Por Jorge E. Castañeda D.
Por dos eventos en la vida de Lutero, le hemos recordado en un lapso de diez cortos días. El primero de ellos, cuando clavó las 95 tesis en las puertas de la Iglesia de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517, lo que de alguna manera marca el inicio de la llamada Reforma Protestante del Siglo XVI. El segundo evento es su nacimiento el 10 de Noviembre en Eisleben, en 1483. Humanamente hablando, nadie puedo haber predicho que un hijo de campesinos alemanes, un día iba a ser un instrumento de reforma en manos del Dios vivo como lo fue Martín Lutero.
Si bien, la
teología reformada tiene que ver, humanamente hablando, más con Calvino que con Lutero, este paladín del
ejército de Dios, es ejemplar en muchos sentidos. Siendo que la historia es la
historia de Dios, no podemos dejar de aprender las lecciones que Dios nos dio a
través de este hombre. Seguramente que hay muchas más lecciones, pero bástenos
reflexionar hoy en estas. Lo hacemos como una manera de honrar la obra de Dios
dándonos ese don hace mas de medio milenio en el sentido de Hebreos 13:7:
"Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios;
considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe".
10 lecciones
a aprendemos del Reformador:
1. La Biblia
es suficiente para pararse en contra del mundo pecador.
En días cuando
el emperador y el papa romano tenían todo poder económico, político y
religioso, Martin Lutero se situó frente a todo un imperio basado solo en las
Escrituras. Su cosmovisión medieval humanista había empezado a cambiar, y este
cambio se debió solo a la Biblia. Su inconformidad contra la iglesia no fue por
gustos o formas, fue por una comprensión bíblica de la salvación, la fe y la
iglesia, entre otras cosas.
Los cristianos
bíblicos jamás deberíamos siquiera pensar, que además de las Escrituras,
debamos acudir a herramientas humanas para la promoción de la gloria de Dios y
el verdadero evangelio en este mundo. Consideremos que hoy en muchas iglesias
los métodos, estrategias, herramientas humanas se han empoderado. Son los días
de la psicologización del cristianismo, el uso indiscriminado de las técnicas
empresariales, las ayudas lúdicas y del mundo del espectáculo, son usadas por
muchos para “ayudar la simpleza” de la Biblia y así impactar el mundo. Pero la
reforma no se apoyó en la inteligencia de los hombres ni sus métodos, sino en
la infalible Palabra de Dios.
2. No es
bueno ni seguro ir en contra de una conciencia iluminada por la Palabra de
Dios.
Hay una gran
diferencia entre vivir de acuerdo a la conciencia, y vivir de acuerdo a la
conciencia iluminada por la Palabra de Dios. Lutero nos enseña simplemente, no
simplemente a ir en contra de la conciencia, ya que ella también ha sido
afectada por el pecado, sino jamás ir en contra de una conciencia que esté
esclava, subordinada o cauterizada por las Sagradas Escrituras. Lutero nos
enseñó que solo Dios es Señor de la conciencia, que solo la Biblia es quien
debe constreñirla, de manera que, jamás deberíamos doblegarnos ante las
opiniones o dogmas de un hombre sino solo ante la Palabra de Dios.
¿No necesitamos
oír esta lección? ¿No es esta la época de la iglesia donde es muy claro que la
mayor parte de ella está siguiendo, llanamente hablando, las palabras de los
hombres, de sus líderes sin considerar el fundamento bíblico de sus
directrices? Los lideres inescrupulosos son capaces de manipular las vidas de
sus liderados a su antojo y mueven sus conciencias al vaivén de sus opiniones.
Lutero en la dieta de Worms, nos señaló que el camino más bueno y seguro es
jamás ir en contra de una conciencia que ha sido alumbrada y subordinada a la
Palabra de Dios, y que a menos que esta fuera persuadida por las Escrituras,
ni hombres ni concilios, ni el peligro ni la muerte, deben hacer que ella se
traicione en sus dictados legítimos.
3. Cuando la gloria de Dios y la pureza del evangelio están en juego, nuestra comodidad y tranquilidad pasan a un segundo plano, si es que es considerada.
Lutero bien pudo
haber pasado a la historia como un monje ejemplar e inteligente, en el
monasterio agustino de Erfurt, viviendo una piedad para sí mismo. Sin embargo,
luego de su vista a Roma donde experimentó un choque existencial y religioso, y
su comprensión creciente de las Escrituras, se dio cuenta que la gloria de Dios
y la pureza del evangelio estaban siendo masivamente mancilladas por la iglesia
opulenta, estratégica, humanista y equivocada a la que pertenecía. Era la
gloria de la iglesia la que se perseguía, no la gloria de Dios, y era la
comodidad de su jerarquía la que se buscaba, aun a costa del
empobrecimiento de casi todo un continente, empobrecimiento espiritual y la
ruina material.
