miércoles, 13 de enero de 2021

DE UN IMIGRANTE DIGITAL, TRATANDO DE UNIR LOS PUNTOS

Aquí está hablando un inmigrante digital, es decir, (según la categoría que en 2001 el escritor y conferencista norteamericano Marc Prensky acuñó en la revista “On The Horizon”) un individuo que no nació bajo el influjo de las nuevas tecnologías sobre las que hoy el mundo parece andar.

A esta generación "inmigrante" que fue siendo introducida al internet y a las diversas las plataformas y redes sociales, le siguió una generación conocida como los "nativos digitales", quienes nacieron de hecho, cuando estos medios ya estaban andando. Así que, si usted nació antes de 1995, se le considera un inmigrante digital y comprenderá un poco más el sentido de este articulo; pero si es un nativo, podrá comprender que antes de todo esto, vivíamos sin el internet y sin las redes sociales, por lo que espero que entienda el porqué pedimos ayuda para hacer lo que usted, como natural de estas tierras, hace con naturalidad.

Cuando empezó a ingresar el teléfono celular, y los correos electrónicos, muchos de nosotros tuvimos que verlos a la distancia y recurrir a quienes "en tierra de ciegos eran tuertos". Así creamos nuestro primer correo electrónico, principio de una avalancha de plataformas que empezaron a pedir nuestro nombre y fecha de cumpleaños, y una que otra información confidencial más. En todo esto primó la buena fe. Usted reconocerá un inmigrante porque, entre otras cosas aparte de no entender muy bien qué es una IP, usamos nombres y apellidos completos en nuestras redes, y entregamos más información que la que debimos haber suministrado y que, seguimos dando una y otra vez, cuando nos piden datos por esa vía. Nada extraño que nos sigan estafando por esos medios aprovechando nuestra ingenuidad, porque para nosotros, el dar nuestra información en las redes, nos evocó el sentido de honestidad que usábamos cuando llenábamos una hoja de vida para un trabajo o algo así.

Pero aquí, resalto el hecho que al ir madurando en nuestro entendimiento de lo que son, o se han venido convirtiendo, las redes sociales, y en sí, todo el manejo de las plataformas digitales, hemos aprendido muy lentamente a ver de qué se trata todo, y a su vez, madurando en la conciencia de los peligros que afrontamos, y donde vemos que los nativos corren varios peligros, pues, a pesar que nacieron allí, no los han podido evitar. Lejos de ser más entendidos, parece que se sumergen con más ingenuidad en este océano.

Ahora, en honor a la justicia hay que aclarar, eso sí, que nosotros no nos hemos sumergido con ingenuidad en este océano digital hasta hacer del teléfono un apéndice, por la vía del discernimiento sino de desconocimiento. Esa es la realidad en general. Gente como quien escribe, con el tiempo ha empezado a unir ciertos puntos, la mayoría de los cuales no alcanzamos a dimensionar desde nuestra perspectiva.

Sin embargo, es bueno entender que básicamente, todo este embrollo corresponde a un mega negocio, un descomunal monstruo de hacer dinero, con una mentalidad cuasi maquiavélica, a saber, (háyalo o no dicho Maquiavelo literalmente), donde el fin justifica los medios. Estas plataformas, sean cuales sean, no se dedican a la buena fe ni son entidades sin ánimo de lucro; ellos poseen una moneda de oro de dos caras crecientemente acreditada. He aquí el Jano, las dos caras: La cara hacia el usuario, y la otra cara, que es la más rentable: hacia sus creadores y compradores.

De un lado se ofrece un servicio, principalmente donde somos más proclives a acceder: Anhelo de información, socialización y entretenimiento. Se nos hace ver que el asunto es tan gratuito como la salvación del alma, y sin embargo, es tan costoso como el poder. Si bien, todos nos hemos beneficiado de la simplificación del acceso al conocimiento, la vida social y la diversión; donde han corrido a la par lo bueno y lo malo; también es necesario advertir que la otra cara, casi inescrupulosamente, ha sabido recolectar la información que le hemos dado, y que por ingenuidad, le seguimos dando.

El negocio de estas plataformas es la información, que luego es ofrecida al mejor postor, sin ningún reparo de cuales sean sus intenciones al acceder a ella. Así, cada clic, que para los de la cara social de la moneda, es una mera expresión de la vida personal, alimenta, por otro lado, la capacidad de conocimiento e intuición de la humanidad, que luego es transformada en pirámides de dinero para quienes quieren acceder a las tendencias de lo que la gente busca, anhela, y está dispuesta a invertir. Si el mejor postor es un gobierno, una multinacional o un pedófilo, el asunto es el mismo. Se han subido sobe la información que les hemos dado a lo largo de los años, en los videos reproducidos, los “me gusta”, y las suscripciones a los canales de nuestro interés. Este es el juego que se ve y me parecería justo, si es que los usuarios de este lado de la moneda, fuéramos enterados con más claridad de las reglas de este Jumanji.

Para no hacer tedioso el asunto, individuos como yo, que en un tiempo vivimos sin esto, los mismos que luego fuimos inducidos a un mundo que nos atrapó, ahora queremos ir sacando la nariz, y deseamos entender las reglas y tomar medidas. De obvio, jamás creemos que con nuestra pequeña daga vamos a derrotar este leviatán, pero al menos, entre más y mejor nos aprendamos a manejar en este tsunami, estaremos advertidos, precavidos y podemos ayudar al nativo, que difícilmente hoy ve más allá de su pantalla. Por eso, y solo por eso, deseamos revertir en micro, lo que hemos alimentado en macro.

No pusimos las reglas, las aceptamos. Y en este asunto pedimos sabiduría a Dios para poder usar las cosas para su gloria y nuestro bien, y deseamos dar tantos pasos como sea posible para no ser usados por ellas ni ser incautos e ingenuos o con la administración que Dios nos dio. Al fin, todo va a pasar, pero no aquello por lo que vamos a dar cuenta el día final, donde esperamos que el mejor escondedero de quienes vamos allí no tenga el tamaño de un teléfono, sino el broquel de la justicia de Cristo y el de una vida vivida con sabiduría para su gloria.

Bendiciones,
J.E. Castañeda, inmigrante digital

CAMBIO DRAMÁTICO EN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA


La Palabra de Dios instruye con toda claridad que el papel magisterial de la iglesia de Jesucristo, está puesta sobre los hombros de varones escogidos, sea aquellos que por la gracia de Dios son útiles para la iglesia universal, como aquellos que enseñan al pueblo de Dios desde su iglesia local. Efesios 4:11-12: «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo».


En la actualidad, iglesias que habían afirmado contundentemente su adhesión al entendimiento histórico que los individuos a los que Dios dota para el ministerio de la Palabra, rechazando a su vez el oficio de pastoras o maestras oficiales de una congregación, han dado un viraje, y en una maniobra de gimnasia semántica, vemos con asombro como han avalado el creciente número de mujeres instructoras para la iglesia de Jesucristo.

Claro, hoy día no se les llama pastora, aunque hayan tomado el papel y asumido sus funciones, haciendo un intrincado juego de palabras para no parecer que han usurpado el oficio de los varones escogidos, e institucionalizando un ajeno ministerio para las mujeres, que, aparte de los títulos que hoy ostentan (escritora, conferencista, líder de damas), no es sino la violación del principio Bíblico referente a qué individuos deben estar en el ministerio de la Palabra (1 Tim.2:12). Seguramente estas damas, han sabido explotar la debilidad de los pastores de sus congregaciones, y en general, la debilidad de los hombres en la iglesia de Jesucristo, para levantarse como maestras de Israel.

Hemos de recordar que cuando las mujeres toman el papel de instrucción, no solo violan el principio rector del Nuevo Testamento, sino que exhiben el juicio de Dios sobre una nación, pueblo o iglesia (Is.3:12; Jueces 4:9). Además, el silencioso apoyo por omisión o acción modesta, de quienes apoyan estos ministerios, no es menos pecado y es una muestra penosa que hoy día mujeres son pastoreada por otras mujeres, cuando no ya muchos hombres; mientras pastores en su debilidad lo permiten, porque al parecer, es mejor esto que nada.

