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viernes, 13 de octubre de 2017

20 AYUDA PARA ESCUCHAR UN SERMÓN

Por: David Murray
http://headhearthand.org/blog/2013/09/04/20-helps-to-sermon-listening/

Antes del Sermón

1. Lee y medita en la Palabra de Dios todos los días 
La lectura diaria de la Biblia despierta nuestro apetito para el plato principal en el Día del Señor. No podemos esperar estar listos para digerir el alimento espiritual, si no hemos estado comiendo durante toda la semana y si hemos estropeado nuestro apetito con un festín de pecado.

2. Limite su exposición a los medios de comunicación  
La mayoría de los estadounidenses consumen en promedio entre 9 a 11 horas al día frente a los medios (Santiago 1:21). En el libro ‘Predicando a Gente Programada: Una Comunicación efectiva en una sociedad saturada de medios’-, Timoteo Turner explica como "Ver Televisión  y predicación son diametralmente opuestos entre sí- el uno es visual, el otro es racional; una involucra el uso de los ojos, la otra involucra el de los oídos; uno crea observadores pasivos, el otro requiere oyentes activos ".

Después de ver televisión, ir al cine y navegar por Internet durante toda la semana, quienes vienen a la iglesia, tienen que sentarse y escuchar un largo sermón que exige una gran concentración y esfuerzo al que ellos no están acostumbrado. Se espera que pases de ser un espectador pasivo a un oyente agresivo de un día para otro. Escuchar exige una gran concentración y la autodisciplina. (Expository Listening, 42).

3. Utilice el Sábado en la noche así: 
Ponga en orden la semana anterior, prepararse para la próxima semana, acuéstese temprano, persuadir (reprender?) a los niños por última vez, el Sábado por la noche.

4. Ore por usted y por el Pastor
Haga esto diariamente, pero especialmente el Domingo. En muchos sentidos, "Lo que pides te será hecho".

5. Prepárate para escuchar
Hay múltiples recursos disponibles sobre la manera de predicar, pero, aparte de los pocos mencionados, existen muy pocos sobre cómo escuchar. Los predicadores tienen muchos recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores predicadores, pero los oyentes apenas tienen recursos para capacitarse y equiparse para ser mejores oyentes. Esto es sorprendente si tenemos en cuenta que el número de oyentes supera con creces el número de predicadores y más aún cuando te das cuenta de que la Biblia dice más acerca de la responsabilidad del oyente, para escuchar y obedecer la Palabra de Dios, que sobre la responsabilidad del predicador para explicar y aplicar la Palabra de Dios. De principio a fin, la Biblia está repleta de versículos y pasajes que hablan de la necesidad vital de escuchar y obedecer la Palabra de Dios. Dios está muy preocupado por cómo los predicadores predican. Pero basados en la gran cantidad de referencias bíblicas para oír y escuchar, no cabe duda de que Dios está no solo tan, si no más preocupado por cómo los oyentes escuchan. (Expository Listening, 3).

Durante el sermón

1. Vamos a la iglesia a tiempo para conseguir calmarnos, acomodarnos y enfocarnos.

2. Respetar el silencio del santuario: Esto incluye la formación de sus hijos para que no distraigan a los demás.

3. Involucre a su cuerpo y alma en el culto y la oración: Avive su cuerpo, mente y alma en la adoración antes del sermón.

4. Dígase a sí mismo que Dios está a punto de hablar: Siga orando para que Él te hable a través de Su Palabra.

5. Reconozca que este es un esfuerzo de equipo y asuma la responsabilidad personal.
Esta es una empresa conjunta entre el predicador y el oyente. Los sermones exitosos resultan cuando el oyente hace equipo con el predicador, algo muy similar a un cátcher (quien lanza la bola en el Béisbol) trabaja al unísono con un pitcher (quien recibe la bola en el Béisbol). Tanto el lanzador y el receptor tienen un papel importante que desempeñar en el proceso de lanzamiento. La responsabilidad no cae solamente en los hombros del lanzador. (Expository Listening, 4).

6. Tome notas breves: Suficientes para ayudarle a concentrarse, pero no tantos que se convierte en una conferencia dónde sólo se beneficia la cabeza.

7. Compruebe que el predicador está predicando la Palabra de Dios: No con un espíritu farisaico crítico (Lucas 11:54), sino con un espíritu de discernimiento Berea (Hechos 17:11).

8. Acepte que habrá momentos en los que la Palabra de Dios le hará daño: No reaccione en contra de esta exhortación ni se apague, más bien recíbala y trate de sacar provecho de ella.

