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viernes, 16 de junio de 2017

PERDIENDO LA BATALLA DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, DESDE NUESTROS HOGARES

Por: Jorge E. Castañeda D

Sin duda que la batalla de la implementación de la ideología que promueve la desfiguración del diseño de Dios del sexo y de la familia, está al rojo vivo. Es una lucha que representa grandes inversiones depende el ángulo de donde se mire. Como toda guerra es costosa, hay bajas de parte y parte y se gana o se pierde terreno. Pero es una lucha que con sabiduría y, apegados a los métodos divinos, los creyentes debemos dar, así como también damos razón de nuestra fe en otras áreas igual de importantes donde se desfigura la voluntad de Dios para Su mundo.

Pero me temo que, aunque estamos aprendiendo a ser fuertes en el plano argumental y teórico de esta lucha, estamos cediendo mucho terreno en el ámbito práctico y experimental, casi que cooperando en abrir un hueco en nuestros muros de protección que afirmamos proteger. Claro, sin quererlo, porque nuestro deseo es que todo pensamiento se subordine y sea llevado cautivo a la obediencia a Cristo, pero al final del día, la grieta se ha vuelto más grande y dentro de no muy poco tiempo, vamos a lamentar que el enemigo haya tenido la capacidad de leer muy bien nuestras debilidades y se haya aprovechado de ellas, si no es que ya lo está haciendo. De ninguna manera se da a entender que la lucha no debe darse en el plano de las doctrinas, de las ideas, de los argumentos, pero esta lucha resultará insuficiente si como hijos de Dios y representantes de los intereses divinos, no cerramos filas y somos consecuentes con lo que promulgamos.

Déjame explicarlo así. Pedrito es un jovencito que regularmente va a una iglesia. Sus padres son creyentes de hace muchos años y participan del liderazgo en la iglesia. Pedrito es continuamente bombardeado por la música, las películas, los contenidos académicos, amistades, para pensar contrario al diseño de Dios: hombre-mujer, y para redefinir el concepto de familia, como papá, mamá e hijos. Este jovencito cada día enfrenta una avalancha, literalmente hablando, de redefiniciones, nuevos significados y nuevas en este tema y Pedrito ha aprendido por instrucción paterna a ser firme al respecto, ha sido instruido que la Palabra de Dios señala Su voluntad y que no debe contradecir las Escrituras porque eso sería pecar gravemente.

Pero Pedrito, a su corta edad, ha visto que buena parte de los hombres de la iglesia donde va, no son los lideres piadosos de su hogar, que no asumen su rol como el que se les enseña en la iglesia. Ha tenido que ver como la norma, que las mujeres abandonan su rol hogareño para “desarrollarse” como mujer por fuera de su hogar y que, si no son las proveedoras, al menos son coo-proveedoras. Ese es su caso, pues mamá ha salido a trabajar por los compromisos económicos adquiridos y ha sido criado por mujeres que van desde su abuela hasta sus tías o hermanas de la iglesia. Las amistades de su edad, pasan, como él, la mayor parte del tiempo criándose a la distancia o a través de Whatsaap. Cada vez más ve que la gente soltera de su iglesia, por elección propia, prefiere la soltería y evitan a toda costa asumir un compromiso de matrimonio, además que tiene mucha prevención con eso de la procreación. Ha escuchado a muchas mujeres aconsejar a las nuevas parejas que no tenga hijos o no durante algún tiempo y que cuando los tengan, que se los deje a la abuela para no dañar su carrera u ocupación. Mucho de la organización de la iglesia a donde va, es llevado por mujeres, mientras los varones se anulan para el servicio cristiano. Sin embargo, la iglesia se pronuncia en contra de la confusión de géneros, de roles y de la familia, y hasta ha apoyado las marchas de protesta frente al gobierno.

Es suficientemente capaz de ver que aquellos que abanderan la defensa de la familia para la sociedad, son los sacerdotes que no se casan ni engendran hijos legítimamente, y que entre los que defienden la familia, están mujeres que, para defender el modelo de familia, han abandonado su rol distintivo prescrito por la Palabra de Dios y sus propios hogares. Desde que entró al jardín infantil, ha tenido mujeres como maestras, en la escuelita dominical de su iglesia es igual y parece que en su bachillerato y seguramente en su universidad las cosas van a cambiar muy poco, será enseñado los próximos 20 años por mujeres, la mayoría de ellas no creyentes o no ajustadas a su rol. Muy seguramente en pocos años, cuando por convicción personal Pedrito se case, teóricamente sabrá argumentar en contra de todos los males que acechan a la familia, pero repetirá la historia en su propio hogar, porque aprendió a definir las cosas de acuerdo a la practica en la que creció y lo que fue su experiencia más común.