Las iglesias de Jesucristo jamás deben pensar ser edificadas, pastoreadas, cuidadas y preparadas por el Señor desconociendo las Sagradas Escrituras. El “Ministerio magisterial” de la mujer puede parecer un fruto dulce, agradable a la vista, pero recordemos que precisamente la percepción externa de la desobediencia tentó a Eva, pues Satanás es experto en hacer parecer un acto de rebeldía como un fruto agradable (1 Timoteo 2:11-15). No podemos caer en las trampas traídas por el neocalvinismo para esta generación, que cada vez debilita la institución gloriosa del cuerpo de Jesucristo.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

CRISTIANISMO JOVIAL

 


...De bufones y payasos "cristianos"...

Extracto Tomado del Libro: El Cielo y el Infierno, Edward Donelly

Al parecer para algunos evangélicos de hoy en día, el error cardinal es el pesimismo y su temor más grande es parecer pesimista. El distintivo predominante de gran parte de la publicidad de la iglesia es que el cristianismo es muy divertido. En muchas iglesias, la atmosfera que prevalece es de una jovialidad obligatoria, frenética más bien.

 

Quienquiera que presida las reuniones tendrá un esmerado sentido del humor, demostrando ser un experto en “preparar” a la audiencia (no ya una congregación). Los testimonios cristianos son incansablemente optimistas y están interrumpidos por carcajadas. Quienes nos dan la bienvenida en la puerta siguen sonriendo tan abiertamente que estamos tentados a concluir que acaban de ponerse fundas en los dientes o que están practicando ventriloquía […] Pero tal cosa, parecen creer, es una parte esencial del testimonio cristiano.

 

Sin embargo, a Señor Jesucristo no se le describe en los evangelios como una figura jovial y risueña. El mismo dijo: «Bienaventurados los que lloran» (Mt.5:4). Isaías lo describe como un «Varón de dolores experimentado en quebranto» (Is.53:3). ¿Deberíamos, pues, imitar a nuestros contemporáneos o a nuestro Maestro? ¿Deberíamos ser más serios que joviales?

 

Debemos serlo mientras haya un infierno en espera de nuevos inquilinos. ¿Cómo podemos ir por la vida riéndonos con una risa tonta mientras millones de personas a nuestro alrededor van camino a la condenación? Si estuviera haciendo estragos una plaga con cadáveres por todos lados, ¿qué pensarías de las personas que sortearan alegremente los cuerpos, riéndose porque han encontrado una cura para sí mismos? El salmista se afligía por el pecado que lo rodeaba; al declarar a Dios que: «Ríos de aguas descendieron de mis ojos porque no guardaban tu ley» (Sal.119:136).

 

Esto no quiere decir que los creyentes tengan que ser hoscos. Nosotros experimentamos un gozo inefable y glorioso (1 Pd.1:8). Nos regocijamos aun más. Nos divertimos, reímos, jugamos, disfrutamos al máximo las buenas dadivas de Dios. Pero hay una diferencia entre felicidad y frivolidad. La conciencia del infierno debería producir en nosotros una seriedad subyacente, una gravedad, un realismo en medio de los perdidos y de los que están muriendo.

 

Por este motivo en particular, estamos tratando con verdades tan aterradoras como la muerte, el juicio y la condenación eterna. Hay un lugar para el humor, pero no es este. Aquí, más que en ningún otro lugar, el bufón cristiano es una abominación, y, sin embargo, estas realidades se tratan chistosamente y algunas veces lo hacen personas sorprendentes.

 

[…] Los inconversos quizás nos llamen pesimistas. Quizás consideren que nuestras reuniones están pasadas de moda y son aburridas, sin la chispa de los distinguidos comediantes eclesiásticos, consideran que estas son inaguantables, pero cuando tengan problemas, cuando estén en una verdadera crisis, ¿Se volverán a los payasos? ¿Buscaran a alguien que les cuente historietas y que les haga reír? Una y otra vez vemos que las personas que tienen necesidad se acercan instintivamente a quienes son serios, a los que van en serio, a los que tiene contacto con la vida real. Perciben a una persona de toda confianza, perciben una capacidad para ayudar a un nivel profundo.

 

A la larga, el bufón tiene menos impacto que el hombre o la mujer con lágrimas de compasión. Quienes una vez se burlaron de nosotros, quizás lleguen a descubrir que, «mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios» (Ec.7:5). Seamos serios, estemos atentos, pues vivimos en un mundo donde muchos de nuestros semejantes se están perdiendo.

martes, 15 de diciembre de 2020

BREVE RESUMEN HISTÓRICO DEL MOVIMIENTO FEMINISTA QUE REDEFINIÓ LA MUJER

Si podemos resumir el movimiento feminista, sea que se entienda de forma teórica o funcional, se basa en el hecho que, contrario a Dios quien creó al ser humano y lo definió, la mujer del feminismo la ha creado el ser humano. El movimiento feminista es la antítesis de Genesis 1:27 que dice: «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó», para sustituirlo por: “Y el hombre caído creó al hombre conforme a su imagen y filosofía, hombre y mujer conforme sus propias ideas, fueron creados”. El feminismo no ha sido el mismo siempre, como toda filosofía humana ha venido como una evolución de pensamiento. Entenderemos el feminismo bajo las tres olas más importantes que se reconocen, y que han sido representativas en los siglos 18, 19 y 20 respectivamente.



Siglo 18: La vindicación de los derechos de la mujer

La ‘Primera onda’ del feminismo tuvo inicio en la primera mitad de los años 1700, en el contexto de la revolución francesa cuando una inglesa, Mary Wollstonecraft, escribió un documento llamado “Una vindicación de los derechos de la mujer”. Un año después de esta publicación, Olimpe de Gouges publicó un panfleto en París titulado “Los Derechos de la mujer” y una norteamericana, Judith Sargent Murray, publicó un documento llamado “Sobre la igualdad de los sexos”. En este contexto intelectual de aquellos que empezaban a reconocerse como libres pensadores en medio de esa revolución racionalista, el feminismo primario no argumentó en principio acerca de la naturaleza inferior de la mujer, pues su lucha era más dirigida hacia a desigualdad de los derechos de la mujer.

Viene a la historia y en este contexto una mujer norteamericana muy relevante para el movimiento inicial llamada Elizabeth Cady Stanton, una cristiana nominal presbiteriana, que abanderó al causa abolicionista, y entre otras cosas y junto con otras mujeres, promovieron causas como el derecho al voto femenino, la participación política de la mujer, reformas de costumbres morales, la función familiar de la mujer, la custodia de la mujer, su derecho a la propiedad, derechos laborales, leyes de divorcio y hasta del control de la natalidad, pusieron las bases del feminismo. Esta mujer fue la promotora de la famosa Biblia de la mujer, un documento que pretendió comentar porciones de la Biblia, reinterpretándola desde la óptica de la teología de la liberación de los derechos de la mujer, haciendo anotaciones bajo los textos más relevantes que podrían vindicar sus filosofías y controvertir la interpretación tradicional.

En 1848 cerca de 100 mujeres se reunieron en una convención en Seneca Fall, Nueva York, para ratificar la Declaración de los Sentimientos, escrita para defender los derechos naturales de la mujer. Las autoras reclamaban que las mujeres estaban impedidas de tener posiciones en la sociedad con respecto a trabajos mejores, además de no recibir el pago equitativo por el trabajo que realizaban. Notaron que las mujeres estaban excluidas de profesiones tales como la teología, medicina y abogacía, y que todas las universidades estaban cerradas a ellas. La Declaración fue un marco profundamente significativo en el movimiento feminista. Las leyes del divorcio fueron liberalizadas y ocurrieron cambios drásticos con el estado legal de la mujer dentro del contexto del matrimonio.

De este movimiento del “feminismo de la equidad” de la primera ola dice un autor: “fue un movimiento histórico que con sus aciertos y sus errores pretendió superar algunas desventajas reales frente a los varones. Y si miramos bien, ciertos planteamientos del principio eran justos, tales como: permitir a la mujer mayor libertad junto con el varón en la vida social y cultural; superar los abusos a los que por mucho tiempo había llegado el “machismo” con posturas tales como: la no educación de la mujer, la desvinculación de ella de la cultura, de la vida social y política por medio de su voto y condición económica. La consideración de ellas como seres inferiores negándoles muchas veces la igualdad de su esencia humana frente a los varones (Gn.2:27), ciertamente era un abuso masculino. Esta uy otras posturas dieron un denodado impulso hasta dar origen a la primera ola del feminismo”.