9. Construya una buena voluntad hacia el predicador: La mala voluntad o malicia hacia el predicador es un endurecedor del corazón. Eso bloquea la Palabra.

10. Trate de encontrar un asunto para beneficiarse: Generalmente, usted puede encontrar una migaja de pan o dos aún en el más pobre sermón del predicador más pobre.


Después del sermón

1. Hable acerca del sermón con otros: Comparta de qué manera fue ayudado en el con amigos y familiares.

2. Póngalo en práctica: Obedecer y hacer la Palabra.

3. Sea paciente en la búsqueda de resultados: Sembrar y recoger el fruto presupone un proceso gradual y un desarrollo lento.

4. Trabajo en su terreno: El tipo de terreno puede cambiar lo malo en algo bueno y de bueno a muy bueno. Somos responsables de la preparación del terreno de nuestro corazón (Marcos 4:1-20).


5. Traiga su comentario: Anime a los predicadores de tiempo en tiempo con detalles sobre cómo sermones particulares le han ayudado y de qué manera. 

martes, 3 de octubre de 2017

¿LA ADORACIÓN QUE HONRA A DIOS ES PREDICACIÓN OBSOLETA?

Por: David Chanski

Muchas personas en nuestro día ven la predicación autoritativa de la Palabra de Dios de la misma manera en que ven el telégrafo.  Ellos sienten que Ambas son anticuadas y obsoletas. "¿Por qué poner nuestro mensaje en el arcaico código Morse cuando tenemos las invenciones avanzadas del fax, teléfonos celulares, y correo electrónico?" De la misma manera, "¿Por qué desmenuzar el evangelio a través del instrumento de la ‘tediosa’ predicación cuando tenemos disponible los elegantes métodos de producciones teatrales y musicales, presentaciones de diapositivas multimedia, y las reuniones de los grupos de discusiones en la ciudad?". Desafortunadamente, muchos cristianos e iglesias tratan la predicación autoritativa como una reliquia embarazosa de una era pasada.


Dios piensa de otra manera. Después de su bautismo, "Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios" (Marcos 1:14). "Instituyó Doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar" (Marcos 3:14). La venida del Espíritu en Pentecostés resultó en que Pedro predicara un poderoso sermón (Hechos 2:14 ss). Pablo y Bernabé evangelizaron a los pecadores y santos edificándolos por la predicación (Hechos 13:05; 14:7,21, etc). Con las ultimas fuerzas antes de su muerte, Pablo le escribió al joven Timoteo: "Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos ya los muertos, en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que insistes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina "(2 Timoteo 4:1-2).

La predicación autoritativa de la Palabra es la "Cañón del Reino." Es la principal arma de Dios en la difusión del Evangelio y el fortalecimiento de su pueblo. Por el Espíritu, los predicadores derriban las fortalezas del enemigo al confrontar directamente las conciencias de los hombres con la verdad de Dios. En la fiel predicación expositiva de las Escrituras, podemos escuchar la voz de Dios (1 Tesalonicenses 2:13). No debemos conformarnos con nada menos que ese bendito sonido.

Tomado de: 

lunes, 10 de abril de 2017

¿CÓMO ESCUCHAR UN SERMÓN?

por George Whitefield

Claves para sacar el máximo provecho de lo que el predicador dice. 

Jesús dijo: Mirad, pues, cómo oís (Lucas 8:18). Estas son algunas de las precauciones y direcciones, con el fin de ayudarle a oír sermones con sus beneficios y ventajas. 



1. Vamos a escucharlos, no por curiosidad, sino por un deseo sincero de conocer y cumplir con su deber. Entrar en la casa de Dios sólo para tener entretenidos nuestros oídos, y no para tener nuestros corazones reformados, debe ser, sin duda, muy desagradable para el Dios Altísimo, así como nada rentable para nosotros mismos. 

2. Estar diligentemente atentos a las cosas que se dicen de la Palabra de Dios. Si un rey terrenal emitiera una proclamación real, y la vida o la muerte de sus súbditos dependieran por completo de realizar o no sus condiciones, ¡habría muchas ganas de escuchar cuáles eran esas condiciones! ¿Y no será malo no tributar el mismo respeto al Rey de reyes y Señor de señores, y prestar un oído atento a sus ministros, cuando ellos están declarando su Palabra, en su nombre? ¿Cómo se pueden asegurar nuestro perdón, la paz y la felicidad? 

