lunes, 3 de noviembre de 2014

EL IDILIO DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Usted puede adornar y perfumar un montón de basura en estado de descomposición y finalmente tendrá eso mismo: ¡Basura! Puede hacer todo esfuerzo por hacerla parecer agradable y especial, pero la basura se seguirá descomponiendo sin cambiar su esencia por más adornos que posea.

Usted puede adornar el aborto y la eutanasia, pero finalmente tendrá un homicidio. Puede tratar de justificar todas y cada una de las vías que llevan a un individuo a optar por ello, puede engalanar las palabras y rebuscar adornos, pero al final tendrá que enfrentar el mal olor  de la filosofía del desprecio a la vida que viene de una cultura que se ha querido independizar de Dios y pretende ser soberana en cuándo y cómo debe usted empezar a vivir y cuándo y cómo debe usted abandonar la vida.

Es posible que se haga un idilio de esto, como en efecto ocurre en el caso de Brittany Maynard, una estadounidense de 27 años que sufría un cáncer terminal quién cumplió con su decisión de morir voluntariamente apoyándose en las leyes del estado de Oregón, para no tener que sufrir con el dolor de su enfermedad. Se puede adornar todos y cada uno de los asuntos que rodean su eutanasia, se puede justificar y engalanar cada argumento para presentar esa decisión como la decisión más valiente, racional, lógica, apropiada, necesaria y bella, pero solo tendrá el testimonio de una mujer, que como otros, prefiere atribuirse el derecho que Dios no le ha dado a la humanidad caída.

Por supuesto que no desconocemos el dolor de una enfermedad, ni teorizamos con el dolor ajeno, pero cuando se promociona la transgresión del sexto mandamiento entre videos, poemas, canciones y fiestas, entonces es necesario quitar el perfume y los adornos y descubrir lo que realmente es la eutanasia: Atribuirse el derecho de suicidarse con orgullo.


El valor de la vida debe ser el que se deriva de ser hechos a imagen y semejanza de Dios, por Él mismo. Este valor no debe depender del país, región, posición o situación en el que un individuo esté. El valor de la vida no debe ser un valor democrático o pragmático, el valor de la vida debería ser inviolable y cada uno debería hacer temblar su mano antes de estirarla para usarla o tomarla impíamente. Todo debe interpretarse a la luz que el ser humano no se pertenece sino que se debe a Dios. Mientras tanto, tendremos que tapar la nariz de nuestra conciencia para que parezcamos estar disfrutando del fétido olor del pecado adornado con muchos olores atractivos.

viernes, 18 de julio de 2014

LA AUSENCIA DE UNA MASCULINIDAD PIADOSA

Por: Alan Dunn

La disolución contemporánea de la familia y la desaparición de la verdadera religión de hoy se pueden atribuir a la ausencia de la masculinidad piadosa. El cuarto mandamiento ("Acuérdate del día de reposo para santificarlo") se dirige a la cabeza masculina de la casa, y el quinto mandamiento ("Honra a tu padre ya tu madre") requiere que los padres sean honorables.

Lo que está en juego aquí es la administración de la autoridad legítima. Dios ha creado a la humanidad a fin de tener Su autoridad implementada a través de la agencia de liderazgo masculino. La necesidad urgente es para el liderazgo masculino. La vergüenza es la abundancia de los hombres que no pueden dar liderazgo apropiado en su propio hogar y en la iglesia de Cristo.

Sabemos que hay una diferencia entre hombres y mujeres, pero ¿qué es? La respuesta está en Génesis 2. A Adán se le dio la responsabilidad de nombrar a los animales antes de que Eva fuera hecha. Esta responsabilidad de definir la realidad en virtud de Dios es la diferencia distintiva entre el hombre y la mujer. El Adán pre-caído personifica "la masculinidad piadosa". "Piadosa", en el sentido que él vivía rectamente bajo la autoridad de Dios. "Masculinidad" en que Él daba sentido al orden de la creación. Cuando se hizo la mujer, ya estaba todo definido. 

