lunes, 28 de diciembre de 2015

YO FUI REFORMADO CUANDO



Yo fui reformado cuando…

…cuando no era una moda serlo.
…cuando serlo, no te daba estatus, te atraía desprecio.
…cuando no aprendías las doctrinas de la gracia leyendo frases por internet.
…cuando todos los elementos del carismatismo estaban bien lejos de pertenecer a la reforma.
…cuando se usaba más la palabra “obediencia” que “libertad cristiana”.
…cuando no eran necesarias las grandes conferencias, convocatorias o seminarios para andar en una fe genuina y unidad con otros.
…cuando la doctrina era más buscada que la influencia.
…cuando no te metías al internet (bien lento que sí era cuando había) a discutir, despreciar ni burlarte de los arminianos porque posiblemente tu habías salido de allí por gracia y lo entendías.
…cuando no necesitabas una banda de pop para adorar.
…cuando te satisfacías con los sermones de tu piadoso pastor.
…cuando en los cultos no tenías que escoger entre reverencia o gozo.
…cuando la frase “Iglesia reformada siempre reformada”, no tenía que ver con la implementación de algo mundano en la iglesia, en la doctrina o en la práctica.
…cuando razonabas cara a cara con los arminianos, no escondido detrás de un Smartphone.
…cuando entendías más de la reforma leyendo los (pocos) libros de doctrina de pasta a pasta que frases célebres.
…cuando la Palabra de Dios era expuesta aun a los niños sin ningún trauma.
…cuando las iglesias locales se bastaban para preparar su próximos pastores.
…cuando no necesitabas poner para tu gloria, una foto leyendo una página de ese libro de doctrina que luego queda archivado.
…cuando los mayores ejemplos se recibían de iglesias locales piadosas no de grandes personalidades evangélicas.
…cuando no había necesidad de discutir de tatuajes y pop porque ya sabías a donde pertenecían.
…cuando había un proceso de piedad y observación antes de convertirte en un maestro de la congregación.
…cuando no seleccionabas con qué cosas de la reforma te querías quedar y con cual no.
…cuando para testificar, no tomabas aliento de las personalidades evangélicas sino por el Espíritu Santo.
…cuando serlo, era más que creer en las doctrinas de la gracia.
…cuando toda vía se leía así: “El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre” y no así: “El fin principal del hombre es glorificar a Dios al gozar de Él para siempre”.

Por eso querido amigo, déjame guardar un silencio retorico a muchas cosas que anda por ahí en la red…

Martinius Lucanius

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