viernes, 18 de julio de 2014

LA AUSENCIA DE UNA MASCULINIDAD PIADOSA

Por: Alan Dunn

La disolución contemporánea de la familia y la desaparición de la verdadera religión de hoy se pueden atribuir a la ausencia de la masculinidad piadosa. El cuarto mandamiento ("Acuérdate del día de reposo para santificarlo") se dirige a la cabeza masculina de la casa, y el quinto mandamiento ("Honra a tu padre ya tu madre") requiere que los padres sean honorables.

Lo que está en juego aquí es la administración de la autoridad legítima. Dios ha creado a la humanidad a fin de tener Su autoridad implementada a través de la agencia de liderazgo masculino. La necesidad urgente es para el liderazgo masculino. La vergüenza es la abundancia de los hombres que no pueden dar liderazgo apropiado en su propio hogar y en la iglesia de Cristo.

Sabemos que hay una diferencia entre hombres y mujeres, pero ¿qué es? La respuesta está en Génesis 2. A Adán se le dio la responsabilidad de nombrar a los animales antes de que Eva fuera hecha. Esta responsabilidad de definir la realidad en virtud de Dios es la diferencia distintiva entre el hombre y la mujer. El Adán pre-caído personifica "la masculinidad piadosa". "Piadosa", en el sentido que él vivía rectamente bajo la autoridad de Dios. "Masculinidad" en que Él daba sentido al orden de la creación. Cuando se hizo la mujer, ya estaba todo definido. 

Fíjese que cuando Eva fue engañada por Satanás, intentó redefinir el fruto prohibido. En el conflicto de la competencia de las definiciones, Adán abdicó su masculinidad e intercambió la definición de Dios por la de Eva. Así en la maldición Dios dice: ‘Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer...’ (Génesis 3:16).

Débiles, hombres afeminados, incapaces y sin voluntad de definir, deben ejercer autoridad o estarán destinados a desaparecer. Lea Isaías 3. Ningún liderazgo pudo ser encontrado. ‘El joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble’ (v5). ‘Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos’ (v12). La ausencia de la masculinidad piadosa es indicativo de la ira de Dios sobre nosotros. 

¿Has tenido suficiente de la confusión y la falta de definición? ¿Conoces el Jesús-Hombre? ¿Estás viviendo por las definiciones de Dios? 

‘Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres’ (Salmo 12:1).
Creemos que sólo la obediencia a Cristo revivirá lo que falta tan tristemente en nuestros días: la masculinidad piadosa.

Llamado a los Roles
         Los roles de género se establecen en la Creación y se hacen cumplir por la Palabra de Dios. Algunos sostienen que la visión que Pablo tenía de la mujer fue determinada por su cultura. Pero Pablo nos dice que sus opiniones se basan en la creación. Otros dicen que Pablo fue presa de chovinismo* rabínico, por lo que sus perspectivas son simplemente incorrectas. Pero Pablo dice que no es una cuestión de su "perspectiva": ‘las cosas que escribo son mandamientos del Señor’ (1 Cor. 14:37). La autoridad es precisamente lo que está en el centro de este debate. El feminismo es la rebelión contra el Creador y la autoridad de Su Palabra.

El llamado del varón es el de liderazgo en el hogar y la iglesia. El de la mujer es ser su ayudante para lograr los propósitos de Dios. Estas funciones fueron establecidas en la creación y no fueron alterados por la Caída. Es el pecado el que nos trae la guerra de los sexos. El pecado nos hace adversos a vivir como Dios nos creó para vivir. En el pecado, el hombre es propenso sea al abandono y a abdicar de su responsabilidad de liderar con amor o propenso a gobernar como un tirano despiadado. En el pecado, las mujeres son propensas ya sea a rebelarse y a usurpar la jurisdicción masculina, o a anularse a sí mismas en extrema subyugación.

En Jesucristo encontramos el equilibrio. Él manda nuestra obediencia, precisamente en el punto en que estamos más propensos a pecar. La salvación no reorganiza la creación original, pero triunfa sobre el pecado de la Caída. En el hogar, el rol del esposo cristiano es amar, cuidar y sacrificarse por su esposa. El de la esposa cristiana es respetar y someterse a su marido. Asimismo, en el liderazgo de la iglesia el rol del varón es ser masculino y ejercer su autoridad amorosamente. Las mujeres están excluidas del ministerio pastoral. 

Aquellos que argumentan que una mujer con un grado divinidad en teología es tan cualificada como un hombre, sacrifica las ordenanzas de la creación y la autoridad de la Biblia en el altar pagano de la arrogancia académica. Ellos piensan erróneamente que el ministerio pastoral es más que otra profesión académica que distribuye información religiosa. Por supuesto que no, es más bien el ministerio de la autoridad del Rey resucitado, Jesús, y él, de acuerdo con las funciones que estableció en la Creación, ha determinado que los pastores han de ser hombres espiritualmente calificados.

[…] Creemos que las distorsiones modernas de cómo Dios ordenó la sexualidad son atroces, grotescas, y moralmente repugnantes. ¿Sobrevivirán nuestras familias, iglesias y cultura a la destrucción de las mujeres que actúan como hombres y hombres que los dejan?

*Chovinismo o Chauvinismo es la creencia […] de que lo propio del país o región  al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. (es.wikipedia.org)

Tomado de:


martes, 15 de julio de 2014

¿LA ADORACIÓN QUE HONRA A DIOS ES PREDICACIÓN OBSOLETA?

Por: David Chanski

Muchas personas en nuestro día ven la predicación autoritativa de la Palabra de Dios de la misma manera en que ven el telégrafo.  Ellos sienten que Ambas son anticuadas y obsoletas. "¿Por qué poner nuestro mensaje en el arcaico código Morse cuando tenemos las invenciones avanzadas del fax, teléfonos celulares, y correo electrónico?" De la misma manera, "¿Por qué desmenuzar el evangelio a través del instrumento de la ‘tediosa’ predicación cuando tenemos disponible los elegantes métodos de producciones teatrales y musicales, presentaciones de diapositivas multimedia, y las reuniones de los grupos de discusiones en la ciudad?". Desafortunadamente, muchos cristianos e iglesias tratan la predicación autoritativa como una reliquia embarazosa de una era pasada.


Dios piensa de otra manera. Después de su bautismo, "Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios" (Marcos 1:14). "Instituyó Doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar" (Marcos 3:14). La venida del Espíritu en Pentecostés resultó en que Pedro predicara un poderoso sermón (Hechos 2:14 ss). Pablo y Bernabé evangelizaron a los pecadores y santos edificándolos por la predicación (Hechos 13:05; 14:7,21, etc). Con las ultimas fuerzas antes de su muerte, Pablo le escribió al joven Timoteo: "Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos ya los muertos, en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que insistes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina "(2 Timoteo 4:1-2).