Y es aquí cuando afirmamos que los cristianos, de manera demasiado ingenua y no solo por omisión sino por acción, en el campo de la práctica y la experiencia, estamos cooperando de forma dramática a abrir el muro que los enemigos de la Biblia desean abrir por la imposición de sus ideologías. Tenemos ya casi dos generaciones que se han levantado sin una idea clara ni una práctica legitima de lo que es la familia, los roles distintivos entre hombre y mujer, y dichos roles puestos en casa, en la iglesia y en la sociedad. Aceptémoslo, los creyentes a veces tenemos ese tipo de familia según las necesidades y molde de la época, pero no el que enseña la Palabra de Dios. Tenemos ya excusas estandarizadas para justificar nuestra organización familiar moderna, aunque no le damos ese nombre. Estas generaciones, cada vez se casan menos, huyen de la procreación y mucho más de la maternidad definida por la Biblia. Los varones tienden a feminizarse en la práctica o en su elección más sabia, prefieren quedar al margen de las responsabilidades de una familia con todo lo que eso implica.

Mientras tanto, en la “Ciudad del pecado”, no solo en el ámbito de las ideas sino en el de la práctica, las familias ya están redefinidas, los roles ya están lo suficientemente desfigurados, las distinciones naturales entre unos y otros ya se están borrando con eficacia, no a fuerza de ideologías sino de prácticas. Los hijos de Sión podemos seguir dando la palea en el plano argumental, en el plano teórico, sacando diestramente aquellos versículos que van en contra de las ideologías perversas, y simultáneamente estar perdiendo terreno en nuestros hogares e iglesia y dejando este terrible legado a nuestros hijos, si es que los tenemos.

Por lo que será necesario que en verdad seamos consecuentes y que reflexionemos acerca de una defensa radical de la voluntad de Dios partiendo desde nuestras familias. Algunos tristemente asumen que son las protestas sociales, las marchas, las firmatones y demás herramientas civiles, las que traerán una solución. Sin desconocer que aquellos instrumentos legales alguna ayuda traen, ni corresponden al ámbito de las armas de la milicia que  tiene la iglesia ni van al fondo del problema. Es decir, otro de los problemas con las marchas, arengas, cacerolazos, y más, no es que vayan muy lejos atacando el problema de la confusión de género y familia, la verdad es que se quedan cortos a la hora de presentar un frente solido contra la perversión. ¿Cómo pudiéramos en verdad reparar las grietas y sostenernos firmes frente a la embestida de estas ideologías mientras también ganamos terreno en el ámbito argumental? Déjeme por favor sugerir un camino, que no se ve espectacular, pero no por eso deja de ser efectivo y que representa mejor la voluntad de Dios.

1. Honre el matrimonio. No solo hablando bien de él, sino viviendo el suyo de acuerdo a la Palabra de Dios, sin violar sus votos. Hebreos 13:7 exhorta que al matrimonio debe ser objeto de honra en todos. Cuide sus conceptos y palabras cuando se refiere al matrimonio frente a su propio cónyuge, frente a sus hijos, hermanos de la iglesia y gente no creyente. Alabe la virginidad como un don irremplazable para llevar al matrimonio. Vigile, trabaje y exhorte a que la única salida para abandonar la soltería es el matrimonio y no el noviazgo ni mucho menos la unión libre. La exhibición de un matrimonio legitimo viviendo bajo la voluntad de Dios, es la forma de protesta y contradicción más grande para la ideología perversa, además que una de las armas más instructivas que tenemos a la mano.

2. Recomiende a los solteros el matrimonio en el Señor y la procreación. Si hay algo desconcertante es que mientras Dios vio que el matrimonio, junto con la procreación, eran “buenos en gran manera”, algunos creyentes aconsejan evitarlos. Alabe el matrimonio como expresión de la voluntad regular de Dios para los seres humanos, siendo sensible a providencias específicas de los dones de continencia. Alabe la maternidad legitima, apoye la maternidad dentro del matrimonio. No puede ser que parejas gays anhelen más el matrimonio y el tener hijos que los mismos hijos de Dios. Este deber se les dio al hombre y a la mujere, desde el Edén, antes de la caída, en el contexto de su matrimonio.

