miércoles, 11 de febrero de 2009

LO QUE NOS ESTAMOS PERDIENDO POR SER CRISTIANOS


LO QUE NOS ESTAMOS PERDIENDO POR SER CRISTIANOS

La idea del mundo es clara: ¿Cuanto tienes? Pues eso es lo que vales. La idea de conseguir, de poseer, de encontrar para ser y estar, es una idea tan antigua como nueva. El mundo cada vez más nos invitará a entrar en el círculo interminable de tener-gastar para tener y gastar, hasta la muerte.

Pero para los principios del reino de Dios, las cosas son distintas, Son una hermosa paradoja que hace que esta vida tome un rumbo distinto, emocionante y glorioso. ¿Por qué? Porque a diferencia del mundo, nuestra vida y el gozo de ella no nos viene al tener más sino al desear menos. Nuestro gozo viene ligado a la pérdida no a la ganancia.

¿Acaso no hemos comprendido el valor de perder la vida para hallarla? ¿Acaso el evangelio no es la solemne invitación a morir para hallar la vida? ¿No es la vida del discípulo de Cristo la cruz, la muerte, la renuncia para poder vivir verdaderamente? Son estas paradojas las que hacen del cristiano un ser verdaderamente distinto. Mientras el mundo califica a los suyos según tienen, el cristianismo verdadero califica a sus hijos según pierden.

Si solo lo entendiéramos en la práctica seríamos los más ricos del mundo. Si entendiéramos en la vida práctica que al haber renunciado a todo y al haber hallado a Cristo, lo hemos conseguido todo, a la vez que lo hemos perdido todo. ¡Bendita ganancia y bendita pérdida! porque nos han acercado a nuestro fin principal, Glorificar a Dios y Gozar de Él para siempre. Bendita cruz emblema de muerte y dolor en cuyos pies hemos perdido todo y hemos ganado a Cristo.

No es pues raro, encontrar a un hijo de la Cruz, doblegado por la muerte y la renuncia diaria y a la vez nunca tan erguido como cuando la cruz está sobre él. La ganancia de esta pérdida es su testimonio más poderoso frente al mundo que molesto, critica lo que no entiende. Y ¿Quién lo entiende? Solo se puede vivir. Lo que el mundo y el falso evangelio miran con desagrado y lo evitan, es la identificación del creyente.

Ya casi los puedo ver, cristianos limitados por su economía modesta, sufriendo la pérdida de un ser amado, sufriendo de alguna enfermedad, renunciando dolorosamente a sus pasiones y allí, en medio de esos dolores como de parto, ver venir la vida, la riqueza y la honra de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre de Cristo.

Algún día el cristiano perderá su vida física, se cerrarán sus ojos temporales y ¿Habrá perdido? Bah, ¡Nunca! Habrá ganado todo. En ese glorioso amanecer, el día empezará para Él. Y como dijera el célebre teólogo alemán, martirizado por los Nazis antes de morir: Para unos es el fin, para mí, es el comienzo. Y no solo para él sino para todos los que hemos puesto nuestra vida, por la gracia de Dios, a los pies de la cruz.

(Artículo dedicado especialmente al Pastor Romero en Medellín Colombia, cuya esposa perdió su vida, pero ganó la eternidad con Cristo. A Ti mi amigo y consiervo del evangelio; que esta pérdida sea otra ganancia en Cristo, por amor del cual, lo has perdido todo por ganar a Cristo)

Ahora, queriendo añadir algunos puntos interesantes a esta breve reflexión, quisiera mostrar algunas cosas que nosotros los cristianos nos estamos perdiendo. Son asuntos prácticos, no están completos, es solo una muestra preciosa de las pérdidas de los cristianos.

Así que; los cristianos nos estamos perdiendo de:

…depender del alcohol y las fiestas para generar amistades.

…la experiencia de ‘no tener memoria’ de lo que hicimos la noche anterior.

…entablar relaciones amorosas para ‘usar’ o ‘sentirnos usados’.

… de destruir nuestras relaciones por haber sido infieles.

…la necesidad de aparentar lo que no somos para que nos acepten.

…caer en vicios que después nos esclavizan y consolarnos pensando que “nosotros lo dejaremos cuando queramos”.

…poner nuestra esperanza de un futuro mejor en el presidente o en la situación del país o en la revolución.

…tener afán de conseguir dinero para podernos sentir seguros y felices.

…no saber qué hacer cada Domingo.

…creer que lo más terrible que nos puede pasar es un estar en un terremoto o perder la salud o el empleo.

…sentirnos tranquilos haciendo una buena obra al mes.

…ser llevados y estar esperanzados por ideas de prosperidad material y vida fácil.

…envidiar la vida de otros porque estamos contentos con la nuestra.

Sobre todo, los cristianos nos estamos perdiendo de:

…tener una reserva gratuita en el infierno, lejos de la presencia de Cristo por la eternidad.

¡Qué extraordinario es ser hijo de Dios! Estas pérdidas son bienaventuradas porque perdiendo de esta forma, ganamos lo más precioso de nuestra vida, nuestro Diamante de Gran precio, nuestro Tesoro: Nuestro Señor Y Salvador Jesucristo.

Pero es necesario que más personas sean este tipo de ‘perdedores’ como nosotros. Es necesario que más personas en arrepentimiento y fe vengan a Cristo, por medio del evangelio…recuerda que además de todo, como cristianos hemos perdido la vergüenza de hablar de Cristo al mundo pecador.

Martinius Lucanius

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