La predicación autoritativa de la Palabra es la "Cañón del Reino." Es la principal arma de Dios en la difusión del Evangelio y el fortalecimiento de su pueblo. Por el Espíritu, los predicadores derriban las fortalezas del enemigo al confrontar directamente las conciencias de los hombres con la verdad de Dios. En la fiel predicación expositiva de las Escrituras, podemos escuchar la voz de Dios (1 Tesalonicenses 2:13). No debemos conformarnos con nada menos que ese bendito sonido.

Tomado de: 

¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS DEL SIGLO XXI DEBERÍAN LEER A LOS REFORMADORES Y ESPECIALMENTE A LOS PURITANOS?

Por Joel Beeke

En cuanto a la importancia y relevancia de la lectura de los Reformadores y los puritanos hoy, el Dr. Joel R. Beeke escribe:


El Espíritu Santo vivificó la iglesia de la Reforma y la era puritana, llenando vasos de barro (hombres como Lutero, Calvino, Perkins, Owen, Bunyan, y Edwards) con tesoros de oro espiritual. Dios iluminó a los reformadores a redescubrir las verdades bíblicas fundamentales acerca de la salvación y la adoración. Los puritanos estaban aferrados a una vibrante y rica espiritualidad, la teología basada en la Biblia.

Siendo el pueblo del Libro de vida, los puritanos moldearon la vida de sus lectores por sus propios libros, la mayoría de los cuales eran sermones reimpresos. Ellos nos mostraron en sus escritos cómo ligaron la doctrina cristiana con la práctica diaria para promover el cristianismo experimental y el fruto de la piedad así como la sentida oración, la meditación habitual en las verdades de la Biblia, las respuestas maduras a la aflicción personal, y la confianza en el Espíritu. 

Como ningún otro grupo de escritores en la historia de la iglesia, sus escritos se dirigieron a la mente con claridad, intencionalmente confrontaron la conciencia y encendieron el corazón apasionadamente. 

También, los puritanos eran maestros en el mantenimiento del equilibrio bíblico en sus escritos -entre las dimensiones objetivas y subjetivas en el cristianismo, entre la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, y entre el Arminianismo y el hiper-calvinismo, labrando un camino intermedio y rechazando a ambos como no bíblicos.

La lectura de los escritos puritanos mueve el alma con asombro a la gloria de Dios, construye la mente con la fe en las verdades de la Escritura, enciende el corazón con el amor a Cristo el todo suficiente Salvador, y amplía la vida fuera de su fango reducido del egoísmo y le hace esperar grandes cosas de Dios e intentar grandes cosas para Dios. En otras palabras, los puritanos nos dan el combustible para la adoración y las misiones.

Esta cita es un extracto de una carta escrita por el Dr. Joel Beeke celebrando el 20 aniversario de la Reforma Heritage Books . Parte de la carta se encuentra disponible en línea aquí.

Tomado de: 

jueves, 3 de julio de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA AFLICCIÓN

J.C. Ryle

Vivimos en un mundo de tantos placeres y dichas –estamos muy rodeados de tantos que nos sonríen y son joviales- que si vivimos a menudo obligados a probar de enfermedad, tribulación o decepciones, olvidamos nuestro hogar celestial y nos vemos obligados a plantar nuestras tiendas frente a Sodoma. El pueblo de Dios pasa por grandes tribulaciones; es a menudo llamado a sufrir la picadura de la aflicción y la ansiedad, o llorar sobre la tumba de aquellos a quienes se ha amado con el alma.

Es la mano de su Padre que les castiga. Cómo Él detesta el afecto que ellos tienen por las cosas inferiores, los inclina hacia Sí mismo. Él es quien capacita para la eternidad, y corta los hilos uno por uno que unen sus corazones vacilantes a esta tierra. Sin duda, tal castigo es molesto al presente, pero aun así, trae mucha gracia escondida a la luz y reduce mucho la semilla secreta del mal; pero veremos los que han sufrido, más brillantes entre las estrellas más brillantes en el conjunto de los cielos. El oro puro es el que ha estado más tiempo en el horno del refinador.

El diamante más brillante es a menudo el que ha exigido el mayor esmerilado y pulido. Pero esta leve tribulación permanece sólo por un momento, y produce en nosotros un cada vez más excelente peso de gloria eterna. (2 Corintios  4:17). Los santos son hombres que han salido de la Gran Tribulación –ellos nunca perecerán en esto.

La última noche de llanto pronto habrá pasado, la última ola de problemas habrá rodado sobre nosotros, y entonces tendremos una paz que sobrepasa todo entendimiento: Estaremos en casa para siempre con el Señor.

Tomado de: Herald Of Grace

Traducción: Laura C. Torres

viernes, 20 de junio de 2014

EN BUSCA DE LA BELLEZA

Dr. William VanDoodewaard
http://www.ibrnj.org/en-busca-de-la-belleza/

En el 2008, la YMCA (Young Men’s Christian Association) estadounidense publicó un informe titulado “La belleza a cualquier precio”: “En los Estados Unidos, toda mujer participa en un desfile diario de belleza, le guste o no. Absorbida por una cultura popular saturada de imágenes de belleza física idealizada, retocada e inalcanzable”, la lujuria presiona a las féminas cada día a unirse a la idolatría, y hasta los hombres impulsan el ciclo.

La belleza distorsionada
La trampa de la idolatría de la belleza es patente en nuestra cultura. La búsqueda de la belleza femenina ha llegado al grado máximo. La belleza natural no es lo que se espera. Ni siquiera el maquillaje hace ya su trabajo; necesitamos bótox y cirugía plástica. Los vendedores de producto trabajan con artistas gráficos para que retoquen y reformen las imágenes. Los resultados se anuncian en las revistas, la televisión, las películas, las vallas publicitarias y en Internet.

La presión a unirse a esta idolatría es tremenda. Las mujeres, las esposas y hasta las jóvenes cristianas se sienten con frecuencia desalentadas por su apariencia, sintiéndose feas y poco atractivas. Los síntomas de convertirse en adictas a esta belleza mundana son muy diversos. Físicamente pueden incluir la anorexia, la bulimia y la depresión. La belleza física femenina idealizada, combinada con las presiones de una cultura pornográfica y promiscua, igualan las relaciones más estrechas. Impactan en los matrimonios, ya que las mujeres desean superar a sus homólogas del celuloide, temiendo que esas hermosas imágenes seduzcan a sus maridos. Incluso el lugar de trabajo se ve impactado: la investigación muestra que las mujeres que mejor se ciñen a los principios de belleza social tienen más probabilidades de ser empleadas y ascendías.