Fíjese que cuando Eva fue engañada por Satanás, intentó redefinir el fruto prohibido. En el conflicto de la competencia de las definiciones, Adán abdicó su masculinidad e intercambió la definición de Dios por la de Eva. Así en la maldición Dios dice: ‘Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer...’ (Génesis 3:16).

Débiles, hombres afeminados, incapaces y sin voluntad de definir, deben ejercer autoridad o estarán destinados a desaparecer. Lea Isaías 3. Ningún liderazgo pudo ser encontrado. ‘El joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble’ (v5). ‘Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos’ (v12). La ausencia de la masculinidad piadosa es indicativo de la ira de Dios sobre nosotros. 

¿Has tenido suficiente de la confusión y la falta de definición? ¿Conoces el Jesús-Hombre? ¿Estás viviendo por las definiciones de Dios? 

‘Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres’ (Salmo 12:1).
Creemos que sólo la obediencia a Cristo revivirá lo que falta tan tristemente en nuestros días: la masculinidad piadosa.

Llamado a los Roles
         Los roles de género se establecen en la Creación y se hacen cumplir por la Palabra de Dios. Algunos sostienen que la visión que Pablo tenía de la mujer fue determinada por su cultura. Pero Pablo nos dice que sus opiniones se basan en la creación. Otros dicen que Pablo fue presa de chovinismo* rabínico, por lo que sus perspectivas son simplemente incorrectas. Pero Pablo dice que no es una cuestión de su "perspectiva": ‘las cosas que escribo son mandamientos del Señor’ (1 Cor. 14:37). La autoridad es precisamente lo que está en el centro de este debate. El feminismo es la rebelión contra el Creador y la autoridad de Su Palabra.

El llamado del varón es el de liderazgo en el hogar y la iglesia. El de la mujer es ser su ayudante para lograr los propósitos de Dios. Estas funciones fueron establecidas en la creación y no fueron alterados por la Caída. Es el pecado el que nos trae la guerra de los sexos. El pecado nos hace adversos a vivir como Dios nos creó para vivir. En el pecado, el hombre es propenso sea al abandono y a abdicar de su responsabilidad de liderar con amor o propenso a gobernar como un tirano despiadado. En el pecado, las mujeres son propensas ya sea a rebelarse y a usurpar la jurisdicción masculina, o a anularse a sí mismas en extrema subyugación.

En Jesucristo encontramos el equilibrio. Él manda nuestra obediencia, precisamente en el punto en que estamos más propensos a pecar. La salvación no reorganiza la creación original, pero triunfa sobre el pecado de la Caída. En el hogar, el rol del esposo cristiano es amar, cuidar y sacrificarse por su esposa. El de la esposa cristiana es respetar y someterse a su marido. Asimismo, en el liderazgo de la iglesia el rol del varón es ser masculino y ejercer su autoridad amorosamente. Las mujeres están excluidas del ministerio pastoral. 

Aquellos que argumentan que una mujer con un grado divinidad en teología es tan cualificada como un hombre, sacrifica las ordenanzas de la creación y la autoridad de la Biblia en el altar pagano de la arrogancia académica. Ellos piensan erróneamente que el ministerio pastoral es más que otra profesión académica que distribuye información religiosa. Por supuesto que no, es más bien el ministerio de la autoridad del Rey resucitado, Jesús, y él, de acuerdo con las funciones que estableció en la Creación, ha determinado que los pastores han de ser hombres espiritualmente calificados.

[…] Creemos que las distorsiones modernas de cómo Dios ordenó la sexualidad son atroces, grotescas, y moralmente repugnantes. ¿Sobrevivirán nuestras familias, iglesias y cultura a la destrucción de las mujeres que actúan como hombres y hombres que los dejan?

*Chovinismo o Chauvinismo es la creencia […] de que lo propio del país o región  al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. (es.wikipedia.org)

Tomado de:


martes, 15 de julio de 2014

¿LA ADORACIÓN QUE HONRA A DIOS ES PREDICACIÓN OBSOLETA?

