lunes, 20 de mayo de 2013

Solo Cristo, El correcto sentido de su exclusividad

No hay duda que las llamadas ‘Solas de la Reforma’ o las ‘Cinco Solas’, están cada vez más siendo reconocidas en el contexto actual  por más y más cristianos. Siendo un tesoro histórico, muchos cristianos las han desconocido para luego haberlas encontrado y adoptado para su beneficio personal y por qué no, eclesial. Sin embargo, la velocidad con que las ‘Solas’ se han introducido en estos contextos, ha hecho que ellas empiecen a tomar un rumbo algo apartado del contexto fiel en el que surgieron y del sentido histórico en el que se entendieron. Dicho rumbo despoja a las ‘Solas’ de su significado concreto, significado inherente al tipo de respuesta que pretendieron dar y por el cual surgieron.  

Sabiendo la injusticia de resumir así la historia, solo deseo que podamos recordar que la iglesia católico romana -con el tiempo- fue ganando terreno e institucionalizándose. Por largos siglos fue desarrollando sus dogmas, sus doctrinas, su organización, su poder, hasta que no solamente logró, en los territorios bastos que conquistaba, imponerse en asuntos religiosos sino también políticos. 


Las ‘cinco solas’ es una expresión principalmente soteriológica, es decir, tienen que ver específicamente (aunque no únicamente), con el tema de la salvación y que salió a la luz como una respuesta de la Iglesia de Cristo al deterioro religioso que reinaba en la época medieval.  De acuerdo al contexto donde surgen podemos entender que buscaban responder al catolicismo, sus dogmas y prácticas en cuanto al tema de la salvación del hombre, de su aceptación ante Dios, de su justificación. Cada ‘sola’ expresa el fundamento evangélico que responde de manera clara y eficaz a las doctrinas erradas del catolicismo y su hipocresía pues al mismo tiempo que decían creer en la Biblia, en Cristo, etc, podían establecer una cosmovisión errónea de la vida y la religión.

Estas ‘Solas’ hacen una división real, enorme e irreconciliable entre la teología católica y la evangélica. Entre el cristianismo bíblico y cualquier otro pensamiento religioso que pretende destituir del camino de la salvación, el reinado de las Escrituras para señalarnos infaliblemente el camino para la Justificación, el reinado de Cristo como el único Salvador, el reinado de la Gracia como razón fundamental de la salvación, el reinado de la fe como único medio para recibir la gracia salvadora y todo esto para el propósito que debe gobernarlo todo, la Gloria de Dios, la salvación redunda en última instancia para la Gloria de Dios y solo para ella.

Solo Cristo
Sin embargo, pese a que ‘Solo Cristo’ nos señala la exclusividad de Cristo en la salivación como Salvador, como Mediador, como Sacerdote, cuyo mérito es el único que Dios mira para justificar un hombre y para seguirle dando gracia; el ‘Solo Cristo’ ha venido a ser usado como una frase excluyente de asuntos que nunca pretendieron excluir y nunca deben excluir. De hecho el ‘Solo Cristo’ excluye asuntos particulares, pero incluye otros de manera implícita y consecuente. ‘Solo Cristo’ no es una frase excluyente en todo sentido sino en un sentido particular.

‘Solo Cristo’ excluye cualquier otro mediador, sacrificio, ofrenda, salvador, rito, con el que el  hombre pretende ser visto como justo ante Dios. Solamente la Persona y Obra expiatoria de Cristo es la que Dios acepta para justificar a un hombre. En ese sentido es exclusivo, único, no admite cooperación, ayuda o que se le ponga algo a la par. ‘Solo Cristo’ es verdad en este aspecto y la mente verdaderamente evangélica no descansará hasta que se hayan quitado del lado de ‘Solo Cristo’, todos los intentos del hombre para añadir a la cruz de Cristo algo. Si las ‘Solas’ nos enseñan el camino de la exclusividad y la suficiencia de todos sus elementos involucrados, ‘Solo Cristo’ nos muestra la suficiencia de Cristo como Redentor.

Sin embargo, esta frase se ha venido desviando en una forma peligrosa. Para muchos neófitos en estos asuntos, ‘Solo Cristo’ excluye además otras cosas. Tratar de hablar de la suficiencia de las Escrituras va a ser contradicho por alguno que diga: ‘Hay cosas más importantes, Solo Cristo’. Si se predica de algunos de los aspectos de organización eclesiástica, de vida cristiana, de separación del mundo, muchos hoy, y a causa de su confusión, nos responderían: ‘Solo Cristo’. Para ellos, obviamente ‘Solo Cristo’ excluye cualquier asunto que no tenga que ver directamente con su relación íntima y personal con Cristo. Pero ¿No es Cristo la cabeza dela Iglesia? ¿Es perder el tiempo organizar la Iglesia conforme a Cristo? ¿Acaso el que dice que permanece en Cristo no debe andar cono Cristo? ¿Acaso, a causa de lo que es Cristo, la Palabra de Dios, no debemos celar la doctrina?

Muchos afirman: ‘No me hable de doctrinas hábleme solo de Cristo’. ‘No me hable de la iglesia, hábleme de Cristo’. ‘No me hable de la ley moral, hábleme de Cristo’. Y bajo estas frases se diluye lo que Cristo mismo incluye dentro de su Persona y su obra salvífica, Persona y Obra que no reposa dejando gente fuera del infierno y va mucho más allá de su significado al santificar un pueblo y aparejar su peregrinar mediante la sana doctrina que Él mismo refrendó.

Es alarmante ver a muchos predicadores hoy, bajo el emblema de ‘Juntos por….’, apelar al mínimo común denominador que nos puede identificar como Cristianos, ya sabe, ‘Solo Cristo’, pero sin ningún tipo de implicación necesaria de lo que reconocer a Cristo y seguirle incluye. Así, despojando a ‘Solo Cristo’ de lo que incluye y haciendo una exclusión arbitraria, nos podemos  quedar a expensas de lo que cada persona le haga decir, no solo a ‘Solo Cristo’ sino a las demás ‘Solas’. Y de nuevo, al subjetivismo y acomodamiento que seguirá diluyendo el depósito que nos fue encomendado.

Debe ser a causa de esta disolución, que para muchos ser reformado es adoptar las ‘Cinco Solas’. Para muchos lo que identifica a un reformado es que adhiera en soteriología al entendimiento de ellas. Lo que conlleva a dos peligros: 

El primero es que al no entender e implicar las ‘Solas’ (que es lo que pasa a menudo), surja una reforma desprovista de sus elementos estructurales sólidos y nos quedemos con una soteriología algo reformada pero con una santificación a medias.  De hecho, tener soterilogía reformada y al mismo tiempo tomar del mundo para definir separación, mundanalidad, santificación, adoración, es una contradicción que viene por su mal entendimiento.

El segundo peligro está en desconocer que para los reformados, y lo digo modestamente a la luz de sus resúmenes en las Confesiones de Fe, ser reformado no era un asunto de cinco cosas o de una sola, al menos Wensminster en sus 33 capítulos y la de Londres de 1689 en sus 32, nos dicen que ser reformado va más allá de las ‘Cinco Solas’ y que ‘Solo Cristo’ hace tremendas y radicales exclusiones, en donde se debe, pero que hace serias y consecuentes implicaciones en todo el cuerpo de doctrina que nos identifica.

P. Jorge Castañeda 

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