Entonces, ¿cómo puede romper el cristianismo esta idolatría? ¿Cuál debería ser la opinión de la mujer y su búsqueda de la belleza? La cultura del Nuevo Testamento no era diferente de la nuestra; la sociedad grecorromana también estaba obsesionada con la belleza física. Dios lo sabía, como también lo sabe hoy. Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, se hizo carne, supo esto y lo sabe. Y, por tanto, dio instrucciones a su mensajero, el apóstol Pedro, por medio del Espíritu Santo, que nos hablara sobre ello. En 1 Pedro 3:3-5, nos instruye acerca de esto con gentileza: “Que vuestro adorno no sea externo…; sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos”.

La belleza celebrada
Aunque las estadísticas informan que, el año pasado, los estadounidenses gastaron dieciocho mil millones de dólares solo en maquillaje, deberíamos reconocer desde el principio que parte de esto es, sencillamente, una bendición de prosperidad. Es bueno poder comprar champú. Contrariamente a aquellos ascetas que rechazarían la belleza física, las Escrituras no niegan la belleza y el adorno, sino que más bien hace gala de un deleite en ellos como reflejo del trabajo manual y de la bendición de Dios. En Ezequiel 16, Dios describe el lujoso adorno de su esposa. El Salmo 45 habla de la princesa “toda radiante” en su belleza, preparándose para su esposo. La esposa del Cantar de los Cantares también se deleita en estar bella para su marido. Ciertamente, existe una búsqueda legítima, saludable y hasta gloriosa de la belleza; la Palabra de Dios la celebra. San Agustín observó: “La belleza es, en realidad, un buen regalo de Dios”. Sin embargo, las Escrituras también enseñan una y otra vez que, cuando la búsqueda de la belleza se distorsiona por motivos vagos o por fines pecaminosos, se convierte en una idolatría.

Pedro y el salmista nos dan aquí instrucción divina. Motivada de forma errónea o idólatra, la belleza es vana El adorno no es meramente externo. Más bien, la verdadera belleza solo existe
cuando ha comenzado por dentro. Pedro nos dirige a la prioridad básica de la belleza interna que viene por medio de la fe y de la vida en Cristo. Describe la búsqueda de la verdadera belleza como la búsqueda del adorno con el fruto del Espíritu. La verdadera hermosura, por medio de la salvación en Cristo, también está a la vista en el Salmo 45. El salmista celebra la salvación de Dios por medio de la imagen de una novia que se ha hermoseado. El objetivo es glorificar a Dios, vivir en adoración. Cuando este es el caso, cultivar la belleza externa y la amabilidad encaja en su lugar adecuado, secundario y bíblico.

La belleza física externa solo tiene la profundidad de la piel; por los efectos de la maldición, es temporal, se disipa con el tiempo y la enfermedad. Nadie puede ganar la batalla de llegar a parecerse a la mujer de la portada de la revista. Pero considera a la mujer de piadosa belleza: se deleita en Dios, su marido la admira, sus hijos se levantan y la llaman bendita. No rechaza el adorno físico, pero sigue la palabra de Cristo buscando primeramente, y por encima de todo, la belleza espiritual, la belleza que resplandece a través de la persona, haciéndola parecer hermosa a los dieciocho, a los cuarenta o a los ochenta y cinco años. Su lema es “sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios”.

¿Anhelas tú también, e incluso gimes en ocasiones, por una hermosura física continua y perfeccionada? Puedes hacerlo con esperanza confiada en Dios, la resurrección y la promesa de una nueva creación. Por ahora, descansa satisfecha en Cristo, sabiendo que aunque la tienda externa perece, incluso eso es un precioso cuerpo a la vista de Dios y será redimida por completo. ¡Hay un contraste tan grande entre la mujer consumida por la imagen decadente de la belleza y la mujer santa! Esta es una persona de belleza verdadera, gloriosa y atractiva en todo su ser. Para ella, su Salvador es Aquel del que se dice: “todo él es deseable” (Cantares 5:16), y ella está siendo hecha como él, radiante en belleza y en gloria.

El Dr. William VanDoodewaard es un ministro ordenado de la Associated Reformed Presbyterian Church, que sirve como profesor asociado de Historia de la iglesia en el Seminario Teológico Reformado, Grand Rapids, Michigan. Reeditado de Evangelical Times, agosto 2011.


Publicado en Reflexiones con permiso de Banner of Sovereign Grace Truth. Traducción de IBRNJ, todos los derechos reservados © 2014.

lunes, 16 de junio de 2014

20 AYUDA PARA ESCUCHAR UN SERMÓN

Por: David Murray
http://headhearthand.org/blog/2013/09/04/20-helps-to-sermon-listening/

Antes del Sermón

1. Lee y medita en la Palabra de Dios todos los días 
La lectura diaria de la Biblia despierta nuestro apetito para el plato principal en el Día del Señor. No podemos esperar estar listos para digerir el alimento espiritual, si no hemos estado comiendo durante toda la semana y si hemos estropeado nuestro apetito con un festín de pecado.

2. Limite su exposición a los medios de comunicación  
La mayoría de los estadounidenses consumen en promedio entre 9 a11 horas al día frente a los medios (Santiago 1:21). En el libro ‘Predicando a Gente Programada: Una Comunicación efectiva en una sociedad saturada de medios’-, Timoteo Turner explica como "Ver Televisión  y predicación son diametralmente opuestos entre sí- el uno es visual, el otro es racional; una involucra el uso de los ojos, la otra involucra el de los oídos; uno crea observadores pasivos, el otro requiere oyentes activos ".

Después de ver televisión, ir al cine y navegar por Internet durante toda la semana, quienes vienen a la iglesia, tienen que sentarse y escuchar un largo sermón que exige una gran concentración y esfuerzo al que ellos no están acostumbrado. Se espera que pases de ser un espectador pasivo a un oyente agresivo de un día para otro. Escuchar exige una gran concentración y la autodisciplina. (Expository Listening, 42).

3. Utilice el Sábado en la noche así: 
Ponga en orden la semana anterior, prepararse para la próxima semana, acuéstese temprano, persuadir (reprender?) a los niños por última vez, el Sábado por la noche.

4. Ore por usted y por el Pastor
Haga esto diariamente, pero especialmente el Domingo. En muchos sentidos, "Lo que pides te será hecho".