Por: David Chanski

Muchas personas en nuestro día ven la predicación autoritativa de la Palabra de Dios de la misma manera en que ven el telégrafo.  Ellos sienten que Ambas son anticuadas y obsoletas. "¿Por qué poner nuestro mensaje en el arcaico código Morse cuando tenemos las invenciones avanzadas del fax, teléfonos celulares, y correo electrónico?" De la misma manera, "¿Por qué desmenuzar el evangelio a través del instrumento de la ‘tediosa’ predicación cuando tenemos disponible los elegantes métodos de producciones teatrales y musicales, presentaciones de diapositivas multimedia, y las reuniones de los grupos de discusiones en la ciudad?". Desafortunadamente, muchos cristianos e iglesias tratan la predicación autoritativa como una reliquia embarazosa de una era pasada.


Dios piensa de otra manera. Después de su bautismo, "Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios" (Marcos 1:14). "Instituyó Doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar" (Marcos 3:14). La venida del Espíritu en Pentecostés resultó en que Pedro predicara un poderoso sermón (Hechos 2:14 ss). Pablo y Bernabé evangelizaron a los pecadores y santos edificándolos por la predicación (Hechos 13:05; 14:7,21, etc). Con las ultimas fuerzas antes de su muerte, Pablo le escribió al joven Timoteo: "Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos ya los muertos, en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que insistes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina "(2 Timoteo 4:1-2).

La predicación autoritativa de la Palabra es la "Cañón del Reino." Es la principal arma de Dios en la difusión del Evangelio y el fortalecimiento de su pueblo. Por el Espíritu, los predicadores derriban las fortalezas del enemigo al confrontar directamente las conciencias de los hombres con la verdad de Dios. En la fiel predicación expositiva de las Escrituras, podemos escuchar la voz de Dios (1 Tesalonicenses 2:13). No debemos conformarnos con nada menos que ese bendito sonido.

Tomado de: 

¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS DEL SIGLO XXI DEBERÍAN LEER A LOS REFORMADORES Y ESPECIALMENTE A LOS PURITANOS?

Por Joel Beeke

En cuanto a la importancia y relevancia de la lectura de los Reformadores y los puritanos hoy, el Dr. Joel R. Beeke escribe:


El Espíritu Santo vivificó la iglesia de la Reforma y la era puritana, llenando vasos de barro (hombres como Lutero, Calvino, Perkins, Owen, Bunyan, y Edwards) con tesoros de oro espiritual. Dios iluminó a los reformadores a redescubrir las verdades bíblicas fundamentales acerca de la salvación y la adoración. Los puritanos estaban aferrados a una vibrante y rica espiritualidad, la teología basada en la Biblia.

Siendo el pueblo del Libro de vida, los puritanos moldearon la vida de sus lectores por sus propios libros, la mayoría de los cuales eran sermones reimpresos. Ellos nos mostraron en sus escritos cómo ligaron la doctrina cristiana con la práctica diaria para promover el cristianismo experimental y el fruto de la piedad así como la sentida oración, la meditación habitual en las verdades de la Biblia, las respuestas maduras a la aflicción personal, y la confianza en el Espíritu. 

Como ningún otro grupo de escritores en la historia de la iglesia, sus escritos se dirigieron a la mente con claridad, intencionalmente confrontaron la conciencia y encendieron el corazón apasionadamente. 

También, los puritanos eran maestros en el mantenimiento del equilibrio bíblico en sus escritos -entre las dimensiones objetivas y subjetivas en el cristianismo, entre la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, y entre el Arminianismo y el hiper-calvinismo, labrando un camino intermedio y rechazando a ambos como no bíblicos.

La lectura de los escritos puritanos mueve el alma con asombro a la gloria de Dios, construye la mente con la fe en las verdades de la Escritura, enciende el corazón con el amor a Cristo el todo suficiente Salvador, y amplía la vida fuera de su fango reducido del egoísmo y le hace esperar grandes cosas de Dios e intentar grandes cosas para Dios. En otras palabras, los puritanos nos dan el combustible para la adoración y las misiones.

