y hasta ha apoyado las marchas de protesta frente al gobierno.

Es suficientemente capaz de ver que aquellos que abanderan la defensa de la familia para la sociedad, son los sacerdotes que no se casan ni engendran hijos legítimamente, y que entre los que defienden la familia, están mujeres que, para defender el modelo de familia, han abandonado su rol distintivo prescrito por la Palabra de Dios y sus propios hogares. Desde que entró al jardín infantil, ha tenido mujeres como maestras, en la escuelita dominical de su iglesia es igual y parece que en su bachillerato y seguramente en su universidad las cosas van a cambiar muy poco, será enseñado los próximos 20 años por mujeres, la mayoría de ellas no creyentes o no ajustadas a su rol. Muy seguramente en pocos años, cuando por convicción personal Pedrito se case, teóricamente sabrá argumentar en contra de todos los males que acechan a la familia, pero repetirá la historia en su propio hogar, porque aprendió a definir las cosas de acuerdo a la practica en la que creció y lo que fue su experiencia más común.

Y es aquí cuando afirmamos que los cristianos, de manera demasiado ingenua y no solo por omisión sino por acción, en el campo de la práctica y la experiencia, estamos cooperando de forma dramática a abrir el muro que los enemigos de la Biblia desean abrir por la imposición de sus ideologías. Tenemos ya casi dos generaciones que se han levantado sin una idea clara ni una práctica legitima de lo que es la familia, los roles distintivos entre hombre y mujer, y dichos roles puestos en casa, en la iglesia y en la sociedad. Aceptémoslo, los creyentes a veces tenemos ese tipo de familia según las necesidades y molde de la época, pero no el que enseña la Palabra de Dios. Tenemos ya excusas estandarizadas para justificar nuestra organización familiar moderna, aunque no le damos ese nombre. Estas generaciones, cada vez se casan menos, huyen de la procreación y mucho más de la maternidad definida por la Biblia. Los varones tienden a feminizarse en la práctica o en su elección más sabia, prefieren quedar al margen de las responsabilidades de una familia con todo lo que eso implica.

Mientras tanto, en la “Ciudad del pecado”, no solo en el ámbito de las ideas sino en el de la práctica, las familias ya están redefinidas, los roles ya están lo suficientemente desfigurados, las distinciones naturales entre unos y otros ya se están borrando con eficacia, no a fuerza de ideologías sino de prácticas. Los hijos de Sión podemos seguir dando la palea en el plano argumental, en el plano teórico, sacando diestramente aquellos versículos que van en contra de las ideologías perversas, y simultáneamente estar perdiendo terreno en nuestros hogares e iglesia y dejando este terrible legado a nuestros hijos, si es que los tenemos.

Por lo que será necesario que en verdad seamos consecuentes y que reflexionemos acerca de una defensa radical de la voluntad de Dios partiendo desde nuestras familias. Algunos tristemente asumen que son las protestas sociales, las marchas, las firmatones y demás herramientas civiles, las que traerán una solución. Sin desconocer que aquellos instrumentos legales alguna ayuda traen, ni corresponden al ámbito de las armas de la milicia que  tiene la iglesia ni van al fondo del problema. Es decir, otro de los problemas con las marchas, arengas, cacerolazos, y más, no es que vayan muy lejos atacando el problema de la confusión de género y familia, la verdad es que se quedan cortos a la hora de presentar un frente solido contra la perversión. ¿Cómo pudiéramos en verdad reparar las grietas y sostenernos firmes frente a la embestida de estas ideologías mientras también ganamos terreno en el ámbito argumental? Déjeme por favor sugerir un camino, que no se ve espectacular, pero no por eso deja de ser efectivo y que representa mejor la voluntad de Dios.

1. Honre el matrimonio. No solo hablando bien de él, sino viviendo el suyo de acuerdo a la Palabra de Dios, sin violar sus votos. Hebreos 13:7 exhorta que al matrimonio debe ser objeto de honra en todos. Cuide sus conceptos y palabras cuando se refiere al matrimonio frente a su propio cónyuge, frente a sus hijos, hermanos de la iglesia y gente no creyente. Alabe la virginidad como un don irremplazable para llevar al matrimonio. Vigile, trabaje y exhorte a que la única salida para abandonar la soltería es el matrimonio y no el noviazgo ni mucho menos la unión libre. La exhibición de un matrimonio legitimo viviendo bajo la voluntad de Dios, es la forma de protesta y contradicción más grande para la ideología perversa, además que una de las armas más instructivas que tenemos a la mano.

2. Recomiende a los solteros el matrimonio en el Señor y la procreación. Si hay algo desconcertante es que mientras Dios vio que el matrimonio, junto con la procreación, eran “buenos en gran manera”, algunos creyentes aconsejan evitarlos. Alabe el matrimonio como expresión de la voluntad regular de Dios para los seres humanos, siendo sensible a providencias específicas de los dones de continencia. Alabe la maternidad legitima, apoye la maternidad dentro del matrimonio. No puede ser que parejas gays anhelen más el matrimonio y el tener hijos que los mismos hijos de Dios. Este deber se les dio al hombre y a la mujere, desde el Edén, antes de la caída, en el contexto de su matrimonio.

3. Esfuércese por mantener los roles distintivos en su familia, no por teoría sino en la práctica. Seguramente será necesario volver a la sencillez de las Escrituras cuando enseñan la composición básica de una familia y sus roles distintivos. Hay un precio que pagar, pero no desdibuje en la práctica lo que dice defender en teoría: Que hombres y mujeres son distintos, luego, si usted es consecuente, ellos no hacen las mismas cosas en el mundo de Dios pues Él dio a cada uno su oficio y papel dentro de la familia y sociedad. No huya de esto, enfréntelo con la abnegación de un discípulo de Cristo.

4. Críe sus propios hijos en el Señor. Un hijo de Dios debe tener muy buenas razones para enviar en su tierna infancia y juventud a un hijo suyo a las instituciones que, por el deber del cumplimiento de su pensum, contaminarán la mente de sus hijos y les darán un modelo equivocado de lo que es ser hombre, mujer y de lo que es una familia. A veces no hay más opción, pero en muchas ocasiones, con verdadero amor abnegado y bajo la capacidad que da el Señor, podemos fortalecer la mente y los conceptos de nuestros hijos sin exponerlos a la institucionalidad educativa, para que cuando se enfrenten al mundo por ellos mismos, lo hagan con criterio y bajo una tradición familiar tan sólida que ninguna ideología pueda revertir.

5. Muestre que la institución de la familia, sin ser perfecta, puede perseverar bajo la guía de Dios. Las familias de los cristianos no son perfectas, pero donde hay verdadera fe, la desintegración de la familia no será una opción. Así que muestre que los errores de la familia no nos deben arrojar a su desaparición sino a su restauración bajo la gracia de Dios. Luche por su matrimonio, por la armonía, por la comprensión. Muestre que hombres y mujeres somos distintos y que así Dios nos hizo, pero que la solidéz de un pacto ante Dios y el amor por el cónyuge se sobreponen al pecado y a los conflictos que surgen de este.

6. Exhiba ante la sociedad su familia, no deje que los centros comerciales, restaurantes y parques, sean tomados por individuos que desfiguran el plan de Dios. Así, aportamos socialmente a no dejar borrar de la mente de esta sociedad la figura hombre – mujer y familia. Quizás sea este un testimonio sin palabras, que contrarreste el campo que los amigos del pecado quieren ganar. Ellos quieren exhibirse, mostrarse, para que, a fuerza de la costumbre, sus leyes sean aceptadas como normales. No permitamos que en el mundo de Dios pase esto, pues la primera exhibición de la unión entre unos seres humanos en el mundo fue la familia.

