miércoles, 25 de diciembre de 2013

ÉL SALVARÁ A SU PUEBLO DE SUS PECADOS


Mateo 1:18-25

En esta época en que popularmente se celebra la Navidad, muchos pierden cada vez más el profundo -y a la vez-, altísimo significado de esta época. Y sí que podemos ser críticos con respecto a esta época. 

Se critica estas festividades porque son épocas muy emocionales en detrimento de lo razonable y yo las criticaría por ser tan poco emocionales que se quedan en alegría externa y temporal y no comprometen lo suficiente del intelecto. Se critica esta época por el impacto desproporcionado que causa en la mente de los hombres a diferencia de otras épocas y yo las critico porque no impactan lo suficiente a los hombres, tanto que su impacto permanezca todas las épocas del año. Se les critica por la idealización y culto de la felicidad y yo las critico por ser tan pobres en proporcionar la verdadera felicidad del individuo que el otro día o el mes siguiente los hombres sufren de depresión.

Sé que se les critica por ser una época que estimula la codicia y yo les critico por no estimular demasiado la codicia. Tan poco estimula esta época que los hombres se sacian con facilidad con regalos materiales y primas navideñas. Amputan tanto la codicia que no se desea el Don más alto y la Perla de gran precio. Se critican estas festividades por estar tan centradas en los regalos y yo las critico porque no están tan centradas en los verdaderos dones, tanto que los hombres idolatran la envoltura y se quedan desprovistos de los verdaderos regalos de Dios y Del Regalo de Dios. Se critica esta época porque los hombres se sacian con demasiado a su alrededor y yo las critico porque los hombres se sacian con demasiado poco a su alrededor.


Si pudiéramos generalizar nuestra critica a estas épocas sería que no van tan lejos, no son tan ambiciosas, no llegan tan profundo, que son muy vanas y superficiales, que no prometen mucho, que sacian el hoy pero no dan esperanza, que hunden en vez de levantar, que ciegan en vez de alumbrar. Esta época tiene que hacer demasiado ruido para acallar y desviar a la gente de lo que es y debe ser uno de los mayores y más solemnes recuerdos de los cristianos y por qué no, de toda la humanidad: La concepción sobrenatural y el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo o con otras palabras, que el Verbo se haya hecho carne.

El texto que leímos es típico y creo que hoy se estará predicando de él o textos afines como en ninguna época del año. Esta vez deseo centrarme en la Frase: ‘Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados’ y mirar lo que contiene esta frase, lo que implica esta frase. Está tan llena de contenido y es tan rica en significado que no se queda corta, nunca sufre de quedarse a la mitad, provee el verdadero gozo, felicidad, esperanza, nos deja apreciar los verdaderos dones, estimulan los afectos, llenan el intelecto, sacian el alma profundamente y para nada es superficial. Este texto es supremamente evangélico, doctrinal, práctico, directo, claro, que si solo tuviésemos ese texto para definir la obra de Cristo, sería suficiente.



1. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que Jesús tiene un pueblo.
De acuerdo al decreto eterno, Dios Padre le dio un pueblo a su Hijo amado para que fuese hecho su Salvador, de manera que el Señor Jesús puede reclamar propiedad sobre este pueblo. Pero no solo por elección sino por redención, pues el Señor amó tanto a su pueblo que se entregó por él. Ese pueblo de Cristo se llama iglesia, su redil, su esposa, su casa, su cuerpo. Es una ciudad con ciudadanía definida, es tan solo un pueblo, allí todos son de Cristo y Cristo de ellos.1. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que Jesús tiene un pueblo.

2. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que este pueblo debía ser rescatado.
Como leemos, esta frase también da por sentado que debía darse por ellos, de lo contrario no podrían ser llamados su pueblo. Ese pueblo que en el decreto se le dio, eran vistos también como pecadores que mientras estuviesen bajo la autoridad del pecado, no hubiesen podido efectivamente ser su pueblo. Estas personas eran contadas por un lado entre la masa de pecadores pero vistos con un amor electivo que debía ser patente por la obra de salvación de su Cristo.

3. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que son ellos los objetos de su obra y no todo el mundo.
Este texto es clave, si se leyera muy bien no habría diferencias doctrinales con otras personas. Es evidente que el Señor vino a salvar a su pueblo, a ese pueblo que le fue dado. No vino a salvar a todas y cada una de las personas de este mundo. Cuando se despojó de sus glorias y se hizo carne, lo hizo con el fin de rescatar su pueblo, personas definidas con nombre propio, no fue a la cruz a la ventura sino con una agenda definida, su pueblo.

4. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecadossignifica que el Señor Jesús entró a este mundo anunciando la naturaleza de su ministerio.
El ángel anunció que su objetivo al venir a este mundo estaba definido. Su objeto era salvador. Desde antes de ser concebido en el vientre se anuncia el propósito de su venida. Que quede claro cuál es y no otro. Son palabras sencillas a las que todos podemos acceder y no son palabras de difícil comprensión. Vino a salvar, vino a rescatar su pueblo de sus pecados. De eso se trata Jesús, el Evangelio, la Biblia. Dar un mensaje que no tenga como principio, medio y fin, la salvación del pecado por Cristo no es de ninguna manera evangelio.

5.Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que Jesús está comprometido con su obra.
Con toda certeza se nos señala que habría una determinación en su obra. No es una palabra esperanzadora sobre Él, como que se quisiera que Él fuera esto o aquello. Sino que lo haría mostrando su compromiso a hacerlo. Cada día el Señor Jesucristo caminó hacia el calvario, cada vez que aumentaba en sabiduría y gracia, era un día de mayor determinación hacia la cruz. Desde niño se le marcó un camino y un objetivo en el que empeñó su vida tanto que nadie puede acusarlo de infidelidad o ignorancia a su obra. Sabe para qué vino y se dirigió sin titubear a la obra que le fue encomendada.

6.Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que solo Él salva.
El mensaje es claro amigos y hermanos, Él -dice la Biblia-, Él salvará. Entendemos que Cristo usa medios como las Escrituras para llamar a los suyos a sí mismo. Les da la fe con que ellos se aferran a Él. Pero que quede claro que la Biblia no es la que salva sino Cristo. No es la fe la que salva, es Cristo. Él usa medios, pero Él es la Causa efectiva de la salvación de su pueblo. ‘Él’ es un artículo definido, ‘Él’ es totalmente exclusivo y discriminatorio. La autoría de la salvación y la ejecución de ella son solo de Él.

7.Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa nadie se salva a sí mismo.
Nadie coopera con su salvación, nadie se prepara para recibir la gracia, nadie puede aportar nada para su salvación, en absoluto, nada de lo que hagamos o no hagamos pensemos o no, puede de alguna forma mínima ayudar o cooperar en ponerlo a uno en el camino de la salvación, mucho menos salvarlo. Él no recibe ayuda para salvar, cooperación para hacerlo. Él salvará a su pueblo de manera que solo una persona exclusiva se lleva toda la gloria por la salvación.

8.Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que la salvación se encuentra en una Persona y no en una acción.
Dice que Él salvará por lo que la salvación tiene que ver con Alguien no con hacer algo. Si alguien estuviera atorándose y deseamos salvarlo ¿que toca hacer? Una acción ¿verdad? Pero si decimos que la única manera de ser salvo es acercándose con fe al Salvador ¿Quién es el que hace la acción? No es haz, es cree en Alguien. El apóstol Pedro lo dijo en Hch.4:12 que ‘en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos’. De manera que la salvación se encuentra ligada a una Persona no tanto a un acto. Es el objeto de la fe el que salva, es en lo que se fía el alma. Todos los medios de gracia, instituidos por Dios mismo nos llevan a un fin, el fin es Cristo. La frase ‘Él salvará’ indica esta unión entre salvación y Cristo.