Este movimiento, tal y como vemos, tuvo asuntos justos en sus manos, pero es un movimiento básicamente humanista porque no surgió de anhelar un mayor entendimiento bíblico de la mujer como imagen de Dios ni de sus roles definidos por las Escrituras, sino de lo que la luz de la razón simple pudiera sugerir. Sus luchas de vindicación civil de la mujer dieron sus frutos. Aquí en nuestro país desde los años 1920 el movimiento feminista se organizaba en Colombia con el fin de promover reformas que otorgaran a las mujeres derechos civiles y sociales que la República les había negado por más de un siglo, lo cual se materializó a partir de 1930 en una serie de leyes que les permitieron acceder a la universidad y gozar de autonomía civil y económica. El derecho al voto de la mujer en Colombia fue aprobado el 25 de agosto de 1954 y ejercido por primera vez el 1 de diciembre de 1957. Desde mediados de 1800 ya se habían implantado las semillas para lo que se conoce como la segunda ola del feminismo, más fuerte y más agresiva.


Siglo 19: El feminismo Liberal Socialista

No pudiéramos entender esta segunda ola de feminismo si no estamos en algo enterados del movimiento socialista de Marx y Engels. En el marxismo, la sociedad debe ser redefinida y sustituida estructuralmente. Para esta filosofía es fundamental dividir la sociedad en opresores y oprimidos, buscando las diferentes maneras en que un individuo pueda ser opreso u oprimido. La idea de igualdad de la humanidad requería abolir cualquier diferencia social, donde las clases, y aun la propiedad privada deberían ser abolidas. Dependiendo del lugar social en que usted se encuentre el opresor y el oprimido llevan nombres diversos. Con las ideas de Marx y Engels cuyo fin era más materialista, esa disección de la sociedad fue nombrada como la burguesía (los opresores), y el proletariado (los oprimidos) que es esa clase social que en el capitalismo alquila su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Entonces, el enemigo a combatir estructuralmente era el capitalismo, y la solución era un sistema más hacia la propiedad social y no la particular, de allí que también es sinónimo de comunismo.

Si pasamos la esencia de este pensamiento, el feminismo de la segunda ola, hija de los pensamientos del mundo, encontró la estructura opresora e identificó a los oprimidos. Así, se señaló que la principal estructura de opresión y esclavitud de la mujer era la familia, que se veía como la propiedad privada del opresor, a saber, el varón, donde la mujer era considerada uno de sus bienes. Así, aplicando los principios del marxismo, había que acabar con la propiedad privada, que en estos términos era acabar con la estructura familiar tal y como al concibe la Biblia. En opinión de Engels la mujer no debería ser considerada un ser a mitad de camino entre el varón y el niño. La mujer, según estos postulados, no es un ser libre en las sociedades burguesas y capitalistas, porque al estar sujeta al varón se convierte en una propiedad más de este. Alrededor de los años 30, como resultado de su educación profesional, las mujeres comenzaron a entrar en el mercado de trabajo como fuerza competitiva. Muchas barreras legales, políticas, económicas y educativas que restringían a la mujer fueron removidas y ella comienza a pisar el mundo que hasta ahora solamente pisaba el hombre.

Pero el marxismo filosófico no solo fue un movimiento que permeó la sociedad y la política, hubo una revolución cultural, en la ciencia, la religión, aun llegando a explicar todas las cosas en esas categorías de opresor y oprimido, y planteando las soluciones socialistas en cambio. Quizás se plantó de alguna manera los distintos niveles de interseccionalidad que hoy se ha estandarizado y que ha dado base a los derechos de las minorías. De manera que, en esa evolución de los pensamientos de cada época, con sus asuntos legítimos que pueda haber en medio, se fue desarrollando hasta alcanzar un punto mucho más revolucionario, que no puso su énfasis en la vindicación de los derechos civiles de la mujer, ni tuvo como eje el asunto materialista de la liberación estilo socialista, sino que, evolucionando, hizo una síntesis en el terreno de la liberación sexual. Este es el resultado de procurar definir al hombre y su existencia desde una perspectiva atea, apartada de Dios y lejos de la Biblia. Esto nos lleva a la tercera ola…

Siglo 20: Feminismo radical o de genero

Los problemas deben llevarse al extremo, para que esta filosofía se entienda. Y se trata de esto: El varón ha marginado siempre y en todas las civilizaciones a la mujer, limitándola a las tareas de reproducción y trabajo doméstico. Al final de los años 60 la autora feminista Kate Millett usó el término ‘patriarcado’ para describir el problema que afligía a las mujeres. El término tiene su origen en dos palabras griegas: pater, que significa ‘padre’, y arche, que significa ‘gobierno.’ La palabra ‘patriarcado’ era entendida como el ‘gobierno del padre’, y era usada para describir el dominio social del macho y la inferioridad y la servidumbre de las mujeres. Las feministas pusieron el patriarcado como la causa última del descontentamiento de las mujeres. Esta estructura patriarcal subordina a la mujer constituyéndola en un segundo sexo subordinada al varón y para complacer su egoísmo.

Pero el problema fue planteado más a la raíz, es decir, que se llegó a la conclusión que la raíz del problema, de esta subordinación no es la explotación económica ni la exclusión de sus derechos civiles, sino algo que la mujer tiene y es por naturaleza: mujer. Se entendió que el problema por el cual la opresión venía era porque la mujer estaba atrapada en una estructura natural y biológica que no le daba otra opción que procrear y dedicarse a las labores relacionadas a su maternidad. Entonces la propuesta del feminismo radical para romper la servidumbre de la mujer, es precisamente amputar la raíz de su esclavitud, amputar todos los rasgos que la hagan mujer naturalmente y de la que no se puede deshacer por naturaleza, pero que lo puede hacer por opción, si no procrea, aun si el precio es juntarse con otra mujer para no hacerlo, y de tener el derecho de abortar para que no quede atada a los asuntos de maternidad. Amputada la feminidad natural que le otorga a la mujer ser coheredera de la gracia de la vida, y todo lo que viene alrededor, entonces podemos tener una mujer libre, igual al hombre.

La mujer que le dio inicio a este pensamiento fue Simone de Beauvoir, en su escrito “El segundo sexo” en 1949. Ella plantea que las mujeres jamás han sido definidas con referencia a ellas mismas, sino con referencia al hombre. Teniendo al hombre como modelo, la mujer hallaba su propósito. Así lo que había era que derribar este paradigma. Pero se fijó que la estructura natural de la mujer, es decir, que está totalmente creada para la maternidad era el problema fundamental. Para Simone, la mujer es un varón con un cuerpo molesto. Llegó a negar la existencia de una “naturaleza femenina”, sino que alegó que esto es una creación de la historia y de la cultura. La mujer, según este planteamiento, tiene una dimensión corporal que la condiciona y de la que debe desprenderse para poder llegar a ser igual al varón. La mujer entonces debe emanciparse, liberarse en doble vía de sus opresores: el primero, debe salir del dominio y la explotación del varón, y de las instituciones que sirven para tal fin, tales como el matrimonio y la familia. Por otro lado, debe ser libre de la represión sexual a la que la ha tenido sometida la religión y la moral tradicional, y donde su equipamiento natural es un problema. La mujer entonces debe trabajar, pensar, vestir y vivir como un varón, renunciando a su feminidad por ser esta una construcción opresora del varón. Para Simone, la libración verdadera de la mujer es la libración de la maternidad. Ella dijo esta frase que resume muy bien su pensamiento: “El feto es una parte de cuerpo de la mujer y es también un parasito que la explota”.