5. Prepárate para escuchar
Hay múltiples recursos disponibles sobre la manera de predicar, pero, aparte de los pocos mencionados, existen muy pocos sobre cómo escuchar. Los predicadores tienen muchos recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores predicadores, pero los oyentes apenas tienen recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores oyentes. Esto es sorprendente si tenemos en cuenta que el número de oyentes supera con creces el número de predicadores y más aún cuando te das cuenta de que la Biblia dice más acerca de la responsabilidad del oyente, para escuchar y obedecer la Palabra de Dios, que sobre la responsabilidad del predicador para explicar y aplicar la Palabra de Dios. De principio a fin, la Biblia está repleta de versículos y pasajes que hablan de la necesidad vital de escuchar y obedecer la Palabra de Dios. Dios está muy preocupado por cómo los predicadores predican. Pero basados en la gran cantidad de referencias bíblicas para oír y escuchar, no cabe duda de que Dios está no solo tan, si no más preocupado por cómo los oyentes escuchan. (Expository Listening, 3).

Durante el sermón

1. Vamos a la iglesia a tiempo para conseguir calmarnos, acomodarnos y enfocarnos.

2. Respetar el silencio del santuario: Esto incluye la formación de sus hijos para que no distraigan a los demás.

3. Involucre a su cuerpo y alma en el culto y la oración: Avive su cuerpo, mente y alma en la adoración antes del sermón.

4. Dígase a sí mismo que Dios está a punto de hablar: Siga orando para que Él te hable a través de Su Palabra.

5. Reconozca que este es un esfuerzo de equipo y asuma la responsabilidad personal.
Esta es una empresa conjunta entre el predicador y el oyente. Los sermones exitosos resultan cuando el oyente hace equipo con el predicador, algo muy similar a un cátcher (quien lanza la bola en el Béisbol) trabaja al unísono con un pitcher (quien recibe la bola en el Béisbol). Tanto el lanzador y el receptor tienen un papel importante que desempeñar en el proceso de lanzamiento. La responsabilidad no cae solamente en los hombros del lanzador. (Expository Listening, 4).

6. Tome notas breves: Suficientes para ayudarle a concentrarse, pero no tantos que se convierte en una conferencia dónde sólo se beneficia la cabeza.

7. Compruebe que el predicador está predicando la Palabra de Dios: No con un espíritu farisaico crítico (Lucas 11:54), sino con un espíritu de discernimiento Berea (Hechos 17:11).

8. Acepte que habrá momentos en los que la Palabra de Dios le hará daño: No reaccione en contra de esta exhortación ni se apague, más bien recíbala y trate de sacar provecho de ella.

9. Construya una buena voluntad hacia el predicador: La mala voluntad o malicia hacia el predicador es un endurecedor del corazón. Eso bloquea la Palabra.

10. Trate de encontrar un asunto para beneficiarse: Generalmente, usted puede encontrar una migaja de pan o dos aún en el más pobre sermón del predicador más pobre.


Después del sermón

1. Hable acerca del sermón con otros: Comparta de qué manera fue ayudado en el con amigos y familiares.

2. Póngalo en práctica: Obedecer y hacer la Palabra.

3. Sea paciente en la búsqueda de resultados: Sembrar y recoger el fruto presupone un proceso gradual y un desarrollo lento.

4. Trabajo en su terreno: El tipo de terreno puede cambiar lo malo en algo bueno y de bueno a muy bueno. Somos responsables de la preparación del terreno de nuestro corazón (Marcos 4:1-20).


5. Traiga su comentario: Anime a los predicadores de tiempo en tiempo con detalles sobre cómo sermones particulares le han ayudado y de qué manera. 

sábado, 14 de junio de 2014

¿CÓMO ESCUCHAR UN SERMÓN?

por George Whitefield

Claves para sacar el máximo provecho de lo que el predicador dice. 


Jesús dijo: Mirad, pues, cómo oís (Lucas 8:18). Estas son algunas de las precauciones y direcciones, con el fin de ayudarle a oír sermones con sus beneficios y ventajas. 

1. Vamos a escucharlos, no por curiosidad, sino por un deseo sincero de conocer y cumplir con su deber. Entrar en la casa de Dios sólo para tener entretenidos nuestros oídos, y no para tener nuestros corazones reformados, debe ser, sin duda, muy desagradable para el Dios Altísimo, así como nada rentable para nosotros mismos. 

2. Estar diligentemente atentos a las cosas que se dicen de la Palabra de Dios. Si un rey terrenal emitiera una proclamación real, y la vida o la muerte de sus súbditos dependieran por completo de realizar o no sus condiciones, ¡habría muchas ganas de escuchar cuáles eran esas condiciones! ¿Y no será malo no tributar el mismo respeto al Rey de reyes y Señor de señores, y prestar un oído atento a sus ministros, cuando ellos están declarando su Palabra, en su nombre? ¿Cómo se pueden asegurar nuestro perdón, la paz y la felicidad? 

3. No alberguen hasta el más mínimo prejuicio contra el ministro. Esa fue la razón por Jesucristo mismo no pudo hacer muchos milagros, ni predicar a con gran eficacia entre los de su propio país; porque ellos se escandalizaban de él. Miren, pues, y tengan cuidado de entretener cualquier aversión contra aquellos a quienes el Espíritu Santo ha puesto por obispos sobre ustedes. Consideren que quienes están en el liderazgo son hombres de pasiones semejantes a ustedes mismos. Y aunque a veces tangan que escuchar a una persona enseñar a otros lo que no ha aprendido a hacer él mismo, sin embargo, eso no es motivo para rechazar su doctrina. Los ministros no hablan en su propio nombre, sino en nombre de Cristo. Y sabemos que Él ordenó a la gente a hacer lo que los escribas y fariseos les decían, a pesar que ellos no hacían lo que enseñaban (véase Mat. 23:1-3). 

4. Tenga cuidado de no depender demasiado de un predicador, o de tener un concepto demasiado elevado que el que usted debe tener de él. Preferir un maestro por sobre otro ha traído a menudo malas consecuencias a la iglesia de Dios. Fue por esa falta que el gran Apóstol de los gentiles reprende a los Corintios: Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor’ (1 Cor. 1:12; 3:2-5). ¿No son todos los ministros enviados a ministrar, embajadores a los que serán herederos de la salvación? Y ¿no deben todos, por lo tanto, ser apreciados en gran medida por causa de su obra? 

5. Hacer una aplicación particular en su propio corazón de todo lo que se le entrega [En la predicación]. Cuando nuestro Salvador estaba disertando en la última cena con sus discípulos amados y predijo que uno de ellos le había de entregar, cada uno de ellos inmediatamente aplicado esa palabra a su propio corazón, Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?’ (Mateo 26:22). Oh, que las personas, de la misma manera, cuando los predicadores están disuadiendo de cualquier pecado o persuadir a algún deber, en lugar de vocear: '¡Esto era preciso para tal y tal persona!', deberían dirigir sus pensamientos hacia el interior, y decir: Señor, ¿Soy yo? ¡Cómo encontraríamos más beneficio en esos discursos que ahora nos parecen tan generales! 

