viernes, 3 de noviembre de 2017

¿ES NECESARIA UNA NUEVA REFORMA?

Por Jorge E. Castañeda.


Extracto de la Conferencia: ¿Hay Necesidad de una nueva Reforma?

Podemos afirmar que, en la actualidad, algunos individuos que profesan su adherencia a la teología de la reforma y a la Sola Escritura, están proponiendo la necesidad de una nueva reforma. Son llamados a que por fin, ¡La Reforma ha venido a Latinoamerica y con ellos a la cabeza! Otros afirman  que es necesario reformar la adoración, entendiendo por reforma, la inclusión de mundanalidad en ella, por supuesto.

Más o menos su discurso va dirigido a mostrar un gran aprecio histórico por los personajes de la reforma, por algunas doctrinas bíblicas, y por algunas implicaciones que dichas doctrinas puedan tener en el ámbito personal, eclesial y social. Pero en vista de una cultura siempre cambiante, de las demandas de cada siglo, se afirma que debemos acoplar, aterrizar o contextualizar el evangelio de manera que este sea más relevante para la época actual.  

Mire la ambigüedad de estas expresiones tomadas de la declaración doctrinal de una conocida Coalición que dice representar el evangelio puro: 

“Nosotros adoptamos una teoría de correspondencia de la verdad “mitigada”, que es menos triunfalista que la de algunos en el antiguo movimiento evangélico”.
 “Por lo tanto, no vemos nuestros servicios corporativos de adoración como el punto primario para conectar con la gente afuera. Más bien, esperamos encontrarnos con nuestro prójimo a medida que trabajamos por su paz, seguridad y bienestar, amándolos en palabra y hecho. Si hacemos esto seremos “sal” y “luz” en el mundo (sosteniendo y mejorando las condiciones de vida; demostrando al mundo la gloria de Dios por nuestros patrones de vida; Mt.5:13-16)”.
 “Creemos que cada expresión del cristianismo es necesariamente y correctamente contextualizada, a cierto grado, a la cultura humana en particular; no hay tal cosa como una expresión universal del cristianismo que no esté anclada en la historia. Si no contextualizamos, esto sugiere que queremos los atavíos de nuestra propia subcultura demasiado. Esto delata una carencia de humildad evangélica y una carencia de amor para con nuestro prójimo”.

En uno de los puntos de la definición propia que uno de sus autores hace de lo que es el Nuevo Calvinismo, está este: 

“El Nuevo Calvinismo se inclina más a afirmar la cultura, en vez de negarla, mientras que se aferra contra algunas posiciones culturales erróneas sobre asuntos como las relaciones entre el mismo sexo y el aborto”.

En el prefacio de una Biblia editada para los 500 años de la reforma, usando el nombre de la reforma (Omito decir su nombre especifico), se lee:

“Los países hispanoparlantes claman por un avivamiento con reforma que transforme la realidad actual. Al celebrar los 500 años de la reforma, la Palabra de Dios nos desafía a la fe y al compromiso para un avivamiento con trasformación de nuestras naciones. La iniciativa de promover esta edición apunta a contribuir a que la iglesia hispanoamericana, experimente un proceso de Nueva Reforma. Se espera que este haga que su vida y su misión sean más bíblicas, atractivas y pertinentes para la trasformación integral de la realidad.

La… Biblia…, ofrece los mejores recursos de exegesis y exposición bíblica según los desarrollos hermenéuticos más recientes, junto con el aporte de las ciencias humanas y sociales (sociología, psicología, antropología, etnología, historia, filosofía, teología, etc.) para la comprensión de los textos bíblicos a la luz de la realidad latinoamericana. Como lo hicieron los padres de la reforma protestante es necesario que este proceso comience abriendo las páginas de la Biblia para conocerlas, predicarlas y enseñarlas con una nueva unción (“un vino nuevo”), para así levantar una nueva comunidad de fe (“un odre nuevo”). Esta comunidad ungida es la que debe proclamar el Evangelio del Reino con fidelidad hasta que “toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil.2:11).

Algunos individuos hacen este llamado muy probablemente escondidos detrás de la frase Semper reformanda, definida por ellos mismos. Este llamado no es uno a reconsiderar los principios teológicos sanos e históricos de la reforma, sino a incorporar a ella nuevos elementos contrarios a la fe reformada. Hay cierta inconformidad y reservas con respecto a asumir la Confesionalidad reformada, hay cierta resistencia, que lleva a estos espíritus independientes a hacer una nueva teología, con lo que ellos consideran mejor de todas las teologías. Así, se introducen elementos ajenos a la Palabra de Dios, a la reforma histórica y confesional, la desfiguran y la reinterpretan. 

Por supuesto, si de esto se trata la visión de adelantar una nueva reforma, responderíamos con un rotundo no, es decir, adaptando el evangelio a las nuevas necesidades, mitigando la verdad para hacerla aceptable en el mundo de hoy, dejando atrás como doctrinas secundarias, los asuntos controversiales para redefinir en la actualidad qué es tener una sana doctrina con los puntos más básicos posibles o los que arbitrariamente deseemos incluir como cuerpo doctrinal.

¿En qué falla el planteamiento de lo que llamamos la nueva reforma? No en que su llamado sea atrevido, o vaya más allá de lo que debería ir, ni siquiera, que penetre de forma valiente a la cultura, precisamente es lo contrario, falla en que al ser selectivos en cuanto a qué puntos de la sana doctrina quieren masificar y qué otros desean dejar por fuera como controversiales, secundarios o irrelevantes, no hay una verdadera reforma profunda, completa, radical. Este tipo de reforma es estética, es de algunos conceptos, de ciertas mejoras, pero no va al fondo, no hay completa renuncia, completa subordinación, no hay verdadera abnegación, no se paga un precio. 