Como advertirá, los creyentes debemos ser sabios en esta lucha. No tenemos muchas opciones, porque la lucha está planteada en el ámbito teórico como en el de la práctica. Y ya que esto es así, que nuestras familias sean centros de enseñanza en ambos flancos. Quizás Dios nos use para ganar el terreno que hemos perdido desde nuestros hogares, para la gloria y alabanza de Dios y el bien de esta generación.



martes, 13 de junio de 2017

EN BUSCA DE LA BELLEZA

Por. William VanDoodewaard

En el 2008, la YMCA (Young Men’s Christian Association) estadounidense publicó un informe titulado “La belleza a cualquier precio”: “En los Estados Unidos, toda mujer participa en un desfile diario de belleza, le guste o no. Absorbida por una cultura popular saturada de imágenes de belleza física idealizada, retocada e inalcanzable”, la lujuria presiona a las féminas cada día a unirse a la idolatría, y hasta los hombres impulsan el ciclo.

La belleza distorsionada
La trampa de la idolatría de la belleza es patente en nuestra cultura. La búsqueda de la belleza femenina ha llegado al grado máximo. La belleza natural no es lo que se espera. Ni siquiera el maquillaje hace ya su trabajo; necesitamos bótox y cirugía plástica. Los vendedores de producto trabajan con artistas gráficos para que retoquen y reformen las imágenes. Los resultados se anuncian en las revistas, la televisión, las películas, las vallas publicitarias y en Internet.

La presión a unirse a esta idolatría es tremenda. Las mujeres, las esposas y hasta las jóvenes cristianas se sienten con frecuencia desalentadas por su apariencia, sintiéndose feas y poco atractivas. Los síntomas de convertirse en adictas a esta belleza mundana son muy diversos. Físicamente pueden incluir la anorexia, la bulimia y la depresión. La belleza física femenina idealizada, combinada con las presiones de una cultura pornográfica y promiscua, igualan las relaciones más estrechas. Impactan en los matrimonios, ya que las mujeres desean superar a sus homólogas del celuloide, temiendo que esas hermosas imágenes seduzcan a sus maridos. Incluso el lugar de trabajo se ve impactado: la investigación muestra que las mujeres que mejor se ciñen a los principios de belleza social tienen más probabilidades de ser empleadas y ascendías.

Entonces, ¿cómo puede romper el cristianismo esta idolatría? ¿Cuál debería ser la opinión de la mujer y su búsqueda de la belleza? La cultura del Nuevo Testamento no era diferente de la nuestra; la sociedad grecorromana también estaba obsesionada con la belleza física. Dios lo sabía, como también lo sabe hoy. Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, se hizo carne, supo esto y lo sabe. Y, por tanto, dio instrucciones a su mensajero, el apóstol Pedro, por medio del Espíritu Santo, que nos hablara sobre ello. En 1 Pedro 3:3-5, nos instruye acerca de esto con gentileza: “Que vuestro adorno no sea externo…; sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos”.

La belleza celebrada
Aunque las estadísticas informan que, el año pasado, los estadounidenses gastaron dieciocho mil millones de dólares solo en maquillaje, deberíamos reconocer desde el principio que parte de esto es, sencillamente, una bendición de prosperidad. Es bueno poder comprar champú. Contrariamente a aquellos ascetas que rechazarían la belleza física, las Escrituras no niegan la belleza y el adorno, sino que más bien hace gala de un deleite en ellos como reflejo del trabajo manual y de la bendición de Dios. En Ezequiel 16, Dios describe el lujoso adorno de su esposa. El Salmo 45 habla de la princesa “toda radiante” en su belleza, preparándose para su esposo. La esposa del Cantar de los Cantares también se deleita en estar bella para su marido. Ciertamente, existe una búsqueda legítima, saludable y hasta gloriosa de la belleza; la Palabra de Dios la celebra. San Agustín observó: “La belleza es, en realidad, un buen regalo de Dios”. Sin embargo, las Escrituras también enseñan una y otra vez que, cuando la búsqueda de la belleza se distorsiona por motivos vagos o por fines pecaminosos, se convierte en una idolatría.


Pedro y el salmista nos dan aquí instrucción divina. Motivada de forma errónea o idólatra, la belleza es vana El adorno no es meramente externo. Más bien, la verdadera belleza solo existe cuando ha comenzado por dentro. Pedro nos dirige a la prioridad básica de la belleza interna que viene por medio de la fe y de la vida en Cristo. Describe la búsqueda de la verdadera belleza como la búsqueda del adorno con el fruto del Espíritu. La verdadera hermosura, por medio de la salvación en Cristo, también está a la vista en el Salmo 45. El salmista celebra la salvación de Dios por medio de la imagen de una novia que se ha hermoseado. El objetivo es glorificar a Dios, vivir en adoración. Cuando este es el caso, cultivar la belleza externa y la amabilidad encaja en su lugar adecuado, secundario y bíblico.

La belleza física externa solo tiene la profundidad de la piel; por los efectos de la maldición, es temporal, se disipa con el tiempo y la enfermedad. Nadie puede ganar la batalla de llegar a parecerse a la mujer de la portada de la revista. Pero considera a la mujer de piadosa belleza: se deleita en Dios, su marido la admira, sus hijos se levantan y la llaman bendita. No rechaza el adorno físico, pero sigue la palabra de Cristo buscando primeramente, y por encima de todo, la belleza espiritual, la belleza que resplandece a través de la persona, haciéndola parecer hermosa a los dieciocho, a los cuarenta o a los ochenta y cinco años. Su lema es “sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios”.

¿Anhelas tú también, e incluso gimes en ocasiones, por una hermosura física continua y perfeccionada? Puedes hacerlo con esperanza confiada en Dios, la resurrección y la promesa de una nueva creación. Por ahora, descansa satisfecha en Cristo, sabiendo que aunque la tienda externa perece, incluso eso es un precioso cuerpo a la vista de Dios y será redimida por completo. ¡Hay un contraste tan grande entre la mujer consumida por la imagen decadente de la belleza y la mujer santa! Esta es una persona de belleza verdadera, gloriosa y atractiva en todo su ser. Para ella, su Salvador es Aquel del que se dice: “todo él es deseable” (Cantares 5:16), y ella está siendo hecha como él, radiante en belleza y en gloria.

Tomado de: http://www.ibrnj.org/en-busca-de-la-belleza/

El Dr. William VanDoodewaard es un ministro ordenado de la Associated Reformed Presbyterian Church, que sirve como profesor asociado de Historia de la iglesia en el Seminario Teológico Reformado, Grand Rapids, Michigan. Reeditado de Evangelical Times, agosto 2011.

Publicado en Reflexiones con permiso de Banner of Sovereign Grace Truth. Traducción de IBRNJ, todos los derechos reservados © 2014.

jueves, 8 de junio de 2017

UN PÚLPITO NO ES UNA PLATAFORMA

Por Scott Clark

Desde principios del siglo 18, el cristianismo estadounidense ha estado dominado por personalidades. George Whitefield, los Wesley, y Jonathan Edwards ocupan un lugar destacado en cualquier narración de la historia del cristianismo estadounidense del siglo XVIII. Cuando pensamos en el siglo 19, pensamos en figuras como Charles Finney. El evangelicalismo estadounidense del siglo XX fue dominado por sujetos como Billy Sunday y Billy Graham. Muchas de esas figuras no estaban asociadas con algún pulpito en particular. Ellos eran predicadores viajeros e hicieron muchos seguidores. Los evangélicos estadounidenses han tendido a reunirse en torno a personalidades y plataformas en lugar de en torno a los predicadores y púlpitos.

Sabemos lo que literalmente es una plataforma literal: una superficie elevada sobre la cual un orador puede estar parado con el fin de ser escuchado. Es un estrado. Se destaca al orador, la personalidad. Una plataforma tiene equipo de sonido e iluminación técnica diseñadas para dar realce al orador.  La plataforma es lo suficientemente amplia para dar espacio a que el orador se mueva seguido por una luz direccional para producir un efecto dramático en la audiencia.