6. Oremos al Señor, antes, durante y después de cada sermón, para que el ministro sea dotado con el poder de hablar y que se le conceda una voluntad y capacidad de poner en práctica lo que se muestra en el Libro de Dios para ser su deber. No dudes de que esta era la consideración que hizo el apóstol Pablo con tanto fervor suplicando a sus amados Efesios que intercedieran ante Dios por él: ‘orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar’ (Efesios 6:18-20). Y si tan gran apóstol como Pablo necesitaba las oraciones de su pueblo, cuánto más los ministros que tienen sólo los dones ordinarios del Espíritu Santo. 

¡Ojalá todos aquellos quienes me escuchan hoy, fueran serios, juiciosos, para practicar en sus corazones lo que les ha sido dicho! Cómo ministros veríamos a Satanás caer del cielo como un rayo, y la gente encontraría la Palabra predicada más cortante que una espada de dos filos, y poderosa, a través de Dios, para la destrucción de las fortalezas del diablo! 

Este extracto es una adaptación del Sermón 28 de La Obras del reverendo George Whitefield. Publicado por E. y C. Dilly, 1771-1772, Londres. George Whitefield (1714-1770) era un evangelista metodista británico cuyos sermones poderosos avivado las llamas del Primer Gran Despertar en las colonias americanas.


viernes, 13 de junio de 2014

¿POR QUIÉN VOTAR?


Puede ser que la respuesta a esta pregunta sea más compleja de responder que si nos pidieran que definiéramos qué es una ‘hipostasis’. Sin embargo, una de las cosas de las que no podemos huir o ser indiferentes en todo el tiempo de nuestro peregrinar es esta. Incomódenos o no, la vida temporal de los hijos de Dios, de muchas formas se verá matizada por el contexto en que vivimos. Ya sea que gocemos de libertad para desarrollar la fe o estemos en persecución, que estemos en pobreza o abundancia, que exista un freno externo al mal o esa barrera no esté o no bien definida, no podemos afirmar que estas cosas que pueden proveer los gobiernos humanos, nos resultará indiferentes, encogernos de hombros y pensar: ‘lo que será, será’.

Tampoco, por supuesto, diremos que la elección de gobernantes es algo determinante o fundamental al desarrollo de la iglesia de Cristo y rogaría que no se viera así. En épocas de elecciones hay mucha euforia por hacer ver esto así, pero no lo es. Si algo define la vida de fe, es que no depende de los gobiernos humanos para desarrollarse y crecer. La iglesia ha podido sobrevivir a monarquías, gobiernos absolutistas, democráticos, y ha sabido sobrevivir bajo tendencias capitalistas, comunistas, socialistas, etc. Con más privilegios en unos gobiernos más que otros, pero eso no ha determinado su supervivencia que sí está asegurada por la promesa de Cristo: ‘Las puertas del hades no prevalecerán contra ella’.

Antes de proseguir, deseo dejar bien en claro al menos tres cosas.

La primera es que no pienso tener la verdad absoluta en este tema. ¿Quién la tiene? ¿Se podrá? Estamos hablando de instituciones humanas, lo que implica el gobierno de humanos sobre humanos. Y esto pudiera ser utópico si no es por la realidad del pecado. Pretender dogmatizar sobre la cambiante vida del hombre, es vano.

Segundo, No estoy a favor de ninguno de los candidatos presentes. En verdad no lo estoy. Esta impotencia a la hora de tomar partido creo que me perseguirá hasta después de las elecciones. Tampoco tengo un ánimo enfermizo en contra de alguno. Simplemente podría definir mi posición como ‘el que mira a la distancia’.

Tercero, hablo como cristiano, lo que indica que tengo intereses creados en este asunto: los intereses del reino de Dios y la Iglesia. No, no una denominación ni un grupo cristiano que está en política o apoyando a un candidato, hablo de la Iglesia de Cristo y el avance del evangelio Bíblico en nuestro medio. Hablo pensando en el decreto de Dios de revelar a su Hijo para la salvación de pecadores, del evangelismo y del avance del gobierno divino en los corazones de los hombres. A la vez hablo con respeto de quienes están en eminencia y como alguien que ora por ellos, a veces con dolor y a veces desafiado.


¿Qué podemos esperar?
Creo que una de las cosas que más nos daría luz a la hora de pensar en una elección será el determinar ¿Para qué están los gobiernos humanos? ¿Cuál debe ser nuestra expectativa en general de ellos? Algunos espíritus particulares,  apasionados con que el reino de Dios venga a través de los gobiernos humanos, tienen la expectativa que el gobernante electo, debe llevar a una nación a los pies de Jesucristo, sea por leyes o espada. Ellos piensan que un buen gobierno traería el cambio de las personas gobernadas y el consecuente cambio moral en una sociedad. El punto es que según la Biblia, eso no es tarea de los gobernantes sino de Dios por medio del Espíritu Santo obrando a través del evangelio. Los gobiernos humanos tienen el deber de guardar la justicia y la paz externa y hasta donde representen esto con leyes y la espada, deben ser apoyados (Rom.13:1-10) y nunca tener la expectativa sobre ellos que harán lo que es potestativo de Dios en la salvación del alma y por el evangelio. Definir bien el alcance de los gobiernos nos ahorrará discusiones infructuosas.

Sin embargo, en la organización Teocrática de Israel, se nos dan los parámetros que un rey debería tener. Estos parámetros que puede encontrar en el siguiente artículo, pueden darnos luz con respecto al estándar de Dios en un mundo real, de reyes pecadores, gobernando seres pecadores. Puedo creer que aunque un gobernante no tenga la potestad de tratar con el alma, un buen gobernante refrenará la maldad y promocionará la justicia y equidad de la mejor forma que pueda con lo que tenga. Y quien más que un gobernante de principios cristianos podrá representar lo que Dios desea en los gobiernos humanos. Esto lo digo para que meditemos en que si bien no elegiríamos a un cristiano para ser ‘el pastor de Colombia’, un buen y verdadero cristiano sí representaría mejor la justicia y equidad externa, que es su campo.

Sin embargo, siendo conscientes que estamos bajo una organización política secularizada, la labor, mientras procuramos algo mejor, será tener expectativas reales de los gobiernos humanos. En verdad hay personas que suspiran por el gobernante que no demandará impuestos, que dé subsidios, que nos dé abundancia a cambio de ningunos estándares de productividad y que erradique a los malos, no estando nosotros entre ellos, por supuesto. Es una visión no solo idealista sino caricaturesca de una sociedad real.