Al inicio de los años 60 una periodista norteamericana, Betty Friedan, transformó los conceptos filosóficos de Simone de Beauvoir en algo más fácil de asimilar para la mujer moderna, al publicar La Mística Femenina, un libro que examina el papel de la mujer norteamericana. Ella afirmó que esta mística del ideal femenino tradicional produjo mujeres infantiles y frívolas, casi como niñas, livianas y femeninas, pasivas, cómodas sólo en el mundo de la cama y la cocina, de sexo, de bebés y de casa. Friedan estaba de acuerdo con de Beauvoir que la liberación de las mujeres requeriría cambios estructurales profundos en la sociedad. Para esto, las mujeres tendrían que tener control de sus propias vidas, tendrían que definirse a sí mismas y dictar su propio destino.

Un autor señala muy bien que estas son: “las ideas que iluminarían a todo el feminismo radical, esto es, la posibilidad de construir un nuevo ser, la necesidad de que esa construcción comience desde la infancia, y el abierto rechazo a la maternidad y todo lo que esto implica”. Ya que el trabajo de ser madre es exactamente lo que esclaviza y es contrario al verdadero interés de la mujer, no puede obligársele a andar como ese tipo de mujer “tradicional”, sino que debe dársele la opción de liberarse de esto. ¿Le da sentido los intentos de los gobiernos por redefinir la mujer, el hombre, la familia y de hacerlo desde la primera infancia? Pero esto no para allí, esta mujer fue más lejos al escribir: “Pensamos que ninguna mujer debería tener esta opción. No debería autorizarse a ninguna mujer a quedarse en casa para cuidar a sus hijos. La sociedad debe ser totalmente diferente. Las mujeres no deben tener esta opción, porque si esa opción existe, demasiadas mujeres decidirían por ella”. Así es que hoy día el movimiento feminista radical promueve un tipo de mujer construida por ellos mismos, que en su caso más evidente es una mujer autónoma, independiente, inhibida de prejuicios, partidaria del amor libre, del aborto, atea militante, escandalosa y alternativamente heterosexual y lesbiana al mismo tiempo, y finalmente comprometida con el socialismo marxista, con el feminismo y con todas las causas progresistas y transgresoras del momento.

*Tomado de Reforma Siglo 21, de Marzo de 2004, paginas 11-16
Ideología de Género y feminismo radical, Mario Cely Quintero, Editorial CLIR, pags.31-42

SÍNTESIS DEL PENSAMIENTO BÍBLICO

Así como definimos en pocas palabras la síntesis del pensamiento feminista como ese movimiento que “creo” una versión propia de la mujer, la Palabra de Dios nos muestra que su creación a imagen y semejanza, su estructura particular y su papel en medio del mundo que Él mismo creó, fue puesto soberanamente por Dios mismo. La mujer del feminismo es un invento humano, pero la mujer, en todo el sentido de la palabra, la creó Dios mismo. No por supuesto, en su estado actual de pecado, porque bien está escrito en Eclesiastés 7:29: «He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones». Pero le mujer es una mujer según el diseño divino y no según las estructuras sociales ni mucho menos pecadoras.

Una de las necesidades de la mujer, que le proporcionarán propósito y ubicarán su dignidad al lugar que le corresponde es aceptar que Dios la hizo mujer con toda la dignidad y responsabilidad que eso conlleva. Nada más, nada menos. Nada más que las culturas y los hombres se vena tentados a idolatrarla, como vemos que ha pasado. Ni menos, para que la menosprecie y maltrate como también ha ocurrido. Hermosamente lo expresa así John Angell James[1]:

“En algunos países, [la mujer] ni siquiera es considerada como un agente moral y responsable; está tan solícitamente activa en su propia degradación que consiente en el asesinato de su descendencia femenina; queda excluida desde la infancia; sin educación; casada sin su consentimiento; en multitud de ocasiones es vendida por sus padres; excluida de la confianza de su marido y expulsada de su mesa; en la muerte de éste, es condenada a la pira funeraria o al desprecio que hace que la vida sea una carga… Algunas veces adorada como una diosa, otras tratada como un juguete y entonces castigada como una víctima, ella nunca puede alcanzar la dignidad e, incluso con todos sus más brillantes encantos, rara vez puede aparecer de otra manera que como una muñeca o una marioneta.

“Consideremos lo que hay en el cristianismo que hace elevar y mejorar la condición de la mujer… Del cristianismo, la mujer ha recibido su influencia moral y social, casi su misma existencia como ser social. El cristianismo ha desarrollado la mente de la mujer, la cual muchos filósofos, legisladores y sabios de la antigüedad condenaron a la inferioridad y a la imbecilidad. El evangelio de Cristo, en la persona de su divino fundador, ha descendido hasta esta despreciada mina, la cual aún los hombres sabios, han visto como sin valor y han educado muchas gemas sin precio, iluminándolas con la luz de la inteligencia y haciéndolas resplandecer con los amorosos tintes de las gracias cristianas. El cristianismo ha sido el restaurador de los derechos robados de la mujer y le ha provisto de las más brillantes joyas en su actual corona de honra. A su anterior degradación se debe, al menos en parte, la inestabilidad de la civilización antigua. Es imposible que la sociedad se eleve permanentemente allí donde la condición de la mujer es rebajada y servil.

Allí donde las mujeres son vistas como seres inferiores, la sociedad contiene en sí misma los elementos de la disolución y la obstrucción para toda mejora sólida. Es imposible que las instituciones y usos que se oponen a los instintos de nuestra naturaleza y los reprimen, violando la Ley revelada de Dios, puedan ser finalmente coronados con el éxito. La sociedad puede cambiar en su aspecto externo; puede exhibir la purpurina de la abundancia, los refinamientos del gusto, los embellecimientos del arte o los más valiosos logros de la ciencia y de la literatura. Pero si la mente de la mujer permanece sin desarrollarse, sus gustos sin cultivar y su persona esclavizada, los fundamentos sociales son inseguros y el cemento de la sociedad es débil. Allí donde se entiende y se siente el cristianismo, la mujer es libre. El Evangelio, como un ángel bondadoso, abre las puertas de su prisión y la llama para que salga fuera y goce de la luz de la razón y respire el vigoroso aire de la libertad intelectual. Y en la medida en la que el cristianismo puro prevalezca, así será siempre…El cristianismo eleva la condición de la mujer por su naturaleza de sistema de equidad y benevolencia universal”.

Dios crea la mujer

«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Gn.1:27). Ser hecho a la imagen de Dios, es poseer los atributos valiosos que son divinamente otorgados. Como portadoras de la imagen divina, las mujeres poseen un espíritu inmortal, y son dotadas con cualidades que reflejan a Dios mismo. La mujer tiene la capacidad de conocer a Dios y de ser conocida por Él.

Por lo cual, tiene un valor innato que demanda un cuidado especial. Ser hecho a imagen de Dios hace referencia a la dotación de varias virtudes con las que, como humanos, reflejamos a Dios y podemos cumplir nuestro llamado. Aun el cuerpo distintivo que Dios le dio a cada sexo, es una imagen de la sabiduría de Dios. La imagen de Dios en el ser humano es un don inalienable, nadie puede dañar a un ser humano sin destrizar la imagen que no solo lleva sino la misma imagen que cada ser humano es. El asunto de la creación divina es un patrimonio que debemos resguardar y mantener vivió en la conciencia, pues se sabe que al cambiar la revelación de Dios en esto y reemplazarla por una idea, cualquiera que esta sea, repercutirá en la manera en que se vive.

Importa grandemente lo que hombres y mujeres creamos de la naturaleza de una mujer. Los ateos creen que una mujer es, simplemente, una colección de diversos átomos casuales y que pueden hacer lo que quieran con ella: Divorciarla, abusarla, abandonarla. Los hindúes creen que las mujeres son una carga desventajosa y su doctrina de la feminidad les da a los hombres la libertad de despreciarlas y, aún, de matarlas. Por ejemplo, si tu esposo muere en esas culturas, tú puedes ser quemada en su funeral porque serás considerada una carga. En el Islam, las mujeres son vistas como una propiedad, para ser usadas para placer y explotadas para procreación. Si eres una mujer nacida en China, puedes ser asesinada al nacer porque no eres considerada valiosa para la sociedad pues allí, los hombres son considerados de mayor valor que las mujeres.