Lutero nos
enseñó a ponernos en aprietos y a exponernos aún a la muerte si fuera el caso,
con el fin de ver el evangelio puro ser predicado con
fidelidad, la fe ser vivida con piedad y la gloria de Dios exaltada con pasión.
Tuvo que pasar un tiempo escondido bajo peligro de muerte, vivió para ser
calumniado y ofendido por muchos. Pero el fin de ver el evangelio en su pureza
y la gloria de Dios resplandecer lo vale todo. No podemos huir de estos dos
loables propósitos hoy si es que nos identificamos con la reforma.
Gran parte de la
iglesia ha optado hoy por la comodidad, por la falta de sacrificialidad y
negación propia, por el menor costo para ser cristiano, por ser amiga del
mundo, de la prosperidad material, por la supresión de todo mal temporal, y
todo esto en detrimento de la pureza del evangelio. No es la gloria de Dios lo
que hoy se persigue sino la gloria del hombre. Pase y mire los opulentos mega templos,
el culto a las personalidades, la obsesión por la influencia y la fama
entre los lideres religiosos de hoy. El reformador alemán nos enseña que
la vida del cristiano debe ser, la de un ponerse en estrecho cada vez que se
deba, para hacer avanzar los propósitos de Dios. Que la comodidad conseguida a
costa del descuido de nuestro llamado como iglesia, es una comodidad
detestable.
4. La
autoridad se vuelve ilegitima cuando se ejerce fuera de la Palabra de Dios.
En sus 95 tesis
Lutero cuestionó la autoridad del papa. Usted puede leerlas aquí. Lutero, en su creciente entendimiento
bíblico controvirtió las autoridades de su tiempo para hacer lo que estaban
haciendo y exigir lo que exigían. Lutero llegó al punto esencial de todo: ¿Cuál
es mi máxima autoridad? ¿Sobre cuál autoridad me levantaré y bajo cuál
autoridad me regiré? ¿Los hombres? ¿Dios? Así, Lutero entendió que si una
autoridad rige en contra de la Palabra de Dios, se vuelve ilegitima y puede -y
debe- haber desacato a ella. Lutero puede ser recordado como “el monje
rebelde”, siendo esta frase una manera muy simplista de resumir su vida. Él no
fue rebelde por serlo, su rebelión contra la iglesia fue por verlos esclavizar
todo un imperio ilegítimamente.
¿Qué hacer en tiempos como hoy, que los gobiernos y muchos líderes religiosos desean ejercer dominio no bíblico sobre las gentes? ¿Qué hacer cuando los gobiernos pidan que aceptemos y honoremos las filosofías inmorales de este mundo? ¿Cómo obrar cuando algunos pastores exijan conductas extrañas a sus fieles, como los pactos y promesas de cambiar dinero por favores divinos que la Biblia no enseña? ¿Tenemos alguna salida cuando los gobiernos emiten leyes en contra del Dios, de los cultos y del evangelismo? El reformador nos enseñó que una autoridad ilegítima sí puede ser cuestionada y no acatada. No tiene que ver con la persona, tiene que ver con la honra a la autoridad de Dios, primera y máxima autoridad, la cual ejecuta mediante su Palabra. Toda autoridad debe ser rectificada a la luz de las Escrituras para conocer o desconocer su pertinencia. Las palabras apostólicas retumban: ‘juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios’.
5. Que la
salvación en Cristo es un don de inestimable valor, el cuál jamás se puede
comprar o adquirir por medios humanos.
Fue el papa León X quien autorizó la venta de indulgencias o certificados de la salvación a cambio de dinero. Mucho de la teología del momento se había degenerado tanto, que el mundo estaba preparado para escuchar frases como las que salieron de la boca del fraile dominico del Sacro imperio romano, John Tetzel, quien fue comisionado para la recolecta de dinero para ayudar a financiar la construcción de la Basilica de San Pedro, por medio de la venta de indulgencias, que de llegarse a comprar: "el pecador sería más limpio que Adán antes de pecar", que "la cruz del vendedor de indulgencias tiene tanto poder como la cruz de Cristo".