Esta cita es un extracto de una carta escrita por el Dr. Joel Beeke celebrando el 20 aniversario de la Reforma Heritage Books . Parte de la carta se encuentra disponible en línea aquí.

Tomado de: 

jueves, 3 de julio de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA AFLICCIÓN

J.C. Ryle

Vivimos en un mundo de tantos placeres y dichas –estamos muy rodeados de tantos que nos sonríen y son joviales- que si vivimos a menudo obligados a probar de enfermedad, tribulación o decepciones, olvidamos nuestro hogar celestial y nos vemos obligados a plantar nuestras tiendas frente a Sodoma. El pueblo de Dios pasa por grandes tribulaciones; es a menudo llamado a sufrir la picadura de la aflicción y la ansiedad, o llorar sobre la tumba de aquellos a quienes se ha amado con el alma.

Es la mano de su Padre que les castiga. Cómo Él detesta el afecto que ellos tienen por las cosas inferiores, los inclina hacia Sí mismo. Él es quien capacita para la eternidad, y corta los hilos uno por uno que unen sus corazones vacilantes a esta tierra. Sin duda, tal castigo es molesto al presente, pero aun así, trae mucha gracia escondida a la luz y reduce mucho la semilla secreta del mal; pero veremos los que han sufrido, más brillantes entre las estrellas más brillantes en el conjunto de los cielos. El oro puro es el que ha estado más tiempo en el horno del refinador.

El diamante más brillante es a menudo el que ha exigido el mayor esmerilado y pulido. Pero esta leve tribulación permanece sólo por un momento, y produce en nosotros un cada vez más excelente peso de gloria eterna. (2 Corintios  4:17). Los santos son hombres que han salido de la Gran Tribulación –ellos nunca perecerán en esto.

La última noche de llanto pronto habrá pasado, la última ola de problemas habrá rodado sobre nosotros, y entonces tendremos una paz que sobrepasa todo entendimiento: Estaremos en casa para siempre con el Señor.

Tomado de: Herald Of Grace

Traducción: Laura C. Torres

viernes, 20 de junio de 2014

EN BUSCA DE LA BELLEZA

Dr. William VanDoodewaard
http://www.ibrnj.org/en-busca-de-la-belleza/

En el 2008, la YMCA (Young Men’s Christian Association) estadounidense publicó un informe titulado “La belleza a cualquier precio”: “En los Estados Unidos, toda mujer participa en un desfile diario de belleza, le guste o no. Absorbida por una cultura popular saturada de imágenes de belleza física idealizada, retocada e inalcanzable”, la lujuria presiona a las féminas cada día a unirse a la idolatría, y hasta los hombres impulsan el ciclo.

La belleza distorsionada
La trampa de la idolatría de la belleza es patente en nuestra cultura. La búsqueda de la belleza femenina ha llegado al grado máximo. La belleza natural no es lo que se espera. Ni siquiera el maquillaje hace ya su trabajo; necesitamos bótox y cirugía plástica. Los vendedores de producto trabajan con artistas gráficos para que retoquen y reformen las imágenes. Los resultados se anuncian en las revistas, la televisión, las películas, las vallas publicitarias y en Internet.

La presión a unirse a esta idolatría es tremenda. Las mujeres, las esposas y hasta las jóvenes cristianas se sienten con frecuencia desalentadas por su apariencia, sintiéndose feas y poco atractivas. Los síntomas de convertirse en adictas a esta belleza mundana son muy diversos. Físicamente pueden incluir la anorexia, la bulimia y la depresión. La belleza física femenina idealizada, combinada con las presiones de una cultura pornográfica y promiscua, igualan las relaciones más estrechas. Impactan en los matrimonios, ya que las mujeres desean superar a sus homólogas del celuloide, temiendo que esas hermosas imágenes seduzcan a sus maridos. Incluso el lugar de trabajo se ve impactado: la investigación muestra que las mujeres que mejor se ciñen a los principios de belleza social tienen más probabilidades de ser empleadas y ascendías.