 9. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que la condenación es una realidad patente.
Si el Señor Jesús tiene que salvar, no haría una obra tan grande, misteriosa, profunda como encarnarse si el pueblo que rescataría estuviera simbólicamente condenado. Era condenación pura, esclavitud real, cadenas, vicios, que realmente sumen a los hombres bajo censura divina, bajo la ira de Dios, bajo la lejanía de los dones benéficos de Dios por la eternidad. La cárcel, el secuestro, las profundidades de la tierra son solo pequeños mensajes nublados de una realidad más grande. La gente se condena de verdad, sin segunda oportunidad, sin marcha atrás, sin más remedio. El infierno es tan real y el pecado que lleva a la gente a ese lugar es tan verídico que Él vino a salvarlos de verdad.

10.Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que solo existe una única salida de la condenación.
Hablar de absolutos en una era relativista no es muy amable, pero no deseo serlo en esto. Él salvará significa que aparte de Cristo la gente se pierde. O es Cristo o no es nada. O es Cristo o tu obediencia, moralidad, intentos, virtudes, son menos que papel mojado. No es por la ley, la misma que Dios dio. No es por justicia propia, no es por obras, no es por sentires, inclinaciones o religiosidades. Es por Cristo que la gente se salva. Tal vez miles de caminos llegan a Roma, pero solo uno a Dios y este es Cristo. Es una frase que deja sin valides las más altas religiones y practicas suene esto intolerante o no. No es por apego a su propia religión, sinceridad en sus creencias, fidelidad a lo que la gente conoce. Es solo por Cristo y nada más.

11. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que los pecados de ellos son reales.
El ángel anunció que el Señor se llamaría Jesús porque su labor sería rescatar a su pueblo de sus pecados. No habló de debilidades o imperfecciones. No habló de exageraciones o fisuras de carácter. No habló de explosiones o muestras de pecado. Habló que Jesús salvaría a su pueblo de pecados. Palabra directa, incomoda, certera, pero no hay otra más. Es más que un error, es más que una falta, es más que una violación, es un completo errar la voluntad de Dios, es la más descarada contradicción a Dios, sus perfecciones, obras y mandamientos. Son aberraciones, corrupciones, depravaciones, de las más negras, de las más inmundas. Eso es pecado y no es una palabra amable con la que debamos jugar. Salvará del pecado, dijo y eso haría.


12. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que los pecados de ellos les pertenecen.
Significa que ellos tienen como propiedad sus pecados, Se puede decir que son de ellos y de nadie más. Su condenación no es por los pecados de otro sino de los suyos. No habla tan solo del pecado como un estado sino de sus pecados como la palabra que más abarca nuestra situación. Son nuestros, los que amamos, los que – a causa de apretarlos tanto contra el pecho-, nos marcaron el pecho y las manos. Son los que están con nosotros y se han fusionado con nuestra personalidad, puntos de vista, idiosincrasia y hasta el acento y gestos, como palabras y actitudes. Son sus pecados, sus transgresiones, sus delitos, son de ellos, cada uno de sus pecados reclama ser hijo del individuo. Este mensaje no nos pasa por encima, el pueblo de Dios sería salvado de sus propios pecados vergonzosos y miserables.

13. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que va a sacar a su pueblo de sus pecados.
La acción del Señor Jesús es salvar de [entre] los pecados en toda la extensión de la palabra. No es salvar en sus pecados sino salvar de ellos, de su poder, de su condenación de su influencia y hasta de su presencia. No salva a gente para que ellos queden allí, salvara de sus pecados, sacará de ellos, redimirá de estos vicios y transgresiones. Que para eso fue enviado y encarnó es claro en el texto. Nos sacó hermano de su condenación, culpa poder y nos sacará del pecado finalmente. Su nombre mismo está empeñado en esta tarea que no puede fallar. Salvará, dijo el ángel enviado por Dios y Dios que no puede mentir, así lo hará.

14. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que hay esperanza.
¿No te hincha el pecho estas palabras? Que negros son nuestros propios pecados, solo con los nuestros tenemos, ahora súmale todos los pecados de todo su pueblo en todas las épocas que ellos hayan vivido y vivirán. Piensa en toda cultura y los pecados de culturas antiguas y modernas. Donde Dios tenga pueblo, allí, según el ángel, salvaría a su pueblo de sus pecados. ¡Que esperanza! ¿No sentimos que nos hundimos en el pecado? ¿Qué no vale la pena la lucha? ¿No dudamos que quizá de que Él lo logre? Pero dice ‘Él salvará’ y eso nos llena de esperanza. Fracasamos hoy, seguramente, pero Él salvará. Tropezamos hoy y nos frustramos, pero Él salvará. Miras tu presente y te desesperas, pero mira tu futuro según estas palabras y toma animo; ¡Él salvará!

15. ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que hay certeza.
Pero vamos un paso más adelante, aquí hay esperanza pero hay seguridad. Despoja al Señor de su Nombre y lamenta que esta profecía no se pueda cumplir. Pero tiene un nombre sobre todo nombre y se llamará Jesús para siempre. Tan cierto como que se llama Jesús, salvará a su pueblo de sus pecados. Si no lo hiciera no solo empeñaría su nombre sino su vocación. Salvará hermanos, salvará. Viene pronto el día cuando mires hacia dentro de ti y no encuentres ni un pecado, ni una tendencia mala, ni un pensamiento amargo, un alma sin malicia, sin desprecio, sin odio, sin envidia. Mirarás a tu interior y no encontraras motivos de vergüenza o dolor ¿Por qué? Porque se dijo que Él salvará a su pueblo de sus pecados y lo habrá hecho de forma perfecta. El canto de la eternidad es que Él lo hizo y solo Él merece la gloria.

¿Cómo?
Pero el asunto que estaba implícito en este mensaje era el cómo. Ciertamente salvaría a su pueblo pero ¿Qué mente hubiera supuesto la manera en que se obraría esta salvación? ¿Ángeles lo habrían supuesto? ¿Los más grandes eruditos le la ley? ¿Acaso la filosofía? ¿Acaso alguno lograría ver que el mensaje dado al ángel estaba escrito con tinta carmesí? ¿Vieron los pastores de Belén algo más allá? ¿Habría una criatura suponer el alcance de estas palabras? ¿Piensas en esta época en las implicaciones del pesebre? ¿Reconoces hacia donde señalaba ese establo?

Es aquí cuando el cielo calla y la humanidad debería parar su bullicio porque Aquel que nacería, salvaría a su pueblo de sus pecados aferrado voluntariamente a la cruz. Si al ángel le hubiese tocado anunciar, no solo que ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’, sino la manera, se le hubiese quebrado su voz. El Señor Jesús fue martirizado e izado en una cruz y si pudiéramos ponerle un título a esa escena del monte de la Calavera ese viernes en la tarde oscura ¿Cuál sería? ‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’.


Pero mira al Salvador colgado del madero y a menos que hayas entendido el mensaje del ángel a José, no podrás entender la fuerza de sus palabras en: Jn.19:30: ‘Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu’. Nota cuidadosamente las palabras usadas por este evangelista: Jesús…dijo ¿Quién fue? ¿Cómo le llama? Jesús. Y ahora sí ¿Qué dijo? Consumado es.

Por eso te decía que si una crítica le cabe a esta época es que no llega tan profundo.

‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que si no eres del pueblo de Dios no serás salvo. Piénsalo amigo, Él salvará a su pueblo, ven y haz parte de Su pueblo, arrepentido, humillado, necesitado, sediento. Ven y cree que la cruz del Calvario soportó al Autor de la salvación. Ven y se salvo por su gracia.


‘Él salvará a su pueblo de sus pecados’ significa que el día final, cada ciudadano de su pueblo le verá cara a cara y participará del Don de Dios. No habrá una alegría ni un gozo terreno que se le parezca con el que se pueda comparar. Él salvará debe ser una convicción y estímulo para vivir una vida agradable a Dios. Y tal vez un estímulo extra por el que podamos hoy decir verdaderamente: Feliz Navidad.

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