Un púlpito, sin embargo, es otra cosa. También se eleva. Dependiendo de cuando fue construido, puede incluso tener una caja de resonancia por encima de ella, con el fin de ayudar a proyectar el sonido de la voz del predicador a la congregación. Esa fue la tecnología de sonido del siglo XVI. Sin embargo, a diferencia de la plataforma, el púlpito no fue diseñado para poner de relieve ni al predicador ni su personalidad. A diferencia del escenario o plataforma, el púlpito es un mueble de un solo uso. Está diseñado para facilitar la predicación de la Palabra. En términos de arquitectura, un verdadero púlpito no es sólo un atril colocado en un escenario. Está en la parte superior de un corto tramo de escaleras. Tiene una puerta. El púlpito es una caja. Por diseño, una vez que el ministro entra en el púlpito no hay lugar donde pueda ir y nada más que deba hacer: predicar la Palabra.

Tradicionalmente, el púlpito estaba ocupado por un hombre ordenado, es decir, un hombre educacionalmente preparado para el ministerio pastoral, con un doble llamado: el primero de Dios y el segundo de la iglesia visible, reconocido por la iglesia, puesto aparte, e instalado en este oficio. Hasta hace relativamente poco, cuando cumplía este aspecto de su vocación, el ministro vestía un atuendo distintivo. En la práctica Presbiteriana Reformada, el ministro llevaba la toga de Ginebra, un manto negro liso (la modificación de la bata académica por Lutero en la década de 1520). La toga no solamente servía para identificar y señalar su oficio (en igual forma que el atuendo del Juez o la bata del médico) si no por el contrario, para oscurecer su personalidad.  No solamente era intercambiable, y bajo ciertas condiciones de luz, para hacerlo casi invisible. El pulpito y el hábito eran lo opuesto a la plataforma. No es mi intención proponer que los predicadores utilicen hábitos o batas. Esto es realmente una cuestión indiferente. El punto aquí se trata de hacer notoria la función para la que servía este atuendo.   

Un pastor amigo y yo estábamos hablando el otro día acerca de la diferencia entre los púlpitos y las plataformas (por eso esta reflexión). Por supuesto, cuando hablamos de plataformas en estos días estamos lo más probable es que hablemos metafóricamente. La frase “Él tiene una gran plataforma” significa que una personalidad tiene un cierto grado de reconocimiento con una gran audiencia. Eso se traduce a influir. En términos de negocio se habla de mercadotecnia. En la radiodifusión, hablan de ratings o escalas de valoración. En Internet se trata de clics (descargas) y visitas, cuántas personas llegaron a un sitio y cuántos de ellos hicieron descargas en una página para ver en su dispositivo. Entre más espectadores y clics, mayor será la plataforma.

Una de las más grandes tentaciones del ministerio posmoderno es buscar la transformación del púlpito literal en una plataforma para figurar. Debido a que enseño en un seminario llego a ver el proceso de la formación de ministros desde el inicio, a través de seminario, y hasta el resultado final. Algunos de los graduados se contentan con el púlpito. Ellos no quieren nada más que preparar sermones fieles, que honran a Cristo, predicar bien y con gracia, visitar el rebaño, proporcionar consuelo en el sufrimiento, regocijarse con los que se gozan y llorar con los que lloran. Ocasionalmente, sin embargo, están aquellos que quieren más que eso. Parecen más interesados ​​en una plataforma que en un púlpito.

El Internet ha dado lugar al fenómeno de las realidades duales: predicadores con un tipo de vida real de iglesia y otro, un tipo de marca. Positivamente, algunos predicadores tienen torres altas, grandes púlpitos, y grandes plataformas. El difunto James Montgomery Boice era uno de esos. Fue ministro de la Décima Iglesia Presbiteriana en Filadelfia durante muchos años. Predicó semanalmente pero también escribió con regularidad. De hecho, gastó parte de su semana de descanso lejos de Filadelfia, donde pudo estudiar y escribir. Gran parte de lo que fue publicado fue el material con el que alimentaba a su congregación. Hubo una relación simbiótica entre su predicación y su escritura. En la providencia de Dios, sin embargo, no todos los ministros están destinados a ser un James Boice. El tiempo del ministerio no permite adiciones. Las horas que se empleen en preparar conferencias o libros es tiempo que le resta a pastorear la grey o a preparar o escribir sermones.

El atractivo de la gran plataforma puede ser destructivo. Pienso en Mark Driscoll*. Él es un clásico empresario religioso americano. Él y otros comenzaron una congregación en Seattle que se desarrolló en torno a su personalidad en medio de una gran preocupación que involucró a decenas de miles de personas. Detrás del escenario, sin embargo, con el tiempo, los patrones de comportamiento y formas de tratar a las personas se manifestaron. La plataforma y la marca se convirtieron en una cosa, la realidad de la vida de la iglesia y el ministerio en otra. La marca y la plataforma en Seattle se convirtió en una fachada oscureciendo el deterioro de la infraestructura, que se hizo evidente cuando todo se derrumbó repentinamente. Por supuesto, en la tradición religiosa del empresario viajero, unos pocos años más tarde, Driscoll ha resurgido como el Fenix con una nueva marca que ahora lleva su nombre. Podríamos seguir dando más ejemplos. Jimmy Swaggart** en realidad nunca desapareció, lo que ocurrió fue que su plataforma se hizo menos visible. Jim Bakker*** sigue saliendo en la televisión. Los mercachifles, esos viejos vendedores de baratijas nunca mueren, ellos apenas pierden valor en el mercado.

¿Estoy diciendo que los predicadores no deben escribir blogs, artículos y libros? No. Después de todo, escribo mensajes, artículos y libros. Como maestro estoy obligado a escribir. Es parte del llamado que tengo de la iglesia. Es una expectativa de mi empleador. Empecé a bloguear sólo porque mi iglesia (y otros) me solicitaron que lo hiciera. Puede ser bueno para los pastores investigar y escribir de vez en cuando. Yo digo, sin embargo, que los estudiantes no deben entrar al seminario con la esperanza de convertirse en famosos.  Hay una diferencia entre escribir de vez en cuando y salir deliberadamente a construir una plataforma y una marca. La iglesia difícilmente necesita más personas que usen el púlpito como palanca. Un ministro debe estar contenido cumpliendo con su vocación. Él no debe buscar una plataforma a expensas de su congregación. La búsqueda de una plataforma y una marca cuando su propia congregación está en crisis es como querer un trasatlántico cuando a su propio bote se le entra el agua. Las prioridades están fuera del lugar.

Empezamos a considerar las diferencias inherentes entre las plataformas y púlpitos. También hemos pensado un poco sobre las marcas. Considere esta metáfora. Es algo que un agricultor o ganadero hace al ganado. Una pieza al rojo vivo, formada de hierro se coloca sobre la piel de un ternero marcado de forma permanente. Una marca le dice a los demás a quién pertenece el animal. Los cristianos están marcados en su bautismo. En las iglesias presbiterianas y reformadas confesionales, los ministros son marcados, por así decirlo, cuando se ordenan, cuando se imponen las manos sobre ellos, cuando son apartados para el ministerio y se instalan en su oficio. De ahí la importancia del nombramiento del ministro y por eso hay que recuperar la distinción entre púlpitos y plataformas. Por definición, un ministro es un siervo. Eso es lo que significa la palabra. 

Tal vez hace sólo 70 años, no era raro ver las iniciales VDM después del nombre de un ministro. Que representan la expresión latina, Verbi Dei Ministro, servidor de la Palabra de Dios. Esa era la marca del ministro, si se quiere. Por definición, un ministro no tiene la plataforma, sino sólo un púlpito, un lugar para anunciar la Palabra del Rey. Lo mismo sucede con los ministros. Su plataforma es nada. Su marca es nada. Pablo nunca tuvo problemas con las autoridades judías y romanas debido a su plataforma, marca o personalidad, sino debido a su Salvador y su Evangelio. Así debería ser con nosotros. El asunto por el que iba a ser conocido no era él, sino, por tomar una frase, Cristo, su Evangelio, y su iglesia.