No me digas que la nueva reforma hiere la cultura, cuando tiene grupos pop de adoración, jóvenes tatuados y raperos y hasta metaleros, cuando aprendes a abrirle una brecha a la suficiencia de la Escritura por un continuismo dizque cuidadoso, cuando tienes que crear un logo, eslogan e imagen corporativa para ser alguien en el mundo evangélico. ¿Lo ves? Esta es una reforma que no llega al fondo, a la estructura, no hiere, no derriba todos los argumentos levantados contra la obediencia a Cristo, donde hay mucho para la vista poco para la fe, no hay cruz real, discipulado abnegado.  

Ahora, si el llamado es a una reforma completa de nuestras vidas e iglesias, que signifique someter sistemática, paciente y decididamente, todo bajo la Palabra de Dios, entonces el asunto no es que necesitemos una nueva reforma sino la reforma que viene, que siempre ha venido y siempre vendrá ligada al sometimiento sacrificial y radical de todas las áreas de la vida e iglesia a la Palabra de Dios. Este es un llamado distinto al que escuchamos en la actualidad porque no tiene que ver con la implementación de novedades, porque no hablamos de adaptación cultural del evangelio, ni la adaptación arbitraria de puntos sanos en doctrina y el desecho de otros, sino que hablamos de lo que procura la Palabra de Dios cuando es expuesta, la salvación de los hombres y su santificación para la gloria de Dios.


Ahora, seríamos sumamente sabios en preguntarnos a conciencia, con la Palabra de Dios en una mano y el testimonio de la historia d el iglesia en otra ¿Acaso hay peligros reales por las que debemos levantar nuestra voz y abogar, no por una nueva reforma sino por el sometimiento de todas las cosas a la Palabra de Dios? ¿Es una muestra de sabiduría y madurez reformar algunas cosas de acuerdo a mi criterio y otras no? ¿Acaso llamar hacia la reforma de todas las cosas en todas las áreas, según la Palabra de Dios, debe ser visto como radical o controversial y menos, de divisivo? ¿Qué hemos aprendido de la historia de la iglesia de reformas a medias y el involucramiento de elementos doctrinales extraños al cuerpo doctrinal histórico? ¿Nos muestra la Biblia algún ejemplo cuyos principios podamos atesorar para hallar la sabiduría del cielo en este asunto?

¿Por qué pensaríamos que nuestra suerte será mejor que la de muchas desviaciones históricas al no reformar la adoración a Dios de acuerdo a la Palabra, la eclesiología, el evangelismo, nuestra posición con respecto al mundo, nuestra unión o separación con ministerios que no son consecuentes con sola escritura? ¿Por qué pensar que nuestra generación saldrá bien librada de no reformar todo y dejar ciertos lugares altos? ¿Por qué pensar que los que nos siguen no sufrirán nuestros descuidos o falta de radicalidad al pretender someter todo y no solo parte, a la Palabra de Dios?

Buenos hombres de Dios, que han llevado reformas a esta generación y dejado buenas cosas para la próxima, también están abriendo la puerta a una adoración no regulada, a una nueva perspectiva con respecto a la ley moral y al día del Señor, nuevas perspectivas con respecto al continuismo, amistades con la mundanalidad y ministerios que no se conforman a las Escrituras, están dejando el legado de una nueva manera de concebir la iglesia, la predicación, el pulpito, y hasta el rol de la mujer como conferencista. Ya el daño está hecho, pero ellos aún continúan parados al frente de la puerta para que no se abra totalmente sino hasta donde ellos desean. Ellos quizás no saben que esto ya los superó, pero no saben que luego que no estén, ¿Qué hará la segunda generación con sus ideas y doctrinas?

Metafóricamente hablando, puedes dejar a los sodomitas diezmados, puedes dejar los lugares altos aclarando que son para la búsqueda de Jehová, puedes hacer alianzas estratégicas. Eso ya es lo suficientemente malo porque viola principios de la Palabra de Dios. Eso es ya lo suficientemente malo porque sin temor a equivocarme, la gran mayoría de iglesias reformadas que han surgido en los últimos 8 o 10 años en nuestro país son de tendencia neocalvinista y no conocen qué es una verdadera reforma, ni personal, ni eclesial. Eso ya es muy malo para los intereses de ver la Palabra de Dios brillar en nuestras pobres tierras. ¿Pero qué haremos cuando los principales líderes, muchos de ellos hombres de Dios, no estén para mantener la puerta entre abierta? ¿Se esfumará la procura de una iglesia verdaderamente reformada según la palabra de Dios?

Te ruego que mires por favor, hacia donde se está dirigiendo esta “nueva reforma”, la reforma mediática, por darle un nombre, esa reforma de marcas, de celebridades, cantantes, conferencias multitudinarias, seminarios y otros ministerios para eclesiales. ¿Ves una iglesia más santa? ¿Ves más piedad, temor de Dios, entendimiento bíblico que lleve a la piedad? ¿Ves más separación del mundo? ¿Ves iglesias más fortalecidas y fuertes en el evangelio tanto como en le evangelismo? ¿Ves más vida en las reuniones de oración? ¿Ves más observancia de los mandamientos de Dios, del día del Señor?

¡Que la  sabiduría sea justificada por sus hijos, pero si la sal ya no sala o la luz que hay son tinieblas, si ya los sacerdotes no hacen la diferencia entre lo santo y lo profano y si el cristiano ama lo que viene del mundo y no de Dios, si los custodios del deposito de la fe abandonan su guardia ¿Qué más queda?

Video de la Conferencia completa aquí.

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