3. No alberguen hasta el más mínimo prejuicio contra el ministro. Esa fue la razón por Jesucristo mismo no pudo hacer muchos milagros, ni predicar a con gran eficacia entre los de su propio país; porque ellos se escandalizaban de él. Miren, pues, y tengan cuidado de entretener cualquier aversión contra aquellos a quienes el Espíritu Santo ha puesto por obispos sobre ustedes. Consideren que quienes están en el liderazgo son hombres de pasiones semejantes a ustedes mismos. Y aunque a veces tangan que escuchar a una persona enseñar a otros lo que no ha aprendido a hacer él mismo, sin embargo, eso no es motivo para rechazar su doctrina. Los ministros no hablan en su propio nombre, sino en nombre de Cristo. Y sabemos que Él ordenó a la gente a hacer lo que los escribas y fariseos les decían, a pesar que ellos no hacían lo que enseñaban (véase Mat. 23:1-3). 

4. Tenga cuidado de no depender demasiado de un predicador, o de tener un concepto demasiado elevado que el que usted debe tener de él. Preferir un maestro por sobre otro ha traído a menudo malas consecuencias a la iglesia de Dios. Fue por esa falta que el gran Apóstol de los gentiles reprende a los Corintios: Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor’ (1 Cor. 1:12; 3:2-5). ¿No son todos los ministros enviados a ministrar, embajadores a los que serán herederos de la salvación? Y ¿no deben todos, por lo tanto, ser apreciados en gran medida por causa de su obra? 

5. Hacer una aplicación particular en su propio corazón de todo lo que se le entrega [En la predicación]. Cuando nuestro Salvador estaba disertando en la última cena con sus discípulos amados y predijo que uno de ellos le había de entregar, cada uno de ellos inmediatamente aplicado esa palabra a su propio corazón, Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?’ (Mateo 26:22). Oh, que las personas, de la misma manera, cuando los predicadores están disuadiendo de cualquier pecado o persuadir a algún deber, en lugar de vocear: '¡Esto era preciso para tal y tal persona!', deberían dirigir sus pensamientos hacia el interior, y decir: Señor, ¿Soy yo? ¡Cómo encontraríamos más beneficio en esos discursos que ahora nos parecen tan generales! 

6. Oremos al Señor, antes, durante y después de cada sermón, para que el ministro sea dotado con el poder de hablar y que se le conceda una voluntad y capacidad de poner en práctica lo que se muestra en el Libro de Dios para ser su deber. No dudes de que esta era la consideración que hizo el apóstol Pablo con tanto fervor suplicando a sus amados Efesios que intercedieran ante Dios por él: ‘orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar’ (Efesios 6:18-20). Y si tan gran apóstol como Pablo necesitaba las oraciones de su pueblo, cuánto más los ministros que tienen sólo los dones ordinarios del Espíritu Santo. 

¡Ojalá todos aquellos quienes me escuchan hoy, fueran serios, juiciosos, para practicar en sus corazones lo que les ha sido dicho! Cómo ministros veríamos a Satanás caer del cielo como un rayo, y la gente encontraría la Palabra predicada más cortante que una espada de dos filos, y poderosa, a través de Dios, para la destrucción de las fortalezas del diablo! 

Este extracto es una adaptación del Sermón 28 de La Obras del reverendo George Whitefield. Publicado por E. y C. Dilly, 1771-1772, Londres. George Whitefield (1714-1770) era un evangelista metodista británico cuyos sermones poderosos avivado las llamas del Primer Gran Despertar en las colonias americanas.
http://www.monergism.com/thethreshold/articles/onsite/howtolisten.html)


miércoles, 5 de abril de 2017

AL PASTOR DESCONOCIDO

Por: Jordan Standridge

Se dice que hay criaturas en las profundidades de los océanos que aún no han sido descubiertas al día de hoy. Los astrónomos continúan encontrando nuevas estrellas y nuevos planetas cada año que, por milenios, han sido vistos sólo por Dios. Cada animal, planta, y planeta sin descubrir da gloria a Dios por el sólo hecho de que Él los ve, y es glorificado a causa de su belleza aún siendo el único que conoce que existen.

De la misma manera, aunque hay mucho que desalienta cuando miramos la situación de las iglesias hoy, realmente creo que también hay mucho que anima en ellas. Creo que Dios tiene hombres ubicados específicamente alrededor del mundo, que le dan gloria cada domingo, y nadie más aparte de sus congregaciones conoce algo acerca de ellos.

La semana pasada estuve de vacaciones con mi familia. Y como estaríamos de vacaciones un Domingo, busqué una iglesia para asistir. No fue la decisión más fácil de tomar, dado que los buscadores de iglesias de las páginas de TMS (The Master’s Seminary) y 9 Marcas arrojaban cero iglesias, pero al final, asistí a una iglesia basado en una búsqueda de Google. Llegamos justo cuando estaba comenzando. La primera canción comenzó. Mientras caminaba por el salón, había cerca de 40 o 50 personas presentes. Mis expectativas no eran muy altas con base en experiencias de vacaciones pasadas.