Lutero entendió
por la Biblia que el hombre es justificado solo por la fe en Jesucristo. Que el
don de la salvación está por fuera del alcance del hombre pecador, que sus
obras, es decir, nada de lo que haga, puede poner la salvación a su
disposición. En conformidad con el evangelio Lutero enseñó que la
atribución de la justicia divina es solo por gracia, teniendo como
base el sacrificio de Cristo. Esto es lo que salva a un pecador. Eso significó
que los individuos debían acudir a Cristo en arrepentimiento y fe para su
salvación y no a la iglesia, sus ritos o indulgencias.
Sin duda, puede
que los nombres y rostros de los vendedores de la salvación o del favor divino
hayan mudado, pero hoy la oferta es la misma, cambiar dinero por aceptación
divina, cambiar burdamente obras por salvación, lo que en sí es lo que subyace
en todas las religiones. El verdadero cristiano debe ser el proclamador del
evangelio de Cristo, puro y sin adulterar. En épocas cuando la iglesia se
promociona a sí misma o cuando promociona una buena moralidad, un impacto
social y más, no debemos olvidar que el centro de la Biblia es el evangelio y
el centro del evangelio es la cruz de Cristo sin el cual, nadie será salvo. Se
trata de Cristo y este crucificado, en su obediencia activa y pasiva para que
su justicia fuera atribuida al que por la fe se acerca rendido al Salvador. El
día que la iglesia olvido ese mensaje, los cielos se llenaron de nubes negras.
6. Que
interpretar correctamente la Biblia, hace una enorme diferencia en la iglesia y
hasta es capaz de crear un cisma.
Eso fue verdad
ayer y será verdad siempre. La historia de la iglesia muchas veces ha sido
convulsionada por la interpretación bíblica que ha llevado a hombres e iglesia
tomar determinaciones radicales. Esto hizo quebrar la hegemonía romana en
Europa y por ende del mundo a partir de ese momento. El punto irreconciliable
con Roma es que Dios salva por su sola gracia, a través de la sola fe en
Cristo. Note el abismo que existe en sostener una salvación por gracia a través
de la fe, y una salvación solo por gracia y solo por
la fe en solo Cristo, no solo ha hecho un cisma entre
el católico romano sino entre los mismos cristianos que insisten en una
participación de su libre albedrío como causa de su salvación. Hablamos del cisma
entre el monergismo y el sinergismo, tan irreconciliable antes como hoy.
Usted debe advertir que en estos días, teólogos protestantes están dando pasos agigantados hacia roma, afirmando que las diferencias entre la reforma y roma son meramente de formas. Esto no solo es demasiado peligroso y contrario a nuestra fe, sino que jamás habrá reconciliación en estos puntos. No todos los cismas son legítimos, pero aquí no encontramos ante uno que sí lo es. La interpretación correcta de la Biblia, siempre va a poner a la iglesia en contra de otros y debe ser así, porque si el mundo ve coherente y aceptable el evangelio que fue descrito como locura, entonces debemos entender que algo anda muy mal en nuestras filas.
7. Se debe temer hacer una división o un cisma innecesariamente.
Por otro lado
Lutero nos enseñó a jamás procurar una división arbitraria de la iglesia o
basada en personalidades o asuntos personales. Cuando Lutero fue presionado a
retractarse en Worms, pidió 24 horas para meditar su respuesta. En esto vemos
que Lutero no estaba apasionado por crear una división. De manera que oró,
meditó, antes de pretender gestar una división. En esto Lutero es ejemplar a la
hora de estimar la obra de Dios en el mundo donde hubiese estado dispuesto a
retractarse de haber sido persuadido bíblicamente y no sacar adelante su propio
proyecto personal.
La velocidad con
que las congregaciones hoy se dividen, por gustos, por personalidades, por
opiniones, no honra el espíritu reformador. Un individuo debería temer dividir
una iglesia solo por su opinión o intereses personales, por falta de paciencia
o por un celo mal dirigido. Mucho más cuando su motivo no es ni siquiera
bíblicamente sostenible. Aunque Dios ha usado la fragmentación de su cuerpo
para llevar a cabo sus propósitos, Su voluntad revelada es que nos conocerán
como sus discípulos por el amor y la unidad bíblica, esa amor producto de
unirnos en la verdad de la Palabra de Dios.
8. Que la fe
en Dios y sus promesas, y la oración, son los recursos más valiosos y cercanos
en momentos de angustia.