Entonces, ¿cómo puede romper el cristianismo esta idolatría? ¿Cuál debería ser la opinión de la mujer y su búsqueda de la belleza? La cultura del Nuevo Testamento no era diferente de la nuestra; la sociedad grecorromana también estaba obsesionada con la belleza física. Dios lo sabía, como también lo sabe hoy. Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, se hizo carne, supo esto y lo sabe. Y, por tanto, dio instrucciones a su mensajero, el apóstol Pedro, por medio del Espíritu Santo, que nos hablara sobre ello. En 1 Pedro 3:3-5, nos instruye acerca de esto con gentileza: “Que vuestro adorno no sea externo…; sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos”.

La belleza celebrada
Aunque las estadísticas informan que, el año pasado, los estadounidenses gastaron dieciocho mil millones de dólares solo en maquillaje, deberíamos reconocer desde el principio que parte de esto es, sencillamente, una bendición de prosperidad. Es bueno poder comprar champú. Contrariamente a aquellos ascetas que rechazarían la belleza física, las Escrituras no niegan la belleza y el adorno, sino que más bien hace gala de un deleite en ellos como reflejo del trabajo manual y de la bendición de Dios. En Ezequiel 16, Dios describe el lujoso adorno de su esposa. El Salmo 45 habla de la princesa “toda radiante” en su belleza, preparándose para su esposo. La esposa del Cantar de los Cantares también se deleita en estar bella para su marido. Ciertamente, existe una búsqueda legítima, saludable y hasta gloriosa de la belleza; la Palabra de Dios la celebra. San Agustín observó: “La belleza es, en realidad, un buen regalo de Dios”. Sin embargo, las Escrituras también enseñan una y otra vez que, cuando la búsqueda de la belleza se distorsiona por motivos vagos o por fines pecaminosos, se convierte en una idolatría.

Pedro y el salmista nos dan aquí instrucción divina. Motivada de forma errónea o idólatra, la belleza es vana El adorno no es meramente externo. Más bien, la verdadera belleza solo existe
cuando ha comenzado por dentro. Pedro nos dirige a la prioridad básica de la belleza interna que viene por medio de la fe y de la vida en Cristo. Describe la búsqueda de la verdadera belleza como la búsqueda del adorno con el fruto del Espíritu. La verdadera hermosura, por medio de la salvación en Cristo, también está a la vista en el Salmo 45. El salmista celebra la salvación de Dios por medio de la imagen de una novia que se ha hermoseado. El objetivo es glorificar a Dios, vivir en adoración. Cuando este es el caso, cultivar la belleza externa y la amabilidad encaja en su lugar adecuado, secundario y bíblico.

La belleza física externa solo tiene la profundidad de la piel; por los efectos de la maldición, es temporal, se disipa con el tiempo y la enfermedad. Nadie puede ganar la batalla de llegar a parecerse a la mujer de la portada de la revista. Pero considera a la mujer de piadosa belleza: se deleita en Dios, su marido la admira, sus hijos se levantan y la llaman bendita. No rechaza el adorno físico, pero sigue la palabra de Cristo buscando primeramente, y por encima de todo, la belleza espiritual, la belleza que resplandece a través de la persona, haciéndola parecer hermosa a los dieciocho, a los cuarenta o a los ochenta y cinco años. Su lema es “sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios”.

¿Anhelas tú también, e incluso gimes en ocasiones, por una hermosura física continua y perfeccionada? Puedes hacerlo con esperanza confiada en Dios, la resurrección y la promesa de una nueva creación. Por ahora, descansa satisfecha en Cristo, sabiendo que aunque la tienda externa perece, incluso eso es un precioso cuerpo a la vista de Dios y será redimida por completo. ¡Hay un contraste tan grande entre la mujer consumida por la imagen decadente de la belleza y la mujer santa! Esta es una persona de belleza verdadera, gloriosa y atractiva en todo su ser. Para ella, su Salvador es Aquel del que se dice: “todo él es deseable” (Cantares 5:16), y ella está siendo hecha como él, radiante en belleza y en gloria.