Pero la iglesia me sorprendió grandemente. La gente fue amistosa, la música estuvo fantástica, el servicio estuvo muy organizado, pero sobretodo lo que más me impresionó fue el pastor. Estaba muy gozoso. Se puede decir que era un pastor gentil. Había sido pastor por sólo 16 meses más o menos, y desde entonces había empezado a predicar la carta de Colosenses. Justo ese domingo yo presencié su último sermón de la carta. Se había preparado muy bien. Se puede decir que la carta había cambiado su vida y había aumentado su amor por Cristo. Constantemente hablaba del tema principal de Colosenses a medida que recordaba a su iglesia las diversas lecciones que había aprendido en los más o menos 60 sermones de la carta y, en la gran mayoría, era fiel al texto. En un punto, incluso se puso bastante emotivo al pensar que estaban acabando ya con la carta y que era el mensaje final.

Cuando miré alrededor, la gente estaba comprometida, estaban escuchando y lucían agradecidos por el mensaje. Aún así había varias sillas vacías. Cuando pensé en el mensaje en el transcurso de la semana, permanecí pensando en el hecho de que Dios debe estar agradado de ese hombre. Claro, debo decir que no lo conozco, no conozco la historia de su iglesia ni los problemas que pueden tener actualmente. Pero, aún así, estuve increíblemente animado de ver a un pastor de una iglesia pequeña (una mega-iglesia comparada con las de Italia donde crecí, pero pequeña para Estados Unidos), que obviamente había preparado muy bien su sermón. Tomó su valioso tiempo para ir por toda la carta de de Colosenses asegurándose de sacar cuanto más pudiera de ella. Estaba predicando aplicaciones en su mensaje, muy animado, y obviamente quería que el sermón cambiara la vida de su gente, todo mientras tenía una increíble y motivadora sonrisa […].

Digamos simplemente que yo estaba impresionado. Usualmente he oído a Paul Washer y a Steve Lawson decir cosas como “los mejores pastores en el mundo pastorean iglesias pequeñas y nadie nunca ha oído acerca de ellos”, y nunca estuve seguro de estar de acuerdo con ellos hasta ahora. No hace mucho, estuve en un servicio en la Conferencia de Pastores. Cerca de 5000 pastores se congregaron para aprender más acerca de cómo predicar a Cristo. Y un pensamiento arrollador se apoderó de mi mente. Yo realmente no importo tanto como pienso. Sólo soy uno de miles de personas en el ministerio trabajando duro, pasando a través de pruebas, predicando a lo largo de la Biblia. Y también al mismo tiempo, si la gente sabe quién soy yo y qué tan duro trabajo, o cuál es mi actitud mientras trabajo para el Señor, realmente no importa, porque mi trabajo no es agradar al hombre, sino más bien, es agradar al Dios del universo.

Vivimos en unos días y una época en donde se nos dice que el tamaño de la iglesia sí importa. En las sugerencias de mi Facebook, muy a menudo, tengo anuncios publicitarios que me dicen cómo puedo llegar a tener más gente en mi comunidad y cómo puedo aumentar el tamaño de mi iglesia. Aunque siempre deberíamos estar evangelizando, y trabajando en ganar almas para Cristo, debemos recordar que nuestra actitud también importa. Si podemos estar gozosos en cualquier ministerio que Dios nos haya dado, trabajando realmente duro en el ámbito de lo que hacemos, y dejando a Dios los resultados, y dejándole a Él qué tanta influencia podamos tener, pienso que entonces y sólo entonces Dios estará complacido con nosotros. Podemos encontrar formas mundanas para atraer a cientos o incluso miles de personas a nuestras iglesias, pero sólo cuando somos fieles a la Escritura y nuestra actitud es la correcta Dios se agradará de nosotros.

Aunque todos queramos quejarnos acerca del estado de la iglesia, y en muchos casos con todo derecho, pienso que es útil recordar, como Dios dijo a Elías hace tanto tiempo, que hay muchos hombres en el país y alrededor del mundo que pastorean fielmente sus congregaciones, que las aconsejan con gozo, que diligentemente se preparan y toman tantas horas preparando sermones para dos docenas de personas, así como otros lo hacen para miles de personas, y agradan a Su Salvador a través de su actitud gozosa constante. Me tomó una búsqueda aleatoria en Google para recordar esto, y estoy agradecido por la experiencia del Domingo pasado.