En las filosofías no cristianas y religiones del mundo, las mujeres son devaluadas. ¿De donde viene esto? Romanos 1:28 lo afirma claramente: «Y como ellos [los hombres en sus pecados] no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen». Pero en un notable contraste, la cristiandad coloca a las mujeres en alto honor.  Una manera en la que Dios honra a las mujeres es en rodearlas de protectores que están bajo específicos mandamientos de conocer, proteger y cuidar y, aún, morir por ellas. En este sentido podemos, no sólo afirmar la igualdad esencial de la mujer con el hombre, sino el cuidado de Dios al ponerla bajo cuidados especiales. Efesios 5:25: «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella»; y 1 Pedro 3:7: «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo».

El problema de la mujer

El feminismo, al fundamentarse en los postulados de una razón caída, ha identificado varios problemas que afectan a la mujer. En el mejor de los casos debemos decir que han atinado en algunos asuntos, solo superficialmente. La filosofía feminista lucha aun con Dios mismo e inculpa a varios factores externos a la mujer por su desgracia. Sin embargo, dando por hecho que muchos de estos asuntos en verdad han dado un trato pecaminoso a la mujer, el gran y radical problema de ella es que ahora es un ser pecador. Sus mayores problemas no vienen de sus condiciones externas a ella, sino en que ahora comparte con el hombre, ser una creatura caída en pecado, no hay diferencia, no hay justo ni aun uno (Rom.3:9-12). 1 Timoteo 2:14 afirma que: «la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión». Eso indica que aquella dotación especial de ser imagen divina, ahora es dañada por el pecado. Debido a esta condición aquellas características naturales de la mujer ahora son tomadas para servir al mal, Claro, esta imagen no ha desaparecido, el pecado no corresponde a una característica necesaria de su creación, pero esta semejanza ha sido distorsionada por el pecado.

La restauración de la mujer, entonces, no se dará en el marco de mejoras externas a ella, al menos en principio. Una mujer puede seguir experimentando su miseria en una vida de pecado aun cuando todas las condiciones externas a ella sean optimas. Como ves, eso es exactamente lo que se nota en la lucha feminista actual, la que no puede producir una mujer medianamente satisfecha y feliz. Al ser ahora su existencia en pecado una realidad, es el glorioso evangelio el que le proporciona la salida necesaria para que cada hijo de Adán sea restaurado a la imagen de Cristo y a todas las bendiciones de la gracia al estar reconciliados con Dios, pero esto solo es posible en el evangelio: «y revestido del nuevo [hombre], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos» (Col 3:10–11). La mujer fue creada por Dios, dañada en su imagen por el pecado, sujeta a las consecuencias desastrosas de un mundo impío, pero puede ser restaurada en la gracia, al estar en Cristo mediante el arrepentimiento y fe. La mujer debe ser re-creada, pero no por el mundo, sino por Dios quien da vida a los muertos.

[1] Una Teología dela Familia, Publicado por Chapel Library, Publicaciones Aquila, The NationalCenter for Family Integrated Churches, Pags.108-109


martes, 8 de diciembre de 2020

FEMINISMO Y LA BIBLIA DE LA MUJER


En una breve investigación que adelanto de las raíces del feminismo, me encontré que uno de los primeros intentos de Biblias comentadas, fue precisamente en los comienzos de la primera ola del feminismo.

 

La Biblia de la mujer fue un documento que pretendió comentar porciones de la Biblia, reinterpretándola desde la óptica de la teología de la liberación de los derechos de la mujer, haciendo anotaciones bajo los textos más relevantes que podrían vindicar sus filosofías y controvertir la interpretación tradicional.

 

Hoy en día vemos un peligro, por ejemplo, con la Biblia para niños que son ilustradas transgrediendo así los lineamientos bíblicos de la ley moral de hacerse imágenes ilegitimas; Biblias para adolescentes versión “manga”, estilo anime, Biblias para el hombre y hasta Biblias para la mujer, comentada por ese “movimiento de feminidad cristiana moderno” que lentamente se vuelve hacia un feminismo algo conservador, pero feminismo, al fin y al cabo.

 

Dejo una breve historia de la Biblia de la mujer hecha y editada en 1895 para echar a rodar mundialmente el feminismo dentro del cristianismo. Usted puede investigar la historia completa por el internet:

 

The Woman's Bible (La Biblia Femenina) es un texto en dos partes, de no ficción, escrito por Elizabeth Cady Stanton y un comité de 26 mujeres, publicada una primera parte, en 1895; y, una segunda en 1898, para desafiar la posición tradicional de la ortodoxia religiosa (tanto el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento) que fija que la mujer debe estar subordinada al hombre. ​ Al producir el libro, Stanton deseaba promover una radical teología de la liberación, enfatizando el autodesarrollo.

 

[…] A principios del siglo XIX, quienes defendían los derechos de las mujeres, comenzaron a acumular refutaciones a los argumentos utilizados en su contra, basados en interpretaciones tradicionales de las Escrituras de la Biblia. Lucretia Mott contrarrestó a quienes la pondrían en su lugar citando otros pasajes de la Biblia, o desafiando la interpretación original de las Escrituras. En 1849, Mott escribió el Discurso sobre la mujer discutiendo sobre Adán y Eva, y de las actividades de varias mujeres que aparecen en la Biblia, y argumentó que la Biblia apoyaba el derecho de la mujer a hablar en voz alta sobre sus creencias espirituales. ​ Independientemente de Mott, Lucy Stone determinó, por sí misma, que las interpretaciones de la Biblia, dominadas por los hombres deben ser defectuosas: así, trabajó para aprender griego y hebreo y, de ese modo, comprender las traducciones anteriores de la Biblia que, según ella, contendrían palabras más favorables para la igualdad de las mujeres.

 

[…] En los años 1881, 1885, y 1894, la Iglesia de Inglaterra publicó una versión revisada en inglés de la Biblia, la primera nueva versión en inglés en más de dos siglos. Stanton no estaba satisfecha con el hecho de que esa "versión revisada" no hubiera incorporado los recientes aportes, de la traductora de la Biblia Julia Evelina Smith. Así, ella escribió:

 

Independientemente de lo que se haga, con esta Biblia, en hebreo o en griego, en un lenguaje sencillo, que no exalta ni dignifica a la mujer. Mi punto de vista de la crítica, es la edición revisada de 1888. Hasta ahora, honraré al comité revisador de hombres sabios que nos han dado la mejor exégesis según su capacidad

 

[…]  El comité estaba formado por mujeres que no eran eruditas de la Biblia, pero que estaban interesadas en la interpretación bíblica; y, eran activistas sobre los derechos de las mujeres.


En 1890, con la formación de la Asociación Nacional Norteamericana de Sufragio (NAWSA), Stanton fue elegida presidenta. Y, pronto dejó sus deberes ejecutivos, a Susan B. Anthony; y, viajó a Europa durante dos años. Mientras estuvo allí, se reunió con mujeres que compartieron sus puntos de vista, y ella reunió observaciones críticas sobre el lugar de la mujer en la Biblia. 

 

[…] En noviembre de 1895, se publicó The Woman's Bible - parte I,​ cubriendo el Pentateuco (los primeros cinco libros de la biblia): Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y el Deuteronomio. Y, fue un best seller. Nuevas fuentes de noticias informaron que la impresión inicial de la primera edición (parte I), constaba de 50.000 copias, se agotaron en tres meses y, hasta el 2 de mayo de 1896, se vendió rápidamente una segunda edición​. En abril de 1898, la segunda parte se publicó, cubriendo el resto del Antiguo Testamento así como todo el Nuevo Testamento.


[…] Stanton deseaba aumentar, con un mayor grado de erudición en "La Biblia de la mujer", pero no pudo convencer a los eruditos bíblicos de su época para participar en lo que se esperaba que fuera un proyecto controvertido. Los académicos continuaron evitando abordar el tema del sexismo en la Biblia hasta 1964, cuando Margaret Brackenbury Crook publicó Women and Religion, un estudio del estatus de la mujer en el judaísmo y en el cristianismo. En su libro de 1973 Beyond God the Father (Más Allá de Dios el Padre), Mary Daly discutió The Woman's Bible,​ y las obras posteriores de Letty Russell y de Phyllis Trible fomentaron la conexión entre feminismo y la Biblia. Hoy en día, la erudición bíblica de las mujeres ha llegado a su madurez, las mujeres plantean nuevas preguntas sobre la Biblia y cuestionan la base misma de los estudios bíblicos.