Traducción: M.L.
Traducido y usado con permiso de Scott Clark
Tomado de: 


[Del Editor, no corresponde al articulo original]

* Mark Driscoll. Pastor americano, neocalvinista. Discípulo de John Piper y uno de los primeros asociados de la organización para-eclesial y neocalvinista Coalición por el Evangelio. Grandemente criticado por sus posturas mundanas en la vida y en la adoración, leguaje vulgar y su manejo autoritario de la iglesia, mientras simultáneamente enseña las doctrinas de la reforma. Actualmente ya no es pastor de Mars Hill, ni miembro de la Coalición por el evangelio, pero sigue pastoreando una iglesia y es director de un ministerio que lleva su nombre.

The Gospel Coalition, fue fundada en 2007 principalmente por un grupo de hombres que le han dado forma al movimiento. Aquí podemos hablar de neocalvinistas de primera línea como el Dr. DA Carson, profesor de investigación del Nuevo Testamento en Trinity Evangelical Divinity School, que escribió la declaración confesional, y el Dr. Tim Keller, quien produjo el llamado teológico para el ministerio. El pastor Mark Driscoll también participó en la fundación de la Coalición. Este predicador popular fue invitado a asistir a una reunión pequeña teológica, dirigido por Carson y Keller, que incluía hombres de prominentes iglesias evangélicas, (*) como John Piper, Alistair Begg, Kent Hughes, Felipe Ryken, Mark Dever, Ray Ortlund, y Ligon Duncan y en su momento el ministerio de Sovereign Grace Minsitries.


** Jimmy Lee Swaggart. Pastor americano y conferencista mundial que perteneció a las Asambleas de Dios, muy influyente, mayormente en la década de los 80, donde su programa de televisión en esa década,  fue transmitido a más de 3000 estaciones y sistemas de cable cada semana. Las transmisiones de Jimmy Swaggart fueron vistas por más de 8 millones de personas en los Estados Unidos y más de 500 millones de en todo el mundo, convirtiéndose en el medio de comunicación más amplio del Evangelio en la historia. Su ministerio recibía donaciones anuales de millones de dólares.

Su mayor escándalo fue su inmoralidad sexual. En 1986 fue fotografiado con una prostituta en un Motel en Luisiana. Aparentemente se había arrepentido públicamente de su pecado. En1991 fue hallado en carretea en compañía de otra prostituta. Las donaciones a Swaggart, debido a sus escándalos sexuales, disminuyeron desde 500.000 dólares diarios a quizá menos de 350.000 dólares diarios.

Pero pasando el tiempo, y constituyéndose poco a poco, otra vez en un predicador sintonizado. A finales de 2009, Ministerios Jimmy Swaggart lanzó la "Red de Radiodifusión SonLife" (SonLife Broadcasting Network), que es una red de televisión cristiana que transmite a nivel nacional e internacional para una audiencia potencial. La red es una extensión de Jimmy Swaggart Ministerios y ofrece programas en vivo y pregrabados que atraen a una audiencia amplia.

*** Jim Bakker. Predicador americano, llegó a tener su propia cadena de televisión, que difundía sus prédicas evangélicas en todo Estados Unidos, las 24 horas; el tercer parque temático más exitoso del país, y el apoyo moral y económico de 13 millones de personas.
En la década de los 70, creó el show televisivo PTL Club (por la sigla de Praise the Lord), que fue un éxito y le permitió a la pareja fundar su propia cadena de televisión: PTL Network. Se calcula que las contribuciones anuales aportadas por los televidentes para expandir el parque temático y financiar el show superaban el millón de dólares por semana.

Los exorbitantes gastos de la pareja, que en poco tiempo acumuló autos de lujo y mansiones, comenzaron a despertar sospechas. Pero sólo en 1987 salieron a la luz sus oscuros manejos del dinero, luego de que se reveló que Bakker había pagado 265.000 dólares a una ex secretaria, Jessica Hahn, para mantener en secreto las relaciones sexuales que había mantenido con ella. Fue el principio del fin. Ese mismo año, Bakker renunció al PTL, y en 1989 fue condenado a 45 años de prisión por fraude, evasión de impuestos y chantaje.

Tras cinco años en prisión, Bakker obtuvo la libertad condicional por buena conducta. Un año después, recibió una ovación de 15 minutos de unos 10.000 clérigos que asistieron a escucharlo a una conferencia. Conduce desde 2003 un nuevo programa de televisión, el "Jim Bakker Show", centrado en "la buena música y la buena comida" y con "invitados de todo el mundo", según se anuncia en su página web.


miércoles, 31 de mayo de 2017

PODER SANTIFICADOR… Y LAS PELÍCULAS, LA MÚSICA Y EL OCIO EN LA VIDA CRISTIANA

Por: Dr. Peter Masters

¿Se ve obstaculizada nuestra continua santificación por la mundanalidad? ¿Se ha detenido la “resurrección moral” de la que habla Pablo? A continuación veremos cómo podemos volver a descubrir el poder secreto. “Y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como Él en su muerte” (Filipenses 3:10).

Es posible malinterpretar estas palabras y pensar que Pablo está esperando el día de la resurrección futuro. Algunos han pensado que deseaba el martirio y que esto es lo que quiere decir cuando habla de conocer la participación de los padecimientos de Cristo. Pero Pablo se está refiriendo claramente a conocer el poder de la resurrección como una experiencia actual en su vida. En otras palabras, está aludiendo a la transformación continua de su propia vida a una de mayor piedad y describe este proceso como una resurrección moral y espiritual.

Novedad de vida
El poder mismo por el cual Cristo hizo estallar las ligaduras de la muerte está funcionando en su pueblo en la santificación. Empezó a actuar en la conversión, cuando el poder de la resurrección emancipó la mente para que comprendiéramos las verdades salvíficas que con anterioridad no significaban nada para nosotros.

Tal vez un creyente que te evangelizaba te dijo alguna vez: “Todas las personas son pecadoras”, y tú no lo aceptaste. Retrocediste y respondiste: “Eso es absurdo; hay mucha gente buena”. No podías aceptar que nadie ha alcanzado la gloria de Dios y que, por naturaleza, todas las personas son depravadas pecaminosas y corruptas. Quedaste horrorizado ante la idea de que nadie merecía estar delante de Dios y que todos están condenados, perdidos.

Pero entonces, por el poder de la resurrección, el poder que da vida, tus ojos se abrieron y cambiaste de opinión. Dijiste: “¿Por qué no podía ver esto antes? Veo esa corrupción en mí mismo. Ahora la veo en todo el mundo, un mundo que no puede controlar su odio, su extorsión, su opresión y sus guerras. Veo el pecado en toda la vida comercial y privada, lo veo en mí mismo como nunca antes lo había visto”. El poder de la resurrección visitó tu mente, impartiendo un nuevo entendimiento.

Al mismo tiempo, el poder de la resurrección transformó tu carácter y te dio una nueva naturaleza, para que las cosas que te dominaban antes ya no tuvieran el mismo poder sobre ti. Seguías siendo un pecador, pero el pecado se había convertido en tu enemigo y lo odiabas, y anhelabas verte libre de él. Nuevos gustos, valores y aspiraciones fueron plantados en ti, y todo por el poder vivificador de Cristo.

Que la obra de ese poder de resurrección continúe en la vida de cada creyente, para que cuando tengamos que hacer frente a la pérdida de tiempo y a los programas impíos de televisión, o a cualquier otra atracción que no edifique, que sea improductiva y hasta pecaminosa, la voluntad renovada (nuestra toma de decisiones, nuestra determinación, la facultad volitiva) lleve nuestra mente a mejores cosas.

Pensemos por un momento en nuestros distintos pasatiempos e intereses. ¿Qué podemos hacer en este mundo? Existen muchos intereses terrenales, actividades y formas de esparcimiento que no son directamente espirituales y que son admisibles para los creyentes. En cierto modo, Dios nos ha dado todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Podemos, por ejemplo, visitar lugares hermosos. Si tenemos la energía suficiente podemos emprender actividades físicas y deportivas. Puede gustarnos visitar lugares de interés histórico o dedicarnos a la lectura histórica. O tal vez tengamos interés en la forma en que funcionan las cosas y en los triunfos del descubrimiento humano, observándolos y aprendiendo sobre ellos.