Si algo
caracterizó la vida de Martin Lutero, fue ese espíritu sensible y temeroso con
que convivió. Usted se asombrará que Dios haya usado para una tarea titánica un
hombre tan tembloroso como él. Pero vemos a Lutero, en muchas ocasiones hasta
de forma dramática, luchando en oración, aferrándose por la fe a las promesas
evangélicas. Una y otra vez procurando traer la Palabra de Dios a su mente e
intercediendo. De él recibimos la famosa frase que uno debería orar siempre
sosegadamente, salvo cuando está ocupado, porque entonces, uno debe orar más.
Dios le enseñó a depender de Él y este hombre fortaleció sus flaquezas por la
fe en el Señor y en oración permanente.
Usted y yo
debemos lamentar que hoy en este mundo de crecientes recursos, tenemos una
paleta más amplia de posibilidades para obrar en momentos de angustia,
desplazando así la fe y la oración. Lo que hasta hace poco tiempo nos debió
haber llevado a las rodillas en fe real a Dios, hoy nos lleva a la psicología,
los métodos de sanidad interior, terapias grupales, frases estandarizadas,
métodos y todo un sistema complejo de encuentros, conferencias, consejerías y
liberaciones, etc. Por supuesto no tenemos nada en contra de una consejería
bíblica, pero hablamos de esa trama engorrosa de métodos y estamentos que el
creyente tiene hoy para lidiar con sus angustias y para hacer que la iglesia se
vea viva.
Cada creyente
debe considerar que lo que sostuvo firme a un hombre en contra de imperios
poderosísimos, entonces debe ser de la mayor eficacia para hacerle frente a
todas las cosas: La oración y la fe en el Señor.
9. Que Dios
hace mucho con poco.
La Palabra de
Dios está llena de casos así. Dios gana las más grandes batallas con muy poco,
porque la victoria es del Señor. Una piedra de río, una quijada de burro, 300
hombres, una vara, nos recuerdan lo que un Dios todopoderoso puede hacer en la
historia. En ese Octubre de 1517, no hablamos de la avanzada de un grupo, del
desarrollo estratégico de una conspiración planeada, de una guerrilla
organizada y armada, hablamos de un monje y su Biblia. Hoy día el impacto de
esa obra aún se ve y se celebra. Afiance este principio en su alma: Que el
mundo completo con todo su poder, jamás es más que un solo hombre ¡Con Dios!
La iglesia no
debe afanarse por ser tan poca y sin tanta influencia. Esto ha llevado al afán
a los mejores hombres que han construido sus propias plataformas para ser
vistos. La iglesia debe preocuparse por ser fiel, por estar con Dios. El mundo
de hoy todavía no ha visto lo que Dios puede hacer con pocos hombres humildes
pero fieles. Es la iglesia, ese remanente fiel, el instrumento divino para
llevar a cabo la tarea de la proclamación mundial del evangelio. La iglesia no
puede ser una exhibición de todo lo que el hombre puede hacer sin Dios, sino
una manifestación viva de todo lo que Dios puede hacer con poco. Fidelidad y no
números, es lo que debemos perseguir. Integridad más que influencia, y Dios se
encargará de hacer el resto.
10. Que la
mayoría, sí puede estar equivocada.
Muchas personas
andan con la “teología de la multitud”, es decir, viven su vida creyendo lo que
la mayor parte de la gente cree. Visto así, los evangélicos no deben tener la
razón porque en la iglesia de Roma son muchos más y -"No me diga que
tantos pueden estar equivocados"-. Muchos cristianos no pueden creer que
la reforma esté en lo cierto porque “mire esas grandes iglesias – no me diga
que todas ellos pueden estar equivocados”- . Lutero se levantó frente y en
contra de un imperio, emperadores, papas, obispos, teólogos, una tradición de
siglos, toda una generación, y ¡él tenía la razón! De manera que sí, la mayoría
sí se puede equivocar. Por supuesto que Lutero no estaba solo en esto, tenía la
Palabra de Dios, la riqueza de hombres en el pasado que siguieron fieles a la
Palabra de Dios. Pero en otro sentido, efectivamente, el mundo a una se puede
equivocar.
Seguramente da
más seguridad estar donde mucha gente está. Pero usted jamás puede medir la
fidelidad de una iglesia por su número sino por su lealtad y apego a la Palabra
de Dios. Quien quiera que lo haya dicho, la frase es verdad: "la anciana
más ignorante con una Biblia, es mayor que todos los obispos sin ella".
Una iglesia basada en la Biblia es más que todo el mundo sin ella.
Estas son
realidades verificables por la historia y gracias a Dios en Lutero las vimos
palpables. ¡Que Dios nos de ese espíritu reformador siempre!
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