El Dr. William VanDoodewaard es un ministro ordenado de la Associated Reformed Presbyterian Church, que sirve como profesor asociado de Historia de la iglesia en el Seminario Teológico Reformado, Grand Rapids, Michigan. Reeditado de Evangelical Times, agosto 2011.


Publicado en Reflexiones con permiso de Banner of Sovereign Grace Truth. Traducción de IBRNJ, todos los derechos reservados © 2014.

lunes, 16 de junio de 2014

20 AYUDA PARA ESCUCHAR UN SERMÓN

Por: David Murray
http://headhearthand.org/blog/2013/09/04/20-helps-to-sermon-listening/

Antes del Sermón

1. Lee y medita en la Palabra de Dios todos los días 
La lectura diaria de la Biblia despierta nuestro apetito para el plato principal en el Día del Señor. No podemos esperar estar listos para digerir el alimento espiritual, si no hemos estado comiendo durante toda la semana y si hemos estropeado nuestro apetito con un festín de pecado.

2. Limite su exposición a los medios de comunicación  
La mayoría de los estadounidenses consumen en promedio entre 9 a11 horas al día frente a los medios (Santiago 1:21). En el libro ‘Predicando a Gente Programada: Una Comunicación efectiva en una sociedad saturada de medios’-, Timoteo Turner explica como "Ver Televisión  y predicación son diametralmente opuestos entre sí- el uno es visual, el otro es racional; una involucra el uso de los ojos, la otra involucra el de los oídos; uno crea observadores pasivos, el otro requiere oyentes activos ".

Después de ver televisión, ir al cine y navegar por Internet durante toda la semana, quienes vienen a la iglesia, tienen que sentarse y escuchar un largo sermón que exige una gran concentración y esfuerzo al que ellos no están acostumbrado. Se espera que pases de ser un espectador pasivo a un oyente agresivo de un día para otro. Escuchar exige una gran concentración y la autodisciplina. (Expository Listening, 42).

3. Utilice el Sábado en la noche así: 
Ponga en orden la semana anterior, prepararse para la próxima semana, acuéstese temprano, persuadir (reprender?) a los niños por última vez, el Sábado por la noche.

4. Ore por usted y por el Pastor
Haga esto diariamente, pero especialmente el Domingo. En muchos sentidos, "Lo que pides te será hecho".

5. Prepárate para escuchar
Hay múltiples recursos disponibles sobre la manera de predicar, pero, aparte de los pocos mencionados, existen muy pocos sobre cómo escuchar. Los predicadores tienen muchos recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores predicadores, pero los oyentes apenas tienen recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores oyentes. Esto es sorprendente si tenemos en cuenta que el número de oyentes supera con creces el número de predicadores y más aún cuando te das cuenta de que la Biblia dice más acerca de la responsabilidad del oyente, para escuchar y obedecer la Palabra de Dios, que sobre la responsabilidad del predicador para explicar y aplicar la Palabra de Dios. De principio a fin, la Biblia está repleta de versículos y pasajes que hablan de la necesidad vital de escuchar y obedecer la Palabra de Dios. Dios está muy preocupado por cómo los predicadores predican. Pero basados en la gran cantidad de referencias bíblicas para oír y escuchar, no cabe duda de que Dios está no solo tan, si no más preocupado por cómo los oyentes escuchan. (Expository Listening, 3).

Durante el sermón

1. Vamos a la iglesia a tiempo para conseguir calmarnos, acomodarnos y enfocarnos.

2. Respetar el silencio del santuario: Esto incluye la formación de sus hijos para que no distraigan a los demás.

3. Involucre a su cuerpo y alma en el culto y la oración: Avive su cuerpo, mente y alma en la adoración antes del sermón.