La música y la aventura
Es posible que la buena música nos interese y hasta nos sea gratificante, y que quizás disfrutemos hasta cierto punto de la ficción instructiva, pero en todos estos tipos de cosas tenemos que estar seguros de que son saludables. No les prohibiríamos a los jóvenes exponerse a la aventura e incluso a lo espectacular. Hay muchas cosas que pueden atraer nuestra mente de un modo legítimo, ocuparnos y envolvernos. Pero hagamos lo que hagamos, tenemos que mantener estándares piadosos y poner a prueba nuestros intereses e ideas.

Asimismo, debemos racionar incluso las cosas legítimas no vaya a ser que sustituyan a Cristo y su servicio, y estorben el proceso de resurrección espiritual que se está desarrollando en nuestra vida, estropeando nuestros gustos.

La música moderna de entretenimiento de la peor especie está por todas partes, entrometiéndose constantemente en la vida. En el pasado, los cristianos ignoraban las canciones populares, las consideraban parte de este mundo y pertenecientes a la vieja vida. En torno a mediados de la década de 1950, las canciones pop cayeron en picada y su contenido moral se volvió incluso peor de lo que era antes, constituyendo una campaña obvia y orquestada contra los principios de Dios y fomentando justo la conducta opuesta. El mundo de la música de entretenimiento popular se convirtió cada vez más en un ataque sin cuartel contra la autoridad, el orden y la educación, compitiendo por una permisividad sexual sin restricciones, el narcisismo y la autogratificación.

Esta cultura se convirtió en un mensaje poderoso y peligroso, que se opone a todo lo santo y lo noble. Sorprendentemente, al desarrollarse, muchos cristianos rompieron con su tradición de mantenerse distantes, y se rindieron ante sus ritmos y sus letras seductores. Pero se trataba de una cultura de “propaganda” diseñada para apartar a la sociedad de Dios y hacer que se revelara contra él. Los cristianos no deben darle cabida a lo que sus predecesores rechazaron.

Adaptar la música de entretenimiento del mundo para la adoración y adoptarla fue un desarrollo sorprendente y, ciertamente, desobediente a los mandamientos y principios contundentes de las Escrituras. Es incorrecto utilizarla en la adoración y también lo es aceptarla en el ocio y el placer personales. Algunas personas me han dicho que escuchan rock y pop, incluso siendo creyentes. Otras han reconocido que tuvieron una mala conciencia por ello cuando estaban recién convertidas, pero posteriormente lo superaron y dejaron a un lado estos pensamientos.

Diseñada para esclavizar
Amados amigos, esto es del mundo. Es la producción del príncipe de la potestad del aire, canalizado a la sociedad desde grupos bajo los efectos de las drogas, artistas notablemente impíos y rebeldes. Fue creada para atrapar a las personas. Se presenta bajo una forma poderosamente rítmica, es una manipulación emocional, es eufórica y está diseñada para esclavizar. Si hemos sucumbido a esto en la vida de nuestra iglesia o en nuestro hogar, es vital que vayamos delante del Señor con profundo pesar y arrepentimiento, que empecemos a practicar el discernimiento y la repudiemos. Va contra todos los principios y el orden, por no mencionar la reverencia, y, ciertamente, eclipsará el privilegio de conocer el poder de la resurrección en nuestras vidas.

Recuerdo haber leído, hace algunos años, un artículo escrito por un joven que profesaba ser cristiano y que había empezado a permitirse disfrutar profundamente de la música de entretenimiento. Cuando fue a la iglesia todo empezó a parecerle extremadamente apagado y monótono. Dejó de ser a su gusto. Contaba cómo los himnos empezaron a sonarle vacíos y aburridos, y nada podía elevar su espíritu.

Evidentemente, lo que gobernaba su vida privada lo había cambiado y había dañado sus sensibilidades y sus gustos espirituales. Su espíritu buscaba ahora el entretenimiento, el impacto emocional que provoca una audio-droga y no las bendiciones de la verdad. Resultó que este hombre se convirtió en el fundador de un grupo de iglesias carismáticas de música rock. La música de entretenimiento secular atrapó su alma.

Sin lugar a duda hay muchas cosas que podemos emplear y disfrutar en este mundo presente. Pero también hay cosas profundamente manchadas por los principios depravados de hoy como el mundo de las películas. No hay mucho en ellas que los creyentes deberían querer ver. Tenemos que preguntar siempre: ¿Es limpia? ¿Es pura? ¿Es saludable? ¿Es edificante? ¿Podría llevar al Señor allí a mi lado? ¿Podría tenerle junto a mí?

Es necesario que hagamos las preguntas, que juzguemos y que sopesemos el asunto a conciencia o interrumpiremos el proceso de la “resurrección moral” en nuestra vida y deshonraremos al Señor. A menos que algo sea limpio y saludable no deberíamos verlo o escucharlo, e incluso entonces, deberíamos racionar nuestra participación en estas cosas. Las revistas cristianas y los blogs que revisan y aprueban las películas y los videos de entretenimiento muestran su desdén por la vida cristiana auténtica y la búsqueda de la santidad.

Tal vez podamos ver algo de lo que emiten en televisión, pero los principios que acabamos de mencionar deben aplicarse siempre.

Esto nos lleva a la pregunta: ¿Encendemos el televisor en el Día del Señor para alguna otra cosa que no sea, por ejemplo, un boletín de noticias? Con toda seguridad, ¡no deberíamos hacerlo jamás! ¡Es el Día del Señor, amados amigos cristianos! Es el día designado para él y para su adoración y servicio. Consideremos las palabras de Pablo: “Y conocerle a él”. Se aplican de forma primordial al Día del Señor, nuestro día de dedicación, reflexión y comunión, y nuestro día para darle a conocer. No podemos “conocerle” y permitir que los medios de entretenimiento se apoderen de nuestra vida al mismo tiempo.

Nuestro versículo dice: “Y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos”. ¿Qué significa conocer la participación en sus padecimientos? Y, del mismo modo, ¿qué significa “llegar a ser como Él en su muerte”?

Deshonrar a Cristo
Hemos observado que algunos maestros creen que Pablo tenía la ambición de ser martirizado por Cristo, pero no es probable que este sea el significado aquí. El tema es seguir conociendo el poder de la resurrección para cambiarnos y moldearnos. Recordamos que nuestro Salvador sufrió y murió en el Calvario para comprar nuestra salvación eterna, pero también para que viviéramos vidas santas aquí. Tener participación en sus padecimientos significa que vivo como para hacer que sus padecimientos valgan la pena y sean efectivos en mi vida. Está claro que serán eficaces para comprar mi alma eterna, ¿pero me motivan para luchar por la justicia en mi vida terrenal?

Permíteme ilustrarlo de esta manera. Un estudiante debe pagar ahora una matrícula muy alta para ir a la universidad en Inglaterra. (Esa matrícula es, sin embargo, tan solo una fracción de lo que el gobierno paga). Supongamos que alguien se apretara el cinturón y ahorrara para que tú pudieras ir a la universidad y te diera el dinero, pero tú lo perdieras en el juego. ¡Increíble! ¡Alguien hizo un enorme sacrificio y tú lo malgastas en el juego!

Cristo no solo ha sufrido para asegurar nuestra salvación, sino también para ponernos en el camino de la lucha por la santidad. ¿Desperdiciamos la bendición y descuidamos el proceso de la resurrección moral? Ser participante de sus padecimientos significa que vivimos para honrarlos.