Tomado de:

https://es.wikipedia.org/wiki/The_Woman%27s_Bible

 

 

sábado, 31 de octubre de 2020

TRES CONCEPTOS ECLESIOLÓGICOS A RECTIFICAR EN LOS TIEMPOS DE PANDEMIA


Uno de los textos más singulares que podemos encontrar y que nos evidencian el sumo cuidado con el que los creyentes deberíamos andar en el contexto de la iglesia es 1 Timoteo 3:15: «para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad». Este maravilloso texto nos indica que la Iglesia tiene un Dueño, es la casa del único Dios que existe y vive. Además, que esta iglesia del Dios vivo, es la estructura singular, única y central en los propósitos de Dios encargada de recibir, asimilar, retener, salvaguardar, expresar y anunciar la verdad, verdad que nos fue dada como un depósito y que por le Espíritu Santo hemos de celar (2 Tim.2:13-14). Entonces, la iglesia no es nuestra, nosotros los creyentes solo participamos como convidados por gracia pero no participamos de la estructura de gobierno de ella.

La pureza de las iglesias está íntimamente ligada al hecho de ser fieles “al modelo que les ha sido mostrado” en el monte de la palabra de Dios, y su impureza, en cambio, está relacionada con la edificación de ella con los materiales de la prudencia humana, la sabiduría de los hombres, de las conveniencias y hasta del pragmatismo. Si esto se ha hecho evidente es, en efecto, en los días de la llamada pandemia, donde las iglesias en su intento de estar a la altura de las demandas actuales, han echado a andar varias estrategias pragmáticas con serios vacíos Escriturales, cuando no, modificando doctrinas, redefiniendo términos, corrigiendo y acomodando, por medio de la semántica, conceptos inalienables de lo que es una iglesia y sus tareas específicas en los propósitos divinos. Recordemos que la iglesia al ser «del Dios viviente», nos impide que hagamos de ella y con ella lo que bien nos parece, aun cuando nazca de la buena intención.

En las variadas maneras en las que las iglesias han intentado estabilizar la braca en estos tiempos dificultosos, han empezado a relucir algunos conceptos que si bien, algún grado de verdad llevan, y sin duda, muy buenas intenciones, se quedan cortas en expresar de manera bíblica la doctrina de la iglesia, cuando no, conllevan una contradicción de lo que ella es, insistimos, en términos bíblicos. Déjeme plantearle las tres que vemos más peligrosas: “Las iglesias no han cerrado porque la iglesia somos nosotros”, “Ahora Dios tiene una iglesia en cada familia”, “Cultos online”. Empecemos:

 

“LAS IGLESIAS NO HAN CERRADO 

PORQUE LA IGLESIA SOMOS NOSOTROS”

Si hay algo que reconocer en esta frase, es el intento de resaltar que la estructura de la iglesia supera el hecho de estar reunidos. La iglesia en su aspecto invisible y/o universal implica que existe fuera de las estructuras locales aunque se expresa en ellas, de manera que la iglesia de Cristo sigue existiendo aun por fuera de sus reuniones. Esto pone sobra la conciencia de los creyentes una solemne responsabilidad de andar siempre de acuerdo a la iglesia, de actuar en nombre de la iglesia y de trabajar por su conformación, aun cuando ella no esté reunida.

Sin embargo, esta frase yerra en desconocer que la iglesia, que en su aspecto universal es invisible, también tiene un aspecto local que es visible. Así lo entendieron los redactores de nuestra Confesión de fe al tratar la invisibilidad de la iglesia en su aspecto universal y su visibilidad en su aspecto local. El punto es que las iglesias locales, que son la representación concreta de la iglesia universal, requieren de sus reuniones presenciales, es más, iglesias locales que no se reúnen semanalmente como algo continuo son una realidad bastante extraña, como hemos señalado, tal como una asamblea que no se reúne, una reunión que no se junta y cosas así. El concepto mismo de iglesia local, donde hay miembros visibles y donde la adoración goza de ser corporativa, es un asunto que no podemos sacrificar a nombre de la pandemia. Las expresiones de 1 Corintios 11:17-18: «porque no os congregáis para lo mejor […] cuando os reunís como iglesia», dan por sentado que la iglesia se reúne, se congrega, que hay asuntos que como creyentes individuales pueden hacer en casa, pero que no aplican cuando «toda la iglesia se reúne en un solo lugar» (1 Cor.14:23).

Esta expresión “Las iglesias no han cerrado porque la iglesia somos nosotros”, parece confundir lo que es la iglesia con lo que son los edificios de reunión, o al menos es ambigua en distinguirlos. Por supuesto que un edificio cerrado no implica una iglesia sin funcionamiento, pero una iglesia sin congregarse sí implica una cesación de una de sus tareas fundamentales y que la Palabra de Dios da por hecho. No puede ser que las “santas convocaciones” del Antiguo Pacto gocen de mayor precisión que las del Nuevo. De hecho, es todo lo contrario, pues sabemos que la vida cristiana se desarrollaba en una fuerte dinámica de congregarse como puede confirmar en Hechos 2:42 y 46; 11:26; 15:30; 1 Corintios 14:34-35; Hebreos 10:25; Santiago 2:2, que haría bien en repasar.

Además, esta expresión ambigua, señala que la iglesia somos cada uno de nosotros en particular, asunto que la Biblia no señala jamás. Más bien, la precisión bíblica es tal que afirma que los creyentes somos, en los términos de 1 Corintios 12:27: «el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular». Como notará, un asunto distinto es ser miembros de la iglesia, aun cuando esta no esté reunida, y ser cada uno en particular la iglesia, concepto que no es preciso bíblicamente hablando. Estas expresiones solidarias, que se usan coloquialmente para exacerbar el ánimo patriótico, no aplican a la iglesia en su expresión visible. Fuera de las reuniones seguimos perteneciendo a la iglesia, seguimos siendo miembros, pero decir que cada miembro es la iglesia por aparte es el equivalente a decir que un solo jugador es el equipo, que un solo soldado es el batallón. La iglesia en su realidad visible para oficios de culto lo es solo cuando están “asambleadas”, “sinagogadas” (La palabra original de Mt.18:20), es decir cuando nos reunimos como tal.

Hay templos cerrados, lo que no indica que el cristianismo ha desparecido, pero hay iglesias que sí han cesado o “cerrado” su ministerio al sustituirlo por los medios virtuales, iglesias no congregadas, iglesia no asambleadas o sinagogadas. Mientras no se reúnan como iglesia, en su realidad visible y presencial, convocadas en nombre de Cristo para culto público, no se puede hablar estrictamente de “ser iglesia”. Para el bien y la restauración de lo que se ha perdido en estos tiempos de pandemia, es mejor reconocer los vacíos teológicos en eclesiología y no sugerir que la iglesia es una estructura moldeable como la plastilina según las demandas que se presenten. Si bien, las iglesias debemos ser dinámicas, no significa que podamos moldear la iglesia y acomodarla pragmáticamente para que ella sea lo que nosotros queremos que ella sea en determinado momento. La iglesia es Casa de Dios y en casa que es propiedad de otro, no imponemos nuestro criterio.

Las iglesias bíblicas siempre deberíamos reformarnos de acuerdo a la Palabra de Dios. Estos tiempos de epidemia nos conceden un buen momento para reconocer las fisuras, para el arrepentimiento y la reforma en aquello en lo que aun somos deficientes. Pero se requerirá claridad bíblica y no ambigüedad pragmática, las grandes reformas se han dado sobre un fundamento sólido y profundo de Sola Escritura, así que al precisar las doctrinas y prácticas no perdemos jamás, sino que ganamos conformidad. Que Dios nos ayude.