Ahora, si el papel de los gobiernos humanos es la promoción de la justicia, la igualdad y el refreno de la maldad externa, nuestros ojos deben tratar de ser muy generales en las propuestas que promuevan lo que los gobiernos pueden dar y no juzgar los candidatos a la luz de los que nunca pudieran dar. Y aquí, a riesgo de parecer parcializado, rogaría considerar qué o quién es el máximo gobernante de nuestro país. El árbitro final, la última instancia, lo que debe matizarlo todo. No, no es el Presidente, es nuestra Constitución. Aun el Señor presidente está bajo ella. Son las leyes las que sostienen un gobierno y un país.

Pero cuando un gobernante se pone sobre las leyes y modifica los estándares de justicia y moldea como la plastilina lo que es bueno o malo, cambiando las reglas de juego cuando lo ve prudente, según un afán, entonces estamos en grave peligro, pues ¿Por qué no seguir moldeando la justicia al criterio del gobernador para llamarle a lo malo bueno y lo bueno malo? ¿En qué tipo de justicia vamos a terminar? No soy un enemigo de la paz externa, entre la paz y la guerra, obvio la paz es lo que un gobierno debe promocionar. Pero la paz que nos quieren dar es una paz por sobre la justicia y eso tenemos que pensarlo muy bien. Es una falsa paz porque no se fundamenta en la ley sino en una caricatura de ella. Por lo que la rebelión externa será aún más difícil de frenar.

Por otro lado, ¿La guerra es la solución? Por supuesto que no. El asa de la guerra siempre está al rojo vivo y quema irreparablemente a una nación que la toma, aunque sea por necesidad. Puede que, efectivamente como se ha visto en la historia, el mal acabe un mal, o por decirlo con claridad, la guerra acabe con otra. Es un precio muy alto, pero a veces pasa. Sin embargo no creo que la conciencia del cristiano se vea satisfecha al considerar que la guerra acaba con seres humanos hechos a imagen de Dios y que esta promueve las pasiones más bajas y miserables de los hombres. Suele pasar que los que están más al centro del conflicto llegan a perder de vista el porqué de la lucha y cauterizados, tengan en la mente más la muerte que la paz. Eso lo hemos visto en las conocidas masacres de grupos paramilitares, guerrilleros y hasta militares. Somos un país de muerte, de violencia. Así que no, la guerra tampoco es la solución.

Pero, ¿Acaso son las dos únicas opciones? Por supuesto que no, creo que no hablamos de una moneda de solo dos caras, paz o guerra. Creo que sobre la mesa debe plantearse un menú más variado. La justicia, la reforma de ella, le agilidad del aparato judicial, la promoción de oportunidades, el  sostenimiento de nuestro campo, nuestros recursos, deberían matizar la elección de un candidato y no solo la incómoda moneda que nos quieren hacer ver.

Concluyendo.
Sabiendo que mucho de la profesión cristiana tiene que ver con la conciencia, el voto debe ser una expresión de nuestra libertad en Cristo, de nuestra conciencia y de un entendimiento más Bíblico de lo que apoyamos con un candidato. Repasemos Romanos 13 antes que las propuestas de ellos. Mirémoslos a la luz de su acato a la ley y respeto hacia ella. Mirémoslos a la luz de lo que pueden generar sus principios con respecto al refrenamiento del mal o la promoción e institucionalización de ella. Mirémoslos en su ánimo de mantener la paz y la igualdad externas.

Pero considere estas tres cosas finales:

Primera, Tenga en cuenta que sea quien sea, el mejor candidato o el menos peor. Sea el de sus afectos o no, nunca pierda de vista que ellos van a gobernarnos a nosotros, un pueblo difícil de gobernar. En verdad somos un pueblo perezoso, facilista, poco laborioso y emprendedor. Por lo que sea quien sea el gobernante tendrá que lidiar con lo que tienen para gobernar. Un pueblo que marcha por sus derechos pero que se incomoda y sufre y lucha y descuida sus deberes. Verá que no pasará mucho tiempo para que el próximo gobernante tenga que vérselas con subsidios, impuestos, paros, revueltas, violencia, corrupción, etc.

Eso somos y eso nos llama la atención como cristianos que lo que no viene por la organización política externa, solo puede venir cuando el evangelio sea atesorado en los corazones. Seamos cabales y sobrios en nuestras aspiraciones gubernamentales.

Segundo, sea quien sea electo el domingo, sea el que queríamos o el que no, nuestro vocabulario debe cambiar para con el electo. Ahora será el Señor presidente y debemos dispensarle la honra que Dios espera de ellos y someternos en esos asuntos externos con los que nos rige a menos que nos lleve a blasfemar el nombre de Dios. El corazón de un creyente, sea cual sea el resultado del Domingo, debería estar tranquilo porque cree que Dios hizo su voluntad a través del medio del voto o la abstención. No es un hipercalvinismo (ya que presupongo que el creyente hizo uso de los medios del voto para manifestar su posición), pero es la aceptación tranquila de la voluntad de Dios. La iglesia no depende en su ejercicio de un gobierno sino del Gobierno Divino. Así que oremos y sigamos las tareas del Reino de Dios.

Tercero, mientras nuestras leyes, máximo arbitro de nuestro país, tenga como una opción el voto en blanco, no deja de ser una opción para los que a conciencia no ven en los candidatos lo que según su perspectiva, debería ser uno. El voto en blanco no es el salvoconducto para criticar a los que se inclinaron por un nombre, no es la excusa para recordarles amargamente su error a los que eligieron un nombre, ni el motivo para darnos un aire de superioridad para los que si marcaron un candidato. El voto en blanco debe ser una posición igual de humilde, de espera en Dios y de conciencia cristiana para el que opta por eso, no la excusa para el pecado.


Sin embargo creo que la abstención si es una especie de resentimiento o indiferencia. Es la salida más fácil y perezosa de los que no desean las demandas de una ciudadanía pero si el beneficio de ella. 

¿POR QUE LA BIBLIA ES LA MEJOR GUÍA PARA LOS QUE VOTAN?

Esta es una temporada para las guías de los que votan, en este tiempo nos saludamos con otra persona preguntando ¿por quién vas a votar? Con el ambiente de la alegría política y la erudición, en nuestras iglesias zumban con las conversaciones de los candidatos, no olvidemos de la importancia del peso que significa nuestro rol como individuos y como una iglesia en este asunto.

…Las decisiones que se hacen pueden tener implicaciones de largo alcance, no solo para nuestra nación, sino también para el mundo entero. Por lo tanto este no es un asunto pequeño para nosotros, pensar bíblicamente en emitir nuestro voto. Y nuestro deber es buscan en primer lugar el honrar a Dios con nuestro acto de votar.