Por cambiar la ilustración, alguien nos compra una casa; no solo da un depósito, sino la suma total y nosotros la perdemos en el juego. Impensable. Es una ilustración mediocre, pero es como si Cristo hubiera sufrido y muerto para hacerme justo y que yo desperdiciara el beneficio. Ni siquiera intento vivir una vida justa, apartada de la cultura manchada y corrupta de este mundo. Enciendo el televisor y veo cualquier cosa, incluso cosas escandalosas, aun en el Día del Señor. Cristo no solo sufrió y murió para comprar mi salvación, sino para librarme de una constante participación en obscenidades, suciedad, idolatría material y todas las demás cosas que son ofensivas para Él.

Dependientes del estado de ánimo
Tal vez alguien esté viendo películas que son del todo inadecuadas para un creyente, y que le manchan y lo abaten. Asimismo, durante todo el día permite que el mundo incruste música beat en su cabeza. Llega a depender de ella para estimular su estado de ánimo. Realmente lo domina y lo gobierna. Parece no poder vivir sin ella. Un creyente así no está participando de los padecimientos de su Señor. No está conformándose al propósito de estos sufrimientos.

Cristo murió para hacer de mí totalmente una mejor persona, y yo lucharé con su ayuda para resistir al pecado. Esto es tener participación en sus padecimientos. Él hizo el sacrificio para que yo pudiera vivir la vida. Yo viviré por aquello por lo que él murió. Esto es “llegar a ser como Él en su muerte”.

El apóstol usa este mismo tipo de argumento a lo largo de Romanos 6, relacionando la muerte y la resurrección de nuestro Salvador con nuestra santificación presente.

El versículo 11 y los siguientes confirman que Pablo está hablando de la obra presente de santificación en nuestra vida, y la lucha y el esfuerzo que esto implica. Dice: “A fin de llegar a la resurrección de entre los muertos”. Es obvio que no se está refiriendo a su resurrección futura, porque no hablaría nunca de ello como si fuera algo incierto. Diría: “Sé que llegaré a la resurrección de los muertos”. Afirmaría con confianza que Cristo no lo dejará nunca ni lo abandonará.

Pero en este versículo once está hablando de la resurrección presente, progresiva y moral que podemos frustrar y obstaculizar. El lenguaje es, por tanto, menos cierto: “A fin de llegar a la resurrección de entre los muertos”.

Con toda seguridad deberíamos decir, del mismo modo: “Si pudiera ejercer más prudencia en los días de esta semana que viene, más discernimiento y sopesar con mayor cuidado las cosas que hago. Si pudiera rechazar las cosas pecaminosas, inútiles, que pueden robarme mis gustos espirituales, hacerme perder el tiempo y corromperme”.

“No que ya lo haya alcanzado”, procede Pablo a decir, confirmando más aún que ha estado hablando sobre nuestra resurrección moral presente. Observamos que es una obra progresiva. Él no la ha alcanzado en su totalidad, ni es aún completo, pero, dice: “Sigo adelante”.

Pablo parece decir con gran fervor: Mi Señor ha muerto por mí y me ha agarrado con brazos de amor. Me ha cambiado, me ha hecho suyo y anhelo asirme a Él, estar más cerca de Él, conocerle mejor y llegar a ser más conforme a sus santos principios. Así que prosigo, me estiro hacia Él”.

No podemos pasar por alto el lenguaje de esfuerzo, preocupación, diligencia y vida cristiana concienzuda. ¿Es esto cierto en nosotros? Este “afán” es tan importante que Pablo reitera (versículos 13-14): “Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado [agarrado]; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás [la vieja vida con sus deleites pecaminosos, sus distracciones y cosas que no aprovechan], y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

¿Cómo somos nosotros? ¿Somos informales en nuestra vida espiritual? ¿Pasamos el día soñando o nos esforzamos al máximo? ¿Sopesamos las cosas? ¿Preguntamos es esto moral? ¿Es esto para Cristo? ¿O está promocionando al mundo? ¿Es esto intoxicante? (Recordamos las palabras de Pablo: “Yo no me dejaré dominar por ninguna [cosa]”). ¿Estoy viviendo de manera descuidada o con cuidado?

Nuestra promesa diaria
Digamos: Determino ser concienzudo, esmerarme en honrar a mi Señor. Deseo el proceso de la resurrección en mi vida. Quiero conocer más de su poder. Anhelo más oración y más mediación en un ministerio de intercesión.

Muchas cosas nos son permisibles y deberíamos interesarnos en las cosas terrenales, pero necesitamos fuerza de mente para evaluarlas y sopesarlas incesantemente, y fortaleza para racionar las cosas en las que nos implicamos.

Tenemos la ayuda de Cristo. Tenemos toda su omnipotencia. Piensa en el poder que ejerció en la resurrección cuando su alma se reunió con su cuerpo, y rompió las ligaduras de la muerte, volviendo a infundir vida en su propio cuerpo; y se levantó de entre los muertos. Ese poder está disponible para nosotros y procede del Cristo vivo para renovar nuestra mente, nuestra voluntad, nuestros gustos, nuestros deseos, cada parte de nosotros. Este debe ser nuestro anhelo y nuestra oración.


Tomado con permiso de https://www.ibrnj.org/poder-santificador/
The Sword & Trowel 2014, número 2. Usado con permiso.

viernes, 19 de mayo de 2017

EL SONIDO DE LA MÚSICA

Por: Geoff Thomas

La Iglesia evangélica moderna hace todo para la música. Incluso el sermón termina con suaves acordes y melodías del órgano. La música usa una emoción que la congregación ya está sintiendo, y luego la manipula poderosamente. Las tiendas de la ciudad conocen el poder de la música para soltar las carteras y abrir las billeteras con tarjetas de crédito.

Los Psicólogos están unidos en una creencia, que la música habla a los afectos, y la evidencia sugiere que también provoca emociones. La evidencia de esto es demostrada científicamente. Un estudio reciente en la Universidad de Cornell mostró que ciertas piezas musicales inducen cambios fisiológicos reales en el cuerpo. La música en clave menor hizo que el pulso disminuyera, la presión sanguínea aumentara y la temperatura del cuerpo bajara, lo cual es exactamente lo que sucede cuando hay una sensación de tristeza. Las canciones “felices” hicieron lo opuesto, induciendo una sensación alegre. De alguna manera, la música puede golpear ligeramente circuitos emocionales sensibles. Suscita un estado de ánimo.

El peligro con esto es que el predicador anuncia a la congregación que los sentimientos de tristeza son la evidencia de la bendición especial del Espíritu Santo convenciéndolos de pecado, y los sentimientos de alegría son el resultado del Espíritu Santo dándoles certeza de que son verdaderos cristianos. Esto se sugiere por todas partes, por lo que también el hablar de la presencia y obra del Espíritu Santo en estas congregaciones es seguro y confuso.

Hacer música
Hacer música tiene todas las marcas distintivas de una conducta adaptativa, es decir, la actividad es parte del desarrollo de la sexualidad cuando las personas jóvenes en cualquier clase de sociedad se muestran a sí mismas dispuestas a encontrar una pareja. Así, las mujeres posan y cantan, y los hombres tocan los instrumentos, especialmente tambores y guitarras. Tales talentos musicales anuncian que ellos tienen cualidades codiciables para cualquier pareja. Ellos tienen la competencia para aprender notas y letras, la inteligencia social necesaria para formar parte de una banda y para cooperar, literalmente en armonía, con otras personas. “Tenemos creatividad y energía”, es lo que están diciendo con esto.

Un Psicólogo musical de la Universidad de Leicenter, el Dr. Adrian North, encuestó a los adolescentes de Staffordshire el año pasado (1999) acerca del tipo de música que escuchaban y por qué. Las chicas escuchaban música para influir en su estado de ánimo. Los muchachos la escuchaban como una forma de impresionar a sus amigos. Para ellos era una insignia de identidad que dice a las personas quienes son. La elección musical de un individuo influye directamente en su atractivo. Si usted dice que le gusta el escritor de himnos moderno Graham Kendrick muchas chicas lo encontrarán más atractivo que si usted dice que le gusta Isaac Watts o Augustus Toplady.