 

“AHORA DIOS TIENE UNA IGLESIA EN CADA FAMILIA”

En el lenguaje cristiano se emplean algunas expresiones que han dejado su uso técnico y preciso para llegar a ser parte del coloquialismo evangélico. La palabra adoración es una de ellas que muchas veces no comunica su significado prístino. Si bien, de manera amplia e informal adoración puede ser vista como todo aquello que hacemos para Dios, ya no se hace honor a su significado ni se hace distinción entre la adoración en general y la adoración religiosa propiamente dicha. Esto para distinguir el ámbito más extenso de servir al Señor con todo nuestro ser haciendo todas las cosas para Su gloria, y el servir a Dios especial y específicamente, en invocarle de manera singular como pueblo de Dios. De la mano, esta falta de distinción ha traído la equiparación de principios y promesas, sin las respectivas distinciones de sus objetivos previstos, es decir, que los creyentes suelen tomar los principios o promesas bíblicas y las aplican, sin ninguna distinción ni cuidado a los contextos que las generaron aplicándolas como bien les parece, olvidando que existen principios específicos que se aplican en contextos específicos.

Lo que estamos señalando bien puede verse en uno de esos textos bastante conocidos y usados para invocar la compañía divina. Es Mateo 18:20: «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». La lógica a seguir es fácil: Dios es omnipresente, hay unas pocas personas que invocan su nombre, Dios está en medio de ellas. Sin duda que cada una de las cláusulas de esta preposición es cierta, salvo que el contexto de este pasaje no está exponiendo el caso de la omnipresencia divina, ni está señalando cualquier tipo de reunión de creyentes, y la presencia de Cristo prometida allí no es de cualquier índole. La intención del Espíritu Santo, a la luz de su contexto, no era engrandecer cualquier tipo de reunión entre creyentes, sino darnos un principio singular de los recursos divinos para los creyentes bajo Cristo reunidos de manera oficial.

Asuntos como estos, y sobre todo, esa idea subyacente en la mente de muchos cristianos, ha hecho que en épocas de pandemia se haya buscado un aliciente para justificar las reuniones familiares viendo una transmisión como si fueran cultos al Señor, y atribuyéndoles el mismo valor. Quizás elevando los principios generales que deben regir toda la adoración a Dios, al nivel de la adoración regulada de la iglesia en sus cultos públicos. Muchas personas han tratado de equilibrar el sentido de perdida de no tener su iglesia reunida afirmando que, ya que la iglesia no se puede reunir para culto formalmente hablando, el pueblo de Dios resultó ganando y propinándole un duro golpe a Satanás, porque ahora hay una iglesia con cada familia. Es decir, que si bien, una iglesia reunida es lo ideal, en otro sentido, no hay nada distinto entre la iglesia reunida y una familia que se reúne para adorar al Señor, al final son dos formas legítimas de ser iglesia. Parece que si se siguen las actividades que también se siguen en los cultos de la iglesia, o si se sigue el espíritu de lo que es la iglesia reunida, no hay nada esencialmente distinto, solo es cuestión de forma y oportunidad.

Las implicaciones son muchas y muy negativas. Este concepto de “hacer iglesia” en cualquier contexto, se ha visto expresada en prácticas bien cuestionables, despojando a los cultos de adoración, al día del Señor, a las ordenanzas del Nuevo Pacto, de su carácter oficial y distintivo. Las transmisiones online, han creado una atmosfera distractora, pues en un sentido, llegan a crear una impresión de presencialidad, donde se concluye que es prácticamente igual estar que virtualmente estar. Son este tipo de asuntos con los que hoy se debe lidiar y con el que muchas congregaciones tendrán un lazo que ya les impedirá actuar como una iglesia de Cristo de aquí en adelante.

El Capítulo 22 de la Confesión de fe y su párrafo 6 dice: 

“Ahora, bajo el evangelio, ni la oración ni ninguna otra parte de la adoración religiosa están limitadas a un lugar, ni son más aceptables por el lugar en que se realizan, o hacia la dirección que se dirigen; sino que Dios ha de ser adorado en todas partes en espíritu y en verdad; tanto en cada familia en particular diariamente, como cada uno en secreto por sí solo; así como de una manera más solemne en las reuniones públicas, las cuales no han de descuidarse ni abandonarse voluntariamente o por negligencia, cuando Dios por su Palabra o providencia nos llama a ellas".

Comentando este párrafo el teólogo Waldron afirma: 

“Algunas cosas deben alertarnos en contra de una suposición demasiado fácil de que este párrafo aplica el principio regulativo de igual manera a la familia y a la adoración en secreto […] el enfoque de la aclaración precisa en [La Confesión de fe en] 1:6 acerca de la adoración de la iglesia debería alertarnos de concluir con demasiada prontitud que los puritanos tenían en mente que el principio regulativo se aplicara de igual manera a la adoración doméstica y personal. Finalmente, incluso suponiendo que este pudiera haber sido el caso, creo que hubiera sido visto como una oscuridad restante en su declaración, la cual podía ser disipada con clarificación sin afectar la sustancia de sus puntos de vista.

[…] Me parece que una de las mayores piedras de tropiezo intelectuales que obstaculiza que los hombres abracen el principio regulador es que este presupone la idea de que la iglesia y su adoración están ordenadas y reguladas de un modo diferente al resto de la vida. Para el resto de la vida, Dios da a los hombres grandes preceptos y principios generales de Su Palabra, y dentro de los límites de estas instrucciones, les permite ordenar sus vidas como a ellos mejor les parezca […] Claramente presupone que hay una distinción entre la manera en la que la iglesia y su adoración ha de ser ordenada y la manera en que el resto de la sociedad humana y la conducta ha de ser ordenada […] Esta distinción entre la iglesia y el resto de la vida que estoy sugiriendo significa que la sola scriptura tiene una aplicación diferente para la iglesia de la que tiene para el resto de la vida.

[…] Esa realidad eclesiástica única es que la iglesia es el lugar de la presencia especial de Dios y es, por tanto, la casa o el templo de Dios —y como tal, es santa en una manera distinta en la que el resto de la vida no lo es. Una vez que entendemos la cercanía peculiar de la iglesia a Dios, y la santidad especial de la iglesia en comparación con el resto de la sociedad humana, no estaremos sorprendidos por el hecho de que la primera esté especialmente regulada por Dios […] El carácter especial de la iglesia de Dios como el lugar de Su presencia especial es presentado en Mateo 18:15-20 […] La promesa del versículo 20 viene unida a una muy clara condición o limitación: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. La limitación establecida que se encuentra en estas palabras es la iglesia local en asamblea, la reunión formal o pública del pueblo de Dios […] No es, por lo tanto, cualquier reunión de hombres, o incluso cualquier reunión de cristianos la que cumple con la condición especificada de esta promesa, sino el reunirse en el nombre de Cristo. Esta frase hace referencia a la reunión del pueblo de Cristo en su carácter oficial como Su iglesia y bajo Su autoridad.

[…] Ahora, permítame enunciar la clara significación de esto. Aunque Dios está presente en todo lugar en el mundo y en la sociedad humana, aun así, esta promesa debe significar que Él está presente en una manera especial con Su iglesia. La iglesia reunida es un lugar santo, es el templo de Dios (1 Cor.3:16), es la posesión especial de Dios con una relación peculiar para con Dios. De todas las altas, solemnes y ennoblecedoras realidades que rodean la adoración evangélica, la mayor —y por tanto la que determina, es la realidad de que Dios está presente en Su santidad y gracia”. (Waldron, El principio Regulativo, Cahpel Library. Pags.11-16).

 

Las reuniones oficiales de la iglesia para sus cultos públicos son irremplazables, son singulares y son el contexto de la presencia especial de Cristo. Por lo tanto, hablar de muchas iglesias con cada familia que presencia una transmisión online, y pensar que es el buen reemplazo temporal de las reuniones de la iglesia, es un concepto pragmático, sentimental, más no bíblico. El Señor estableció que las iglesias locales tienen el solemne deber de reunirse (“reuniones públicas, las cuales no han de descuidarse ni abandonarse voluntariamente o por negligencia”), tiene el deber de hacerlo cada día del Señor (“cuando Dios por su Palabra… nos llama a ellas”), y cuando en ocasiones providenciales la iglesia sea convocada para este ejercicio público.