4. Dígase a sí mismo que Dios está a punto de hablar: Siga orando para que Él te hable a través de Su Palabra.

5. Reconozca que este es un esfuerzo de equipo y asuma la responsabilidad personal.
Esta es una empresa conjunta entre el predicador y el oyente. Los sermones exitosos resultan cuando el oyente hace equipo con el predicador, algo muy similar a un cátcher (quien lanza la bola en el Béisbol) trabaja al unísono con un pitcher (quien recibe la bola en el Béisbol). Tanto el lanzador y el receptor tienen un papel importante que desempeñar en el proceso de lanzamiento. La responsabilidad no cae solamente en los hombros del lanzador. (Expository Listening, 4).

6. Tome notas breves: Suficientes para ayudarle a concentrarse, pero no tantos que se convierte en una conferencia dónde sólo se beneficia la cabeza.

7. Compruebe que el predicador está predicando la Palabra de Dios: No con un espíritu farisaico crítico (Lucas 11:54), sino con un espíritu de discernimiento Berea (Hechos 17:11).

8. Acepte que habrá momentos en los que la Palabra de Dios le hará daño: No reaccione en contra de esta exhortación ni se apague, más bien recíbala y trate de sacar provecho de ella.

9. Construya una buena voluntad hacia el predicador: La mala voluntad o malicia hacia el predicador es un endurecedor del corazón. Eso bloquea la Palabra.

10. Trate de encontrar un asunto para beneficiarse: Generalmente, usted puede encontrar una migaja de pan o dos aún en el más pobre sermón del predicador más pobre.


Después del sermón

1. Hable acerca del sermón con otros: Comparta de qué manera fue ayudado en el con amigos y familiares.

2. Póngalo en práctica: Obedecer y hacer la Palabra.

3. Sea paciente en la búsqueda de resultados: Sembrar y recoger el fruto presupone un proceso gradual y un desarrollo lento.

4. Trabajo en su terreno: El tipo de terreno puede cambiar lo malo en algo bueno y de bueno a muy bueno. Somos responsables de la preparación del terreno de nuestro corazón (Marcos 4:1-20).


5. Traiga su comentario: Anime a los predicadores de tiempo en tiempo con detalles sobre cómo sermones particulares le han ayudado y de qué manera. 

sábado, 14 de junio de 2014

¿CÓMO ESCUCHAR UN SERMÓN?

por George Whitefield

Claves para sacar el máximo provecho de lo que el predicador dice. 


Jesús dijo: Mirad, pues, cómo oís (Lucas 8:18). Estas son algunas de las precauciones y direcciones, con el fin de ayudarle a oír sermones con sus beneficios y ventajas. 

1. Vamos a escucharlos, no por curiosidad, sino por un deseo sincero de conocer y cumplir con su deber. Entrar en la casa de Dios sólo para tener entretenidos nuestros oídos, y no para tener nuestros corazones reformados, debe ser, sin duda, muy desagradable para el Dios Altísimo, así como nada rentable para nosotros mismos. 

2. Estar diligentemente atentos a las cosas que se dicen de la Palabra de Dios. Si un rey terrenal emitiera una proclamación real, y la vida o la muerte de sus súbditos dependieran por completo de realizar o no sus condiciones, ¡habría muchas ganas de escuchar cuáles eran esas condiciones! ¿Y no será malo no tributar el mismo respeto al Rey de reyes y Señor de señores, y prestar un oído atento a sus ministros, cuando ellos están declarando su Palabra, en su nombre? ¿Cómo se pueden asegurar nuestro perdón, la paz y la felicidad? 