El Sicólogo Estadounidence, Steven Pinker, cree que la música simplemente existe como un “cheesecake auditivo”. Es una confección de sonidos que hace cosquillas a las facultades que nuestro cerebro ya posee. “Las canciones con letras apelan a un cerebro ya sintonizado con el lenguaje; el oído es sensible a las armonías, y los sonidos en el mundo natural (así como el canto de los pájaros, e incluso el trueno) repiten tales armonías. Obtenemos placer de patrones y ritmos, y sonidos repetitivos que atraen al oído de la misma manera que un garabato repetido atrae al ojo” (Anjana Ahuju, ¿Por qué somos tocados por el sonido de la música? The Times, 23 de febrero, 2000).

¿Cómo nos mueve la música?
En febrero, un informe de científicos de la Universidad de Manchester reveló que la música fuerte estimula una parte del oído interno llamado sáculo, que está conectado al hipotálamo – el “centro de placer” del cerebro. Esto podría explicar porqué la música es evocadora y agradable. El sáculo responde solo a la música, lo cual sugiere por qué la música, y no otras formas de sonido -como las exhortaciones del hombre que nos está predicando-, inspira tales sentimientos.

Existe un libro publicado en 1993 titulado “Música y moral: una apreciación teológica de los efectos morales y sicológicos de la música”, escrito por un sacerdote católico, llamado Brasil Cole. En su juventud, Cole era músico de Jazz y variaciones de esa forma de música. Él escribió este libro con la perspectiva de alguien que fue músico y que entiende bien los efectos que la música tiene sobre sus oyentes. Allí afirma que la música no es neutral, que hay moral en ella. Analiza el pensamiento de escritores tan antiguos como Platón, Aristóteles, Confucio, para mostrar que todos ellos creían en la música en sus diversas formas tiene un efecto sobre la psiquis de una persona, y que podía tener un efecto bueno o malo. El libro es breve, alrededor de 140 páginas. Dejando a un lado nuestra discusión con el sistema católico y con el sacerdocio, sus ideas son útiles.

¿Por qué ciertas iglesias tienen tantos cantos?
No es que “Dios haya estado restaurando la música a su Iglesia”. Esta fue la propaganda divulgada hace diez años por jóvenes músicos para intimidar a los predicadores y congregaciones a incrementar la cantidad de canciones en los servicios. La razón verdadera era estimular el ego de la música de “la siega de primavera (2)” y muchas nuevas canciones alrededor. De todo esto se desarrolló un nuevo “sacerdocio” de chicas cantantes y muchachos intérpretes que se paraban delante de la congregación y marginaban la predicación, oración y lectura pública de las Escrituras. Así fue como estos entusiastas atrajeron a otros.

Se veían a sí mismos como un nuevo tipo de sacerdocio Levítico levantado por Dios para liberar a Su iglesia de la esclavitud. Ellos eran el “pueblo creativo”, tan diferente del resto de nosotros. Si la iglesia hace preguntas fundamentales acerca de la legitimidad de este grupo de menores de 30, que presumen sus instrumentos delante de la congregación durante tanto tiempo, se sienten profundamente heridos y convocan reuniones secretas de oración para resistir a esos que se “oponen a Dios” en la congregación.

Ian D. Elsasser ha escrito en una carta personal al autor, “En mi desacuerdo con las tendencias contemporáneas en la música- bandas, coros excesivos, etc.-, a menudo le digo y le recuerdo a las personas que yo mismo soy músico, que emplee mis años de adolescencia en una Iglesia Bautista que usaba esto en su servicio de la tarde, y que yo mismo no solo participé de varias maneras, sino que también ayudé a una iglesia a desarrollar este tipo de “adoración”. He llegado a la conclusión de que no puedo con buena conciencia fomentar que este sea el método para la adoración durante los servicios dominicales en la iglesia. Hay un lugar para el uso de coros en la vida de la iglesia (3), y la iglesia debería buscar himnos modernos “buenos” que reflejen la enseñanza bíblica y un panorama sano desde la perspectiva de la fe, pero el carácter del equipo completo de adoración y la mejora de los servicios será perjudicial a largo plazo. Que el Señor, en su misericordia y para la gloria de Su nombre, guarde a las iglesias del daño que están trayendo sobre sí mismas y heredando a la siguiente generación que carecerá del buen juicio necesario para dirigir los asuntos de la iglesia en una forma bíblica”.

El escritor de himnos formales, Chris Idle, comenta: “Justo como los sacerdotes judíos y los católicos romanos se veían a sí mismos como vitales para todo el espectáculo, incluyendo hasta nuestro acceso a Dios mismo, así ahora la música viene a dominar nuestras reuniones, nuestra escucha y nuestro presupuesto. Los músicos hablan, se visten y posan consecuentemente. La música se convierte en el nuevo camino hacia la presencia real de Dios; no es de asombro que los apóstoles hicieran tal lío por estas cosas”.


(1) Kendrick comenzó su carrera de compositor a finales de 1960. Su logro más perdurable es su condición de autor de la letra y música de la canción " Shine, Jesus, Shine ", que es una de las canciones que más se oye en los cultos cristianos contemporáneos del mundo. Otras de sus canciones se han utilizado principalmente por los creyentes en Gran Bretaña. Kendrick es un co-fundador de “March of Jesús”. Recibió un Premio Dove en 1995 por su trabajo internacional. En 2000, la Universidad de Brunel otorgó Kendrick un doctorado honorario en Divinidad ('DD') en "reconocimiento a su contribución a la vida de adoración de la Iglesia". Se le concedió otra DD en mayo de 2008, de Wycliffe Colegio en Toronto, Canadá. 
https://en.wikipedia.org/wiki/Graham_Kendrick

(2) La siega de primavera (Spring Harvest) es una conferencia cristiana que toma lugar en el Reino Unido para equipar e inspirar personas a seguir a Cristo principalmente a través de la música. Nota del traductor.

(3) No es claro el autor a qué se refiere que los coros pueden ser útiles “en la vida de la iglesia”. Si con esto se refiere a que el coro sea parte de los cultos de adoración, aclaramos que el administrador de este blog no comparte esta frase y más bien advierte acerca de las implicaciones que pueda traer, el tener un coro en la iglesia, lo que corresponde a una añadidura del culto no revelado por Dios.

Traducción: Diana S. González
Tomado de Banner of Truth

https://banneroftruth.org/uk/resources/articles/2000/the-sound-of-music/

sábado, 22 de abril de 2017

RENOVANDO EL CENTRO DEL CRISTIANISMO

Por: John J. Murray

La actividad de la iglesia se extiende sobre un siempre creciente campo en la actualidad. Tenemos iglesias nacionales de una naturaleza mixta, iglesias tradicionales, grupos carismáticos, iglesias en casa, comunidades.

Mientras los acontecimientos en las iglesias que aparecen [regularmente] en las noticias son principalmente acerca del rechazo de la membresía, de los principios para abandonar la iglesia, de la adopción de las costumbres del mundo, hay apenas algunas noticias de conversiones múltiples, de crecimiento considerable o de un impacto hecho a la nación. Muchas iglesias están ocupadas intentando llenar los espacios causados por la negligencia de parte de otras instituciones en aspectos de vida familiar y obligaciones del estado. La iglesia evangélica está luchando por su vida, pero está entretenida en nuevas formas de adoración, nuevos ministerios y nuevos lemas. Se intentan varias alianzas, pero, como el Dr D M Lloyd-Jones solía decir, juntar dos cuerpos muertos no resulta en una resurrección. Debe haber un cambio drástico en el centro.

EL MINISTERIO
La primera preocupación debe ser elevar el estándar de los ministros. Richard Baxter (1615-1691), cuyo ministerio transformó a las personas de Kidderminster, dijo: “Si Dios reformara a los ministros y los pusiera en sus labores con celo y fidelidad, el pueblo sería ciertamente reformado. Todas las iglesias crecen o caen a medida que el ministerio crece o cae, no en riquezas o grandeza mundana, sino en conocimiento, celo y destreza en su labor” (El pastor reformado, 1974). Mucho se hace hoy en día con instrucción en el seminario, con estar expuesto a la escolaridad moderna y con lidiar con asuntos contemporáneos. Pero, ¿estamos siendo bendecidos con ministros santos y predicadores con unción que son usados como instrumentos poderosos para el bien?