Como cristianos la pregunta más importante durante la temporada de elección es: ¿Dios en la Biblia da a su pueblo la dirección de cómo identificar a los líderes civiles (mas) dignos? Nosotros sabemos que hay requisitos para los pastores, pero ¿Qué pasa para los líderes civiles? ¿Existen mandamientos? ¿Hay ejemplos? ¿Existen principios que nos puedan guiar? La respuesta es ¡Si¡

Dios en su bondad, no nos ha dejado solos y sin revelar sus pensamientos y darnos sus principios para la selección de los líderes civiles. De hecho Él declara explícitamente en la Escritura los tipos de líderes civiles por los que deberíamos votar a favor. Como buen pastor Dios da guía a su pueblo para seleccionar que tipo de líderes promover, este es un gran regalo a su pueblo, que Él nos mostrara como identificar los buenos líderes. Si bien hay muchos lugares en la biblia para ir en busca de respuestas.



Hay cuatro textos claves que nos dan la   claridad sobre el tema: Éxodo 18:21, Dt. 1 : 9 –17, Dt. 17 19 – 20, Rom. 13 1-10.

Solo por un momento dejemos de lado nuestras afiliaciones políticas e intentemos cerrar nuestro oídos a las opiniones del hombre y la euforia política que nos rodea. Dese una mirada fresca, -obstruida por la emoción y la lealtad al partido político-, en la  clara lista de requisitos que la Biblia nos da para seleccionar gobernantes. Un breve estudio de estas escrituras nos provee lo que un líder civil debe ser:

Sabio (Deuteronomio 1:13)
Este requisito describe a un hombre que es hábil en la administración, con la capacidad de manejar significativos y complejos asuntos, con discreción y buen juicio. Debemos reconocer que ‘el principio de la sabiduría es el temor de Dios’. (Sal.111:10; Prov. 9:10).

Entendido (Deuteronomio 1:13)
Vamos a votar por los hombres con un agudo sentido de comprensión y perspicacia, este tipo de hombre es capaz de ver las cosas de modo que estas realidades son reveladas, un hombre de entendimiento tiene la habilidad de ver más allá de la superficie. Nosotros reconocemos cuando un candidato tiene entendimiento  por la manera en que sigue los preceptos del Señor. (Sal.111:10).

Conocido (Ex.18:21; Dt. 1:15 y 17:15)
Los líderes civiles deben ser seleccionados de entre su propia gente, la gente debe conocer al candidato, esto es el por qué la Constitución….requiere que el Presidente tiene que ser natural de (su país).

Probado en la capacidad de liderar (Deuteronomio 1:15)
No todos los hombres han sido igualmente dotados en la capacidad de liderazgo, algunos son capases de comandar grandes reinos, mientras que otros son mejores para los reinos más pequeños, el éxito en los reinos más pequeños abre la puerta para los mayores: ‘el que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho’. (Lc.16:10).

Justo en sus juicios (Deuteronomio 1:16-17)
Esto requiere un líder civil para ver las cosas como son realmente y  así tomar decisiones a través de los lentes de la justicia bíblica, el juzga justamente, de acuerdo a la justicia de Dios, sin que se deje influenciar por las apariencias.

Imparcial  (Deuteronomio 1:17)
Él trata al grande y al pequeño con el mismo amor y verdad, pues Dios no hace acepción de personas y él no debe ser un líder que haga acepción de personas, un legislador civil debe estar igualmente interesado por los ricos y por los pobre, los pequeños y los grandes, debe ejecutar justicia sin respecto a la raza, género y origen nacional, o cualquier otra distinción categórica hecha en la sociedad.

Sin temor al hombre. (Éxodo 18:21; Deuteronomio 17:19)
Los hombres complacientes son un desastre como líderes. Los líderes deben temer a Dios y hacer justicia, no ser gobernados por el temor al hombre ‘el temor del hombre pondrá lazo, pero el que confía en Jehová será salvo’ (Prov. 29:25) ‘no teman a los que matan el cuerpo… teman a aquel que…tiene poder de echar en el infierno; si a Él teman, les digo a Él teman. (Lc. 12:4-5).

Un hombre (Éxodo 18:21; Deuteronomio 1:13)
La Escritura requiere que nosotros escojamos sabios, entendidos, y hombres expertos. La palabra hombre usada aquí no es el termino genérico de “humanidad”, sino más bien la palabra “varón”. En cualquier lugar de la Biblia una de las cualidades para los lidere civiles es que sean hombres, no mujeres.

Capaz (Éxodo 18:21)
La palabra traducida “poder” es más frecuente que la palabra traducida “ejercito” valor o fuerza. Esta cualidad se centra en sí, en que Él tiene fuerza. Los que son elegidos deben ser hombres de carácter que no van a vacilar ante una presión extrema o tentación.

Temor al Dios verdadero (Éxodo 18:21; Deuteronomio 17:19; Romanos 13:4)
Aquí aprendemos de la naturaleza fundamental de su relación con Dios, la primera preocupación de este hombre es su fidelidad al único Dios verdadero en todas las cosas. Muchas personas no son conscientes de lo importante que es este requisito. Dios da el mandamiento de temer a Dios al líder civil: (Sal. 2:10-12; 2 Cr. 19: 6-7). Después de todo un líder civil es un ‘ministro’ o un ‘diacono’ de Dios para el bien, esta es la clase de hombre que tiene una conciencia que es siervo de un Dios Santo. Su preocupación es por la gloria de Dios. “Bienaventurado el varón que teme al Señor” (Sal. 112: 1).

Veraz (Éxodo 18:21; Deuteronomio 16:19)
Nosotros tenemos que elegir a los hombres que guarden su palabra, la mayoría de los líderes, toman un juramento de su cargo con la mano puesta en la Biblia, cuando ellos asumen su oficio o cargo. Nuestro gobierno está basado sobre las promesas de nuestros dirigentes para mantener la ley y ser veraces. Jesucristo dice: ‘Que tu si sea si y tu no, no, porque todo los que es más que esto proviene del mal’ (Mt 5: 37).

Aborrecedores de la avaricia (Éxodo 18:21; Deuteronomio 17:17)
El poder es corruptor. Esto se espera con demasiada frecuencia, que quienes ha sido como oficiales civiles…se corrompen rápidamente por el atractivo de popularidad, poder y dinero. Las tentaciones son grandes. Solamente en un  hombre que odia la codicia  se puede confiar que no será fácilmente desviado por la adulación, los sobornos y los favores políticos.