3. Esfuércese por mantener los roles distintivos en su familia, no por teoría sino en la práctica. Seguramente será necesario volver a la sencillez de las Escrituras cuando enseñan la composición básica de una familia y sus roles distintivos. Hay un precio que pagar, pero no desdibuje en la práctica lo que dice defender en teoría: Que hombres y mujeres son distintos, luego, si usted es consecuente, ellos no hacen las mismas cosas en el mundo de Dios pues Él dio a cada uno su oficio y papel dentro de la familia y sociedad. No huya de esto, enfréntelo con la abnegación de un discípulo de Cristo.

4. Críe sus propios hijos en el Señor. Un hijo de Dios debe tener muy buenas razones para enviar en su tierna infancia y juventud a un hijo suyo a las instituciones que, por el deber del cumplimiento de su pensum, contaminarán la mente de sus hijos y les darán un modelo equivocado de lo que es ser hombre, mujer y de lo que es una familia. A veces no hay más opción, pero en muchas ocasiones, con verdadero amor abnegado y bajo la capacidad que da el Señor, podemos fortalecer la mente y los conceptos de nuestros hijos sin exponerlos a la institucionalidad educativa, para que cuando se enfrenten al mundo por ellos mismos, lo hagan con criterio y bajo una tradición familiar tan sólida que ninguna ideología pueda revertir.

5. Muestre que la institución de la familia, sin ser perfecta, puede perseverar bajo la guía de Dios. Las familias de los cristianos no son perfectas, pero donde hay verdadera fe, la desintegración de la familia no será una opción. Así que muestre que los errores de la familia no nos deben arrojar a su desaparición sino a su restauración bajo la gracia de Dios. Luche por su matrimonio, por la armonía, por la comprensión. Muestre que hombres y mujeres somos distintos y que así Dios nos hizo, pero que la solidéz de un pacto ante Dios y el amor por el cónyuge se sobreponen al pecado y a los conflictos que surgen de este.

6. Exhiba ante la sociedad su familia, no deje que los centros comerciales, restaurantes y parques, sean tomados por individuos que desfiguran el plan de Dios. Así, aportamos socialmente a no dejar borrar de la mente de esta sociedad la figura hombre – mujer y familia. Quizás sea este un testimonio sin palabras, que contrarreste el campo que los amigos del pecado quieren ganar. Ellos quieren exhibirse, mostrarse, para que, a fuerza de la costumbre, sus leyes sean aceptadas como normales. No permitamos que en el mundo de Dios pase esto, pues la primera exhibición de la unión entre unos seres humanos en el mundo fue la familia.

Como advertirá, los creyentes debemos ser sabios en esta lucha. No tenemos muchas opciones, porque la lucha está planteada en el ámbito teórico como en el de la práctica. Y ya que esto es así, que nuestras familias sean centros de enseñanza en ambos flancos. Quizás Dios nos use para ganar el terreno que hemos perdido desde nuestros hogares, para la gloria y alabanza de Dios y el bien de esta generación.



sábado, 8 de abril de 2017

LA AUSENCIA DE UNA MASCULINIDAD PIADOSA

Por: Alan Dunn


La disolución contemporánea de la familia y la desaparición de la verdadera religión de hoy se pueden atribuir a la ausencia de la masculinidad piadosa. El cuarto mandamiento ("Acuérdate del día de reposo para santificarlo") se dirige a la cabeza masculina de la casa, y el quinto mandamiento ("Honra a tu padre ya tu madre") requiere que los padres sean honorables.

Lo que está en juego aquí es la administración de la autoridad legítima. Dios ha creado a la humanidad a fin de tener Su autoridad implementada a través de la agencia de liderazgo masculino. La necesidad urgente es para el liderazgo masculino. La vergüenza es la abundancia de los hombres que no pueden dar liderazgo apropiado en su propio hogar y en la iglesia de Cristo.

Sabemos que hay una diferencia entre hombres y mujeres, pero ¿qué es? La respuesta está en Génesis 2. A Adán se le dio la responsabilidad de nombrar a los animales antes de que Eva fuera hecha. Esta responsabilidad de definir la realidad en virtud de Dios es la diferencia distintiva entre el hombre y la mujer. El Adán pre-caído personifica "la masculinidad piadosa". "Piadosa", en el sentido que él vivía rectamente bajo la autoridad de Dios. "Masculinidad" en que Él daba sentido al orden de la creación. Cuando se hizo la mujer, ya estaba todo definido. 