3. No alberguen hasta el más mínimo prejuicio contra el ministro. Esa fue la razón por Jesucristo mismo no pudo hacer muchos milagros, ni predicar a con gran eficacia entre los de su propio país; porque ellos se escandalizaban de él. Miren, pues, y tengan cuidado de entretener cualquier aversión contra aquellos a quienes el Espíritu Santo ha puesto por obispos sobre ustedes. Consideren que quienes están en el liderazgo son hombres de pasiones semejantes a ustedes mismos. Y aunque a veces tangan que escuchar a una persona enseñar a otros lo que no ha aprendido a hacer él mismo, sin embargo, eso no es motivo para rechazar su doctrina. Los ministros no hablan en su propio nombre, sino en nombre de Cristo. Y sabemos que Él ordenó a la gente a hacer lo que los escribas y fariseos les decían, a pesar que ellos no hacían lo que enseñaban (véase Mat. 23:1-3). 

4. Tenga cuidado de no depender demasiado de un predicador, o de tener un concepto demasiado elevado que el que usted debe tener de él. Preferir un maestro por sobre otro ha traído a menudo malas consecuencias a la iglesia de Dios. Fue por esa falta que el gran Apóstol de los gentiles reprende a los Corintios: Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor’ (1 Cor. 1:12; 3:2-5). ¿No son todos los ministros enviados a ministrar, embajadores a los que serán herederos de la salvación? Y ¿no deben todos, por lo tanto, ser apreciados en gran medida por causa de su obra? 

5. Hacer una aplicación particular en su propio corazón de todo lo que se le entrega [En la predicación]. Cuando nuestro Salvador estaba disertando en la última cena con sus discípulos amados y predijo que uno de ellos le había de entregar, cada uno de ellos inmediatamente aplicado esa palabra a su propio corazón, Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?’ (Mateo 26:22). Oh, que las personas, de la misma manera, cuando los predicadores están disuadiendo de cualquier pecado o persuadir a algún deber, en lugar de vocear: '¡Esto era preciso para tal y tal persona!', deberían dirigir sus pensamientos hacia el interior, y decir: Señor, ¿Soy yo? ¡Cómo encontraríamos más beneficio en esos discursos que ahora nos parecen tan generales! 

6. Oremos al Señor, antes, durante y después de cada sermón, para que el ministro sea dotado con el poder de hablar y que se le conceda una voluntad y capacidad de poner en práctica lo que se muestra en el Libro de Dios para ser su deber. No dudes de que esta era la consideración que hizo el apóstol Pablo con tanto fervor suplicando a sus amados Efesios que intercedieran ante Dios por él: ‘orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar’ (Efesios 6:18-20). Y si tan gran apóstol como Pablo necesitaba las oraciones de su pueblo, cuánto más los ministros que tienen sólo los dones ordinarios del Espíritu Santo. 

¡Ojalá todos aquellos quienes me escuchan hoy, fueran serios, juiciosos, para practicar en sus corazones lo que les ha sido dicho! Cómo ministros veríamos a Satanás caer del cielo como un rayo, y la gente encontraría la Palabra predicada más cortante que una espada de dos filos, y poderosa, a través de Dios, para la destrucción de las fortalezas del diablo! 

Este extracto es una adaptación del Sermón 28 de La Obras del reverendo George Whitefield. Publicado por E. y C. Dilly, 1771-1772, Londres. George Whitefield (1714-1770) era un evangelista metodista británico cuyos sermones poderosos avivado las llamas del Primer Gran Despertar en las colonias americanas.


POR LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN ESTA GENERACION

Cada ser humano encuentra la razón de su existencia solo cuando se orienta hacia Dios y su Gloria, a través del sacrificio de Cristo. Solo de esta manera podrá hallar el Supremo Bien para su vida.

Los que lo hemos encontrado nos sentimos en profunda deuda con Aquel que nos llamó y sabiendo que nunca podremos pagar la obra de Gracia hecha en nuestra vida, queremos responder en amor y servicio a Cristo, nuestro Señor y Salvador, cumpliendo nuestra responsabilidad histórica en esta generación, al anhelar y tabajar para que Cristo sea Glorificado en este tiempo.

Que sea el anhelo y la procura de todos, hasta que todas las cosas sean sometidas bajo Cristo Jesús Señor nuestro.