¿Cómo era el puritanismo, el cual, como el Dr. J. I.Packer afirma, era nada menos que “un movimiento de avivamiento” establecido en Inglaterra? Cuando los intentos por reformar la Iglesia de Inglaterra fracasaron al final del siglo XVI el crecimiento de vida espiritual y enseñanza Reformada vino a través de un ejército de predicadores – “la hermandad Puritana”. Si un verdadero avivamiento es el despertar de una conciencia de Dios y una resultante convicción de pecado, entonces esa obra comenzó primero en los corazones de los hombres que Dios usaría como instrumentos en el avivamiento. Una comprensión bíblica verdadera de la santidad de Dios, de la ley santa, de la depravación humana, del juicio, de la necesidad de regeneración, del cielo y el infierno fue puesta a arder en sus almas.

Fue la predicación de tales hombres la que transformó la faz de Inglaterra. Predicadores jóvenes aprendieron el modelo del ministerio aún antes de que recibieran instrucción académica. Los ministerios de Thomas Taylor en Reading (poblado de Inglaterra), de Richard Greenham en Dry Drayton y de Richard Rogers en Wethersfield fueron campos de cría de predicadores piadosos. Éstos fueron hombres que vivieron en la presencia de Dios y cuya predicación estaba enfocada particularmente en la consciencia. Citando a Baxter de nuevo: “El predicador que habla como si viera el rostro de Dios de cierto afecta más mi corazón, aunque con palabras comunes, que un hombre irreverente con las palabras más exquisitamente preparadas”. Los predicadores puritanos trataban bastante con el corazón y la consciencia de sus oyentes. Como Robert Bruce, un puritano escocés de la misma época, declaró; la primera necesidad de la predicación evangélica es despertar la consciencia de tal forma que “muerda” y “te envíe a buscar un remedio” (‘Robert Bruce’ en una herencia cristiana escocesa, por Iain Murray, 2006).

LA PROFESIÓN CRISTIANA
Una segunda preocupación deber ser elevar el estándar de la profesión cristiana. No hay duda que un período prolongado de enfriamiento espiritual en la Iglesia ha rebajado las expectativas de lo que se requiere de una persona que busca la membresía. El Rev. Thomas Hog de Kiltearn fue uno de los pocos ministros de Highland que permaneció leal al Pacto Nacional* y sufrió la expulsión de su cargo. En sus días de juventud él fue considerado como ejemplar en su profesión cristiana, hablando para la edificación de otros y estando dispuesto a sufrir por causa de Cristo. Un período posterior de convicción profunda y de conversión dramática lo llevó a creer que su profesión anterior era falsa. Es impresionante lo lejos que uno puede ir con una profesión externa, sin una obra verdadera de la gracia. Su vida posterior y ministerio tuvieron un toque que buscaba las marcas de la gracia en la vida de cualquiera que profesara el nombre de Cristo y evidencia de buenos frutos. Aunque algunos de los requisitos pudieran haber parecido muy altos, ciertamente produjeron generaciones de personas piadosas.

Esto es, sin duda el fundamento que se necesita para examinar una profesión cristiana en nuestros días. El primer paso en la conversión debe ser, por cierto, la conciencia de la majestad y santidad de Dios. Existimos para la Gloria de Dios, pero hemos pecado y hemos sido destituidos de Su gloria. La convicción de pecado nos hace perder toda confianza en nosotros mismos y depender completamente en Cristo. Toda la gloria debe ser atribuida al Dios trino. Qué tan largo o profundo pueda ser el proceso varía, pero al menos se produce un odio por el pecado y amor por Dios. Se manifiesta en fe y verdadero arrepentimiento. La regeneración que concede vida nos hace como el árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo (Sal.1:3). El conflicto con la vieja naturaleza es un ejercicio por el resto de la vida y como peregrinos estamos en guerra hasta que lleguemos a las puertas del cielo.

LA VIDA DE LA IGLESIA
La Tercera preocupación debe ser acerca de una vida auténtica de iglesia. R. B.Kuiper en su obra clásica, El glorioso cuerpo de Cristo (1967), comienza afirmando que “la iglesia cristiana es gloriosa en su misma naturaleza”, pero luego continúa diciendo: “Hoy la gloria de la iglesia está densamente velada. No es una exageración decir que principalmente muestra una imagen de decadencia avanzada y de extrema debilidad.” ¡Y Kuiper estaba escribiendo a la mitad del siglo pasado! Él afirma que la iglesia visible es gloriosa en la medida en que se asemeja a la iglesia invisible. Una iglesia no puede ser más gloriosa que lo que los miembros que la constituyen son. Sólo las adiciones divinas merecen ser llamadas adiciones (a la iglesia), las adiciones hechas por el hombre son siempre detracciones a la gloria de la iglesia. Ésta es la razón por la que el tipo de profesión descrita antes es tan vital.

La iglesia fue concebida en el propósito eterno de Dios el Padre (Jn.6:37), comprada por la sangre de Cristo, su redentor (Jn.10:11) y traída a la vida por el Espíritu Santo (Ef.2:1). La iglesia como un todo es el cuerpo y la esposa de Cristo, así como cada expresión local de ella. La iglesia es la plenitud de Cristo (Ef.1:22-23). La iglesia debe estar satisfecha con ser la iglesia de acuerdo a las prioridades propias de Dios, dadas en Su Palabra. La adoración es su función principal. Para mantener su vida allí debe haber la predicación pura de la Palabra, la administración correcta de los sacramentos y el ejercicio de la disciplina eclesial. Como John Knox dijo: “Esta iglesia debe mantenerse separada del mundo mediante el ejercicio fiel de la disciplina para que no venga reproche a Dios por el carácter de sus miembros, para que el bien no sea afectado por el mal, y para que aquellos corregidos puedan ser recuperados.” (Obras de John Knox). Y hay otras muchas cosas que contribuyen al bienestar de la iglesia, como el gobierno de los ancianos, la instrucción eclesial, la religión familiar y la observancia del día de reposo.

Lo triste es que con todo el énfasis en la recuperación de la doctrina Reformada en los últimos sesenta años no hemos visto un restablecimiento de “la verdadera cara de la iglesia de Cristo” en el Reino Unido. Si el celo por el honor de Dios es la esencia de la piedad verdadera, entonces es tiempo de que nos levantemos como hombres de Dios. Aunque la iglesia más pequeña que lucha fervientemente por la verdad está contribuyendo mucho más al avance del reino de Cristo que un conglomerado de iglesias que oscurece la verdad con ambigüedad y error, no debemos estar satisfechos sino debemos volvernos al Señor “y no dar tregua, hasta que ponga a Jerusalén por alabanza en la tierra” (Is.62:7).

* Nota del traductor: El Pacto Nacional, fue un acuerdo solemne realizado por ministros escoceses en 1638, en el cual rechazaban el intento del Rey Carlos I y de William Laud arzobispo de Canterbury de forzar a la iglesia de Escocia a conformarse a las prácticas litúrgicas y al gobierno de la iglesia de Inglaterra.

Traducción: Nelson David González
Tomado de Banner of Truth 


POR LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN ESTA GENERACION

Este blog se hace responsable de lo que publica, pero no se hace responsable de lo que los autores de los artículos o las páginas de las que estos son extraídos, crean en su demás teología o en las practicas que ellos tengan a nivel personal.

Se desea a través de este blog, expresar el pensamiento bíblico coherente, y más cercano a la confesionalidad histórica y reformada y aportar para la aplicación de ella en la vida cristiana, pero no avalamos lo que en contradicción a la fe reformada histórica algunos de los autores hagan o vayan a hacer en un futuro

A Dios sea la goria.