Fíjese que cuando Eva fue engañada por Satanás, intentó redefinir el fruto prohibido. En el conflicto de la competencia de las definiciones, Adán abdicó su masculinidad e intercambió la definición de Dios por la de Eva. Así en la maldición Dios dice: ‘Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer...’ (Génesis 3:16).

Débiles, hombres afeminados, incapaces y sin voluntad de definir, deben ejercer autoridad o estarán destinados a desaparecer. Lea Isaías 3. Ningún liderazgo pudo ser encontrado. ‘El joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble’ (v5). ‘Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos’ (v12). La ausencia de la masculinidad piadosa es indicativo de la ira de Dios sobre nosotros. 

¿Has tenido suficiente de la confusión y la falta de definición? ¿Conoces el Jesús-Hombre? ¿Estás viviendo por las definiciones de Dios? 

‘Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres’ (Salmo 12:1).
Creemos que sólo la obediencia a Cristo revivirá lo que falta tan tristemente en nuestros días: la masculinidad piadosa.

Llamado a los Roles
         Los roles de género se establecen en la Creación y se hacen cumplir por la Palabra de Dios. Algunos sostienen que la visión que Pablo tenía de la mujer fue determinada por su cultura. Pero Pablo nos dice que sus opiniones se basan en la creación. Otros dicen que Pablo fue presa de chovinismo* rabínico, por lo que sus perspectivas son simplemente incorrectas. Pero Pablo dice que no es una cuestión de su "perspectiva": ‘las cosas que escribo son mandamientos del Señor’ (1 Cor. 14:37). La autoridad es precisamente lo que está en el centro de este debate. El feminismo es la rebelión contra el Creador y la autoridad de Su Palabra.


El llamado del varón es el de liderazgo en el hogar y la iglesia. El de la mujer es ser su ayudante para lograr los propósitos de Dios. Estas funciones fueron establecidas en la creación y no fueron alterados por la Caída. Es el pecado el que nos trae la guerra de los sexos. El pecado nos hace adversos a vivir como Dios nos creó para vivir. En el pecado, el hombre es propenso sea al abandono y a abdicar de su responsabilidad de liderar con amor o propenso a gobernar como un tirano despiadado. En el pecado, las mujeres son propensas ya sea a rebelarse y a usurpar la jurisdicción masculina, o a anularse a sí mismas en extrema subyugación.

En Jesucristo encontramos el equilibrio. Él manda nuestra obediencia, precisamente en el punto en que estamos más propensos a pecar. La salvación no reorganiza la creación original, pero triunfa sobre el pecado de la Caída. En el hogar, el rol del esposo cristiano es amar, cuidar y sacrificarse por su esposa. El de la esposa cristiana es respetar y someterse a su marido. Asimismo, en el liderazgo de la iglesia el rol del varón es ser masculino y ejercer su autoridad amorosamente. Las mujeres están excluidas del ministerio pastoral. 

Aquellos que argumentan que una mujer con un grado divinidad en teología es tan cualificada como un hombre, sacrifica las ordenanzas de la creación y la autoridad de la Biblia en el altar pagano de la arrogancia académica. Ellos piensan erróneamente que el ministerio pastoral es más que otra profesión académica que distribuye información religiosa. Por supuesto que no, es más bien el ministerio de la autoridad del Rey resucitado, Jesús, y él, de acuerdo con las funciones que estableció en la Creación, ha determinado que los pastores han de ser hombres espiritualmente calificados.

[…] Creemos que las distorsiones modernas de cómo Dios ordenó la sexualidad son atroces, grotescas, y moralmente repugnantes. ¿Sobrevivirán nuestras familias, iglesias y cultura a la destrucción de las mujeres que actúan como hombres y hombres que los dejan?

*Chovinismo o Chauvinismo es la creencia […] de que lo propio del país o región  al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. (es.wikipedia.org)

Tomado de:


POR LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN ESTA GENERACION

Este blog se hace responsable de lo que publica, pero no se hace responsable de lo que los autores de los artículos o las páginas de las que estos son extraídos, crean en su demás teología o en las practicas que ellos tengan a nivel personal.

Se desea a través de este blog, expresar el pensamiento bíblico coherente, y más cercano a la confesionalidad histórica y reformada y aportar para la aplicación de ella en la vida cristiana, pero no avalamos lo que en contradicción a la fe reformada histórica algunos de los autores hagan o vayan a hacer en un futuro

A Dios sea la goria.