Guiado por la Palabra de Dios (Deuteronomio 17:18-20)
Los líderes civiles deben ser guiados por la autoridad de la Escritura. En Israel a los líderes civiles se les mandó escribir una copia personal de la Escritura para su propio estudio. Esto era para ser leído todos los días de su vida. ¿Por qué? Para que aprendieran a temer al Señor su Dios y  tener cuidado de observar todas las palabras de esta ley (Dt.17:19).

Confiar solo en Dios (Deuteronomio 17:17)
Este requisito tiene que ver con el lugar donde un líder civil pone su confianza y esperanza. ¿Su confianza está en su capacidad militar? ¿Está su confianza en la fuerza de otras naciones? O es de los que se dice: ‘¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!’ (Is, 31:1). Si  no confía en Dios, no está calificado.

Fiel en el matrimonio (Deuteronomio 17:17)
La Biblia es clara  que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, ya que los dos van a ser una sola carne, esta definición excluye, varias esposas, las razón es dada, ‘pues no sea que su corazón se aparte’.

Libres del amor al dinero (Deuteronomio 17:17)
Él no debería ser conducido por el amor hacia las riquezas. Los líderes no deben ser dirigidos por la avaricia y el amor a las riquezas.

Conclusión
Imagina por un momento lo que sería ser gobernados por hombres como estos que son entendidos, conocidos, probados en la capacidad de liderazgo, justos en sus juicios, imparciales, sin miedo del hombre, capaces, temerosos del verdadero Dios, sinceros, que odien la codicia, guiados por la Palabra de Dios, confiando en Dios solamente, fieles en el matrimonio y libres del amor al dinero.
Cuando los cristianos emiten su voto sobre la base de estos preceptos, están haciendo una declaración de que ‘la justicia engrandece a la nación’ (Prov. 14:34). Es demasiado fácil ser conducidos por el  miedo, la fiesta, los medios de comunicación, tus amigos y líderes espirituales respetados.

Las elecciones políticas proporcionan a los cristianos la oportunidad de votar como representantes de Cristo, como los defensores de la verdad y como los que confían públicamente en la Palabra de Dios. Es una oportunidad especial para la iglesia, para andar en su papel, como ‘columna y baluarte de la verdad’.

¿Qué principios pueden guiarle mientras se prepara para votar próximamente? ¿Cómo va a tomar su decisión? ¿Cómo evaluar a los candidatos?

Así que antes de consultar todas las otras guía de votación, asegúrese que ha priorizado correctamente las Palabras de la Escritura por encima de la otras voces, de cómo se analizan los candidatos. Después de todo, la Biblia es la mejor guía de votación que usted tendrá siempre.


Scott Brown

CRIANDO HIJOS EN LA ERA DE LOS TELÉFONOS INTELIGENTES


Uno de los mayores desafíos que se presentan a los padres de hoy que están tratando de criar a sus hijos de una manera piadosa es la aparición de los teléfonos inteligentes (smartphone). Me ha abierto las puertas a la vida de nuestros hijos que sin duda no teníamos cuando estábamos creciendo.

Para empezar, si en casa se tenía un teléfono, era el único para toda la familia y se encontraba en un lugar donde todos pudiéramos escuchar la conversación. Nunca se recibían mensajes de texto y para poder hablar, uno tenía que pedir permiso.

En aquellos días era casi imposible para los jóvenes poner sus manos sobre los materiales pornográficos. Esto estaba disponible en revistas muy raras que tuvieron que ser introducidas de contrabando en el país y que se mantenían bajo los colchones de los muchachos.

Eso ha cambiado por completo. Nuestros hijos ahora van por ahí con los teléfonos inteligentes, que son sin duda mil veces más inteligente que sus padres. Estos teléfonos, que se mantienen con ellos dondequiera que vayan, les da acceso a prácticamente cualquier persona o cosa.

Esto debería ser una bendición, si no estuviéramos viviendo en un mundo de pecado. La bendición es que como padres podemos acceder a nuestros hijos tocando un botón y localizarlos donde quiera que estén. Pero, eso mismo, es probablemente por lo que la bendición se puede ir: ¡Oprimir un boton!

Como he dicho, vivimos en un mundo de pecado. Por cada padre responsables que hay, también existen decenas de miles de hombres y mujeres inmorales que se aprovechan de la vida de nuestros hijos. De este modo, a través de esos mismos teléfonos inteligentes, nuestros hijos se están enviando toda forma de chatarra corruptora.

Hace sólo algunos años, no dar el número de teléfono, ponía a nuestros hijos relativamente a salvo. Nadie podía llamarlos o enviarles mensajes de texto. Pero luego, el Internet los convirtió en accesibles a través de los teléfonos inteligentes y todo cambió.

Hoy, los padres pueden estar sentados en la sala de su casa mientras que en el dormitorio de los niños ellos están siendo asechados por los lobos a través de lo que se llaman ‘redes sociales’ en sus teléfonos. Ellos pueden acceder a los sitios pornográficos en cualquier parte del mundo en un clic. ¡Es terrible!

¿Qué debemos hacer como padres? En primer lugar, si vamos a criar a hijos piadosos, necesitaremos educarlos, instruirlos sobre la realidad, que en este tema, no se encuentran en un patio de recreo sino en un campo de batalla, rodeado de lobos feroces. Estos lobos utilizan sus teléfonos inteligentes para destruirlos.

En segundo lugar, a medida que poco a poco vamos dejando a nuestros hijos tener sus propios teléfonos inteligentes, tenemos que trabajar día y noche para asegurarnos que lleguen lo más pronto posible a la fe en el Señor Jesucristo. Sólo cuando Jesús cambie sus corazones espiritualmente estarán deliberadamente resueltos a utilizar sus teléfonos para la gloria de Dios y no para alimentar a sus apetitos caídos. Así que padres, ¡despierten!



Pastor Conrad Mbewe

http://www.conradmbewe.com/2014/06/parenting-in-age-of-smartphone.html

POR LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN ESTA GENERACION

Cada ser humano encuentra la razón de su existencia solo cuando se orienta hacia Dios y su Gloria, a través del sacrificio de Cristo. Solo de esta manera podrá hallar el Supremo Bien para su vida.

Los que lo hemos encontrado nos sentimos en profunda deuda con Aquel que nos llamó y sabiendo que nunca podremos pagar la obra de Gracia hecha en nuestra vida, queremos responder en amor y servicio a Cristo, nuestro Señor y Salvador, cumpliendo nuestra responsabilidad histórica en esta generación, al anhelar y tabajar para que Cristo sea Glorificado en este tiempo.

Que sea el anhelo y la procura de todos, hasta que todas las cosas sean sometidas bajo Cristo Jesús Señor nuestro.