lunes, 16 de junio de 2014

20 AYUDA PARA ESCUCHAR UN SERMÓN

Por: David Murray
http://headhearthand.org/blog/2013/09/04/20-helps-to-sermon-listening/

Antes del Sermón

1. Lee y medita en la Palabra de Dios todos los días 
La lectura diaria de la Biblia despierta nuestro apetito para el plato principal en el Día del Señor. No podemos esperar estar listos para digerir el alimento espiritual, si no hemos estado comiendo durante toda la semana y si hemos estropeado nuestro apetito con un festín de pecado.

2. Limite su exposición a los medios de comunicación  
La mayoría de los estadounidenses consumen en promedio entre 9 a11 horas al día frente a los medios (Santiago 1:21). En el libro ‘Predicando a Gente Programada: Una Comunicación efectiva en una sociedad saturada de medios’-, Timoteo Turner explica como "Ver Televisión  y predicación son diametralmente opuestos entre sí- el uno es visual, el otro es racional; una involucra el uso de los ojos, la otra involucra el de los oídos; uno crea observadores pasivos, el otro requiere oyentes activos ".

Después de ver televisión, ir al cine y navegar por Internet durante toda la semana, quienes vienen a la iglesia, tienen que sentarse y escuchar un largo sermón que exige una gran concentración y esfuerzo al que ellos no están acostumbrado. Se espera que pases de ser un espectador pasivo a un oyente agresivo de un día para otro. Escuchar exige una gran concentración y la autodisciplina. (Expository Listening, 42).

3. Utilice el Sábado en la noche así: 
Ponga en orden la semana anterior, prepararse para la próxima semana, acuéstese temprano, persuadir (reprender?) a los niños por última vez, el Sábado por la noche.

4. Ore por usted y por el Pastor
Haga esto diariamente, pero especialmente el Domingo. En muchos sentidos, "Lo que pides te será hecho".

5. Prepárate para escuchar
Hay múltiples recursos disponibles sobre la manera de predicar, pero, aparte de los pocos mencionados, existen muy pocos sobre cómo escuchar. Los predicadores tienen muchos recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores predicadores, pero los oyentes apenas tienen recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores oyentes. Esto es sorprendente si tenemos en cuenta que el número de oyentes supera con creces el número de predicadores y más aún cuando te das cuenta de que la Biblia dice más acerca de la responsabilidad del oyente, para escuchar y obedecer la Palabra de Dios, que sobre la responsabilidad del predicador para explicar y aplicar la Palabra de Dios. De principio a fin, la Biblia está repleta de versículos y pasajes que hablan de la necesidad vital de escuchar y obedecer la Palabra de Dios. Dios está muy preocupado por cómo los predicadores predican. Pero basados en la gran cantidad de referencias bíblicas para oír y escuchar, no cabe duda de que Dios está no solo tan, si no más preocupado por cómo los oyentes escuchan. (Expository Listening, 3).

Durante el sermón

1. Vamos a la iglesia a tiempo para conseguir calmarnos, acomodarnos y enfocarnos.

2. Respetar el silencio del santuario: Esto incluye la formación de sus hijos para que no distraigan a los demás.

3. Involucre a su cuerpo y alma en el culto y la oración: Avive su cuerpo, mente y alma en la adoración antes del sermón.

4. Dígase a sí mismo que Dios está a punto de hablar: Siga orando para que Él te hable a través de Su Palabra.

5. Reconozca que este es un esfuerzo de equipo y asuma la responsabilidad personal.
Esta es una empresa conjunta entre el predicador y el oyente. Los sermones exitosos resultan cuando el oyente hace equipo con el predicador, algo muy similar a un cátcher (quien lanza la bola en el Béisbol) trabaja al unísono con un pitcher (quien recibe la bola en el Béisbol). Tanto el lanzador y el receptor tienen un papel importante que desempeñar en el proceso de lanzamiento. La responsabilidad no cae solamente en los hombros del lanzador. (Expository Listening, 4).

6. Tome notas breves: Suficientes para ayudarle a concentrarse, pero no tantos que se convierte en una conferencia dónde sólo se beneficia la cabeza.

7. Compruebe que el predicador está predicando la Palabra de Dios: No con un espíritu farisaico crítico (Lucas 11:54), sino con un espíritu de discernimiento Berea (Hechos 17:11).

8. Acepte que habrá momentos en los que la Palabra de Dios le hará daño: No reaccione en contra de esta exhortación ni se apague, más bien recíbala y trate de sacar provecho de ella.

9. Construya una buena voluntad hacia el predicador: La mala voluntad o malicia hacia el predicador es un endurecedor del corazón. Eso bloquea la Palabra.

10. Trate de encontrar un asunto para beneficiarse: Generalmente, usted puede encontrar una migaja de pan o dos aún en el más pobre sermón del predicador más pobre.


Después del sermón

1. Hable acerca del sermón con otros: Comparta de qué manera fue ayudado en el con amigos y familiares.

2. Póngalo en práctica: Obedecer y hacer la Palabra.

3. Sea paciente en la búsqueda de resultados: Sembrar y recoger el fruto presupone un proceso gradual y un desarrollo lento.

4. Trabajo en su terreno: El tipo de terreno puede cambiar lo malo en algo bueno y de bueno a muy bueno. Somos responsables de la preparación del terreno de nuestro corazón (Marcos 4:1-20).


5. Traiga su comentario: Anime a los predicadores de tiempo en tiempo con detalles sobre cómo sermones particulares le han ayudado y de qué manera. 

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