 

Así entendido, tenemos que señalar que, al contrario de las banderas triunfantes que muchos quieren ver con la virtualidad en épocas de pandemia, la iglesia no ha ganado al no tener iglesias reunidas para culto público, iglesias se han abstraído de la manifestación de la presencia especial de Cristo al haber omitido sus reuniones públicas, y de sus bendiciones adjuntas. La cesación de los cultos de adoración, ha venido a ser la rendición de uno de sus propósitos más solemnes sobre la tierra, a saber, la adoración a Dios desde cada uno de los candeleros por Él sembrados. La vida privada, familiar y personal de la fe, ha sustituido en la mayoría de los casos, los cultos públicos al Señor, y al parecer, mientras permanezca el virus, esta será la realidad permanente de la iglesia, para su debilitamiento sistemático.

 

Por supuesto que el desafío a la sabiduría divina tendrá consecuencias, y suponemos que los creyentes sensibles que se niegan a usar los mismos principios de la “nueva normalidad” en su vida de iglesia, ponderarán si este es el escenario en el que desean permanecer.  Al fin, la iglesia es la Casa de Dios, y el modelo ya fue revelado, sin ninguna cláusula de excepciones permanentes para los creyentes que pertenecemos a ella, ni para establecer nuevos significados, definiciones y doctrinas, ni para establecer nuevas prácticas santificándolas con el espíritu de esta época.

 

“CULTOS ONLINE”

Los medios virtuales han puesto serios desafíos para creyentes e iglesias en la actualidad. Estos recursos crecientes puestos al servicio del avance del evangelio, son en sí un arma de doble filo. Frente a ellos, vemos la gran capacidad que tiene de llegar donde la presencialidad no puede, de ofrecer un sinnúmero de conocimiento que quedaba sin acceso a la gente del común, que si existe una época sin precedentes donde hay facilidad de acceder a recursos para edificar nuestra vida cristiana es este. En mayor o menor grado iglesias han adoptado lo que estos medios ofrecen y que bien aprovechados son una gran ayuda. Que el medio sea nuevo, no significa que tomar medios masivos para la propagación del evangelio lo sea. Antes el medio escrito luego de la imprenta, los medios radiales y audiovisuales, han puesto el mismo desafío a las iglesias que los han visto nacer a su lado.

Pero como advertimos, el otro filo es la utilización indiscriminada de dichos medios, y el avance progresivo hacia la desnaturalización de los medios establecidos por Dios, tal y como el mismo Señor los ha señalado. El peligro de la descentralización de la iglesia tal y como ella es considerada en los propósitos de Dios y varios conceptos y prácticas bíblicas que hacen parte de la iglesia no pueden modificarse sin cambiar en sí su esencia y la de la iglesia. Los peligros deben ser advertidos, dimensionados y evitados. La virtualidad de hoy ha arrojado a muchos creyentes a cambiar su forma de ver la iglesia y a formar su teología y práctica tomando un poco de aquí, un poco de allá, todo y nada a la vez. La mezcolanza ha crecido a tal grado que se aprecia una especie de ecumenismo en línea sin precedentes del que los creyentes beben sin cuidado. Los creyentes expuestos a las redes de forma indiscriminada y sin una guía pastoral bíblica, cada vez se alejan de la unidad de la fe y de la procura de ser uno con la iglesia, pues la avalancha de información a la que están expuestos, es interminable e incontrolable.

Pero a diferencia de los otros medios que ya teníamos, es muy obvio que el internet ha provisto una especie de presencialidad llamada virtualidad. Entiéndase algo virtual, como lo definen los diccionarios, es algo que está en oposición a algo efectivo o real, que llega a tener existencia aparente y no real. Así, hay amigos virtuales, clases virtuales, visitas virtuales, reuniones virtuales y demás, asuntos a los que nos estamos acostumbrándonos a vivir. El mundo en esto es pragmático y en muchos contextos nada debe ser dramático. Pero en los asuntos de la iglesia, donde reunirse o congregarse  y perseverar en comunión hacen parte de su esencia, donde existen realidades insustituibles en medio, la virtualidad es solo un espejismo. Si bien, hay provecho en la Palabra predicada por estos medios, y en algo suplen la distancia, la despersonalización de la vida de la iglesia es un problema de grande envergadura. Sermones impersonales, comunión impersonal, fragmentación, individualismo, lejanía de las ordenanzas, entre otras cosas, hacen parte del paquete completo al aceptar la virtualidad como sustituto de la iglesia reunida.

Somos conscientes que la palabra ‘culto’ puede tener un significado popular que se puede aplicar para la adoración a Dios. Por ejemplo, es esta la manera en que se entiende el culto familiar, esto es, la búsqueda y adoración a Dios de manera familiar. Pero cuando hablamos del significado restringido y litúrgico de este término, de la convocación de la iglesia para la adoración congregacional, entiéndase pública, la virtualidad no existe. O es una convocación del pueblo de Dios en su carácter oficial bajo Cristo para la adoración formal, o estamos hablando de la búsqueda personal y privada de Dios. Y en esto, la iglesia debe ser cuidadosa, porque los elementos del culto público y oficial exigen presencialidad. «Ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza» le encargó Pablo a Timoteo (1 Tim.4:13), donde se refiere a su lectura pública y litúrgica, así como los demás ejercicios que se le ordena. «Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales» (Ef.5:19), no puede ser sustituido por un canto donde el “entre vosotros” sea un mero hablar, sea un “entre vosotros” virtual, insistimos, si de un culto oficial se refiere. La Cena del Señor tiene el antecedente de “cuando, pues, os reunís” (1 Cor.11), de modo que no puede llevarse a cabo en la fragmentación del pueblo sino en su expresa unión.

En harás de claridad, esperamos que esto no se lleve a un extremo innecesario de arrojar lo útil junto con el mal entendimiento. No estamos afirmando que la virtualidad no sirva de nada, pero de seguro, su provecho es el particular, el privado, siendo este el contexto donde ha de ubicarse. La virtualidad, así se sigan los elementos del culto, no es adoración publica, es adoración privada. Esta no goza de las promesas de la presencia especial de Cristo cuando se reúnen de manera oficial y bajo su nombre, aunque llegue a ser provechosa para suplir alguna dificultad de distancia y oportunidad. Sabemos que aun antes de la pandemia iglesias transmitían sus cultos. Quizás, y sin caer en un juego semántico, es distinto hablar de un culto online (lo que hemos insistido que no es posible), que la transmisión online de un culto ¿Nota la diferencia? Lo uno implica que el culto es hecho de manera virtual (lo incorrecto), lo otro señala hacia un culto presencial que se está realizando en algún lugar, pero que también se retransmite para otros, quienes lo aprovecharán privadamente, y es en lo que iglesias deben meditar hasta donde dejan llegar la transmisión de sus cultos presenciales para apartarse del peligro de tomar la virtualidad como “otra manera” de ser iglesia.

Ningún creyente puede huir de la esencialidad de las iglesias reunidas para sus varios propósitos (Hch.11:26; 15:30; 1 Cor.11:17; 14:34-35; Hb.2:12; 10:25; St.2:2). Solo una generación que está perdiendo la noción de lo que la Palabra de Dios enseña acerca de la iglesia, la adoración a Dios y su regulación singular, no verá ni peligro ni problema en continuar su virtualidad en la epidemia, animando a sus congregantes a imponer el nuevas prácticas y lineamientos en una casa que no es nuestra, pues es la casa del Dios viviente.  Mediante la acomodación y redefinición, de “los elementos que Dios mismo nos ha designado a la adoración, la sabiduría de Cristo y la suficiencia de las Escrituras son puestas en tela de juicio […] Con toda nuestra debilidad, pecado e insensatez, ¿nos dejará Cristo sin una guía adecuada para el asunto más importante que es la adoración?” (Waldron). Que las iglesia volvamos al modelo que traspapelamos por el temor de estos días y no expugnemos de ninguna manera la sabiduría divina con la que el Pastor Jesucristo edifica su iglesia.

  

POR LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN ESTA GENERACION

Este blog se hace responsable de lo que publica, pero no se hace responsable de lo que los autores de los artículos o las páginas de las que estos son extraídos, crean en su demás teología o en las practicas que ellos tengan a nivel personal.

Se desea a través de este blog, expresar el pensamiento bíblico coherente, y más cercano a la confesionalidad histórica y reformada y aportar para la aplicación de ella en la vida cristiana, pero no avalamos lo que en contradicción a la fe reformada histórica algunos de los autores hagan o vayan a hacer en un futuro

A Dios sea la goria.