Gracias a Dios por estos hombres fieles que, a pesar de las presiones culturales, permanecen leales a la Escritura y fieles a Cristo. Si tú asistes a una iglesia como esta, eres increíblemente bendecido, agradece a Dios por Su Gracia en tu vida, muestra agradecimiento a tu pastor, agradécele por su gran actitud y su gozo al enseñar la Palabra. Es altamente probable que no lo esté haciendo por dinero o por fama, sino que lo esté haciendo por tu bien eterno y por su Salvador.


Jordan is a pastoral associate at Immanuel Bible Church in Springfield, VA, where he leads the college ministry. He is the founder of The Foundry Bible Immersion.


Traducción: Nelson David González

viernes, 23 de octubre de 2015

¿Hay algo más reformado para hacer en esta celebración que atender a la fiel exposición de la Palabra de Dios?




 Es típico que en las celebraciones de una fecha especial, se busque recordar mediante algunos símbolos, aquel significado que mantiene dicha celebración viva. En épocas patrias, sacamos una bandera que ondea en nuestras casas para recordarnos el amor a nuestra patria libre y de alguna manera, aquellos hombres que la hicieron posible. 

Seguramente cuando se acerca otra celebración de aquel 31 de Octubre de 1517, cuando Martin Lutero clavó por segunda vez sus tesis en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, Alemania, celebramos la época que este evento representa. Creemos que en sí mismo este acto no era tan trascendental, y visto solo, no representaba más que la opinión de un monje inquieto. Sin embargo, es un acto que se marca como la representación de todo un pensamiento y quizás una teología que había hervido por siglos bajo la superficie de la religión tradicional, y que buscaba ir de regreso a las Escrituras en los fundamentos doctrinales y de vida y que por la providencia de Dios después de muchos siglos, esa vez erupcionó. Sea que la frase “Sola Escritura” se haya o no elaborado en la Reforma, retrata perfectamente la bandera de este avivamiento espiritual. La Reforma jamás puede huir ni superar su apego a las Sagradas Escrituras y la historia misma confirma la juiciosa adhesión de los reformadores al Sagrado Tomo.
Solo para poner un ejemplo entre muchos, Juan Calvino predico alrededor de 4000 sermones desde el pulpito. Para que se lleve una idea práctica de la “Sola Escritura” le diré que Calvino comenzó su serie sobre el libro de los Hechos el 25 de agosto de 1549 y la termino en marzo de 1554. Después de Hechos paso a las epístolas a los Tesalonicenses (46 sermones), Corintios (186 sermones), las Epístolas pastorales (86 sermones), Gálatas (43 sermones), Efesios (48 sermones)…En…1559 comenzó la armonía de los cuatro Evangelios y no la había terminado al morir en 1564. En armonía con su alto aprecio por las Santas Escrituras, no solo predicó sino que escribió comentarios Bíblicos. Cubrió el 75% de la Biblia en sus comentarios. Comentó 24 de los 27 libros del Nuevo Testamento. Al morir ya había dejado 45 volúmenes de comentarios Bíblicos de más de 400 páginas cada uno de ellos. Fue intensivamente un predicador expositivo, nunca abandonó su costumbre de ir libro tras libro de la Biblia. Y todo esto lo hacía con una mezcla excepcional de rigor exegético como erudito que era y sencillez y amor pastoral. Calvino nos dio el más hábil, claro, palpable y gran ejemplo de exposición de las Escrituras que hemos visto por siglos.

De manera que fieles a nuestro legado, déjeme preguntarle si ¿Hay algo más reformado que hacer en la celebración de la Reforma que, en el caso de los pastores, seguir predicando expositivamente con toda fidelidad desde sus pulpitos? ¿Habrá algo más reformado que hacer para conmemorar esta fecha, que acudir a nuestras iglesias a oír la predicación fiel de la Palabra de Dios? Además, ¿no es de lo más reformado tener esto como la práctica los 52 domingos del mes?  
Así que el animo a ondear esta bandera otra vez, con más convicción, porque si lo medita bien, no hay una mejor manera de honrar a Dios esta fecha que haciendo exactamente lo que procuró hacer cuando de su mano nos dio esa bella época conocida como la Reforma.

POR LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN ESTA GENERACION

Este blog se hace responsable de lo que publica, pero no se hace responsable de lo que los autores de los artículos o las páginas de las que estos son extraídos, crean en su demás teología o en las practicas que ellos tengan a nivel personal.

Se desea a través de este blog, expresar el pensamiento bíblico coherente, y más cercano a la confesionalidad histórica y reformada y aportar para la aplicación de ella en la vida cristiana, pero no avalamos lo que en contradicción a la fe reformada histórica algunos de los autores hagan o vayan a hacer en un futuro

A Dios sea la goria.