miércoles, 11 de febrero de 2009

CARTA DE JESÚS AL HOMBRE


Me encontraba ingenuamente abriendo un correo que decía 'carta de Jesús al hombre'. Me interesó tanto porque sí que es necesario que el hombre sepa del Señor Jesús. Paso a paso mientras leía, mi ingenuidad se esfumaba y me cubría una gran desazón al ver que ese Jesús quien hablaba en esa carta no es el Señor Jesús que la Biblia describe ni son esas sus palabras.

El Jesús que hablaba allí ¡era patético!, arruinado, con el poder necesario solo para contener sus propias lagrimas, un sirviente del hombre y ¡del hombre pecador! Bah, si ese es el Jesús que muchos promueven, no me extraña que se burlen de él, en lugar de temerle y honrarle. Esta generación debe saber quién es el Señor Jesús, es hora de quitar y enmendar los falsos conceptos de Cristo si es que queremos ser eficientes en nuestra labor evangelistica.

La carta dice así:

¿Cómo estás?
Tenía que enviarte esta nota para decirte lo mucho que me importas, ayer te vi cuando caminabas y charlabas con tus amigos. Yo esperé todo el día, deseando que tú quisieras también hablar conmigo.
Conforme avanzaba el día, te di una caída de sol para cerrar tu día.
Te di brisa suave y fresca para que descansases y esperé para hablar contigo, porque soy tu amigo y te amo mucho.
Te vi quedarte dormido y tenía ganas de tocarte la frente, así es que dejé que un rayo te acariciase el rostro, seguí esperando para hablar contigo.
¡Tengo tantos regalos para ti! Te levantaste esta mañana muy deprisa y no tuviste tiempo de hablar conmigo. Mis lágrimas estaban en la lluvia y el rocío de esta mañana. Hoy te sientes triste y solo, me duele el corazón de verte así, pero te comprendo, porque también a mi me han desilusionado tus amigos, pero te sigo queriendo.
Yo trato de decírtelo a través del cielo azul, de los campos verdes, de las flores. Te grito en los riachuelos y les doy a los pájaros, canciones de amor para cantarte. Te visto con cálidos rayitos de sol y perfumo el aire con las esencias de la naturaleza. Mi amor por ti es más hondo que los mares y más grande que cualquier necesidad que tengas en el corazón.
Si tan solo supieses cuánto anhelo hablar y caminar contigo.
Yo sé lo dura que es la vida en la tierra. Por eso quiero ayudarte.
Quiero que conozcas a mi padre, él también quiere ayudarte.
¡Llámame!, ¡pregúntame!, ¡habla conmigo!
No me olvides, por favor, tengo tanto que compartir contigo....
Ya no te molesto más. Eres libre de escogerme si tu quieres, es tu decisión personal. Yo sí te he escogido a ti, y por esta razón, sabré esperarte, porque te amo. Hasta pronto:

TU AMIGO, JESÚS


¿Lo notan? Este NO ES el Jesús de la Biblia. Así que me interesé en corregir esta carta y poner palabras que el Señor Jesús SI DIJO. Así que este es el intento de corregir esta carta del Señor Jesús al hombre incrédulo, que no le conoce, con las mismas palabras que salieron de su inmaculada boca o que en algún lugar inspiró su Santo Espíritu. Dice así:

¿Cómo estás?

Ayer te vi cuando caminabas y charlabas con tus amigos. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas….

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Ap 21: 5 – 8.

Así que a causa de tu incredulidad te recuerdo: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mt 6: 33

Conforme avanzaba el día recibiste mi misericordia en todas las cosas y no os volvisteis a mí, por eso te digo: !!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. Mt 11: 21 - 24

Y al ver tu dureza de alma y tu menosprecio hacia lo santo te recuerdo que: El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros… Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. Hechos 17: 24 – 31.


Te vi quedarte dormido, he aquí te digo: Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Mt 25: 13. Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Mt 26: 41.

¡Tengo tantas demandas para ti!: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mt 11: 28 – 30.

Te levantaste esta mañana muy deprisa y no tuviste tiempo de hablar conmigo. Volví a decir: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación. Lc 22: 46.

Algún día lloré por la incredulidad de Jerusalén, igual que la tuya: Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: !!Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Lucas 19: 41 – 42.


¿Hoy te sientes triste? Debes saber que el pecado esclaviza, ¿Quieres ser feliz?: Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Mt 19: 21 – 24.

Yo te lo he dicho ya por mi Palabra, recuerda: El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Juan 6: 63 – 64.

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Mt 7: 26 – 27.

Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. Mr 8: 38.

Mi amor por ti se expresará claramente cuando te arrepientas, mientras tanto estas bajo la ira y juicio divino: Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Rom 11: 22.


Si tan solo supieses que debes seguirme: Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Lucas 9: 23.

Yo sé lo dura que es la vida en la tierra. Mucho más si quieres ser mi seguidor: Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Lucas 9: 57 y 58.

No es fácil seguirme, sin embargo aun lo demando: Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Lucas 14: 25 – 27.

Por eso, debes calcular el costo de seguirme, no es hacer una simple oración de fe: Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Lc 14: 28 – 33.

Quiero que conozcas a mi Padre, mis palabras son las mismas de Él y su obra es mi obra: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2: 15 – 17.


¡Llámame!, ¡pregúntame!, ¡habla conmigo! ¡Es una orden! ¡Arrepiéntete y conviértete! Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Juan 5: 39 – 40.

¿Te crees dueño de tu vida? Deberías caer rendido ante mí, pues tendré misericordia del que quiera y endurezco a quien quiera: Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Juan 6: 44 – 45.

Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Juan 6: 65.

Debes saber que si te crees un hijo mío: El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. Juan 8: 47.

Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Juan 10: 25 – 28.

He aquí vengo pronto: y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira. Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. Apocalipsis 22: 12 – 20.

El SEÑOR JESÚS, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 Tim 4: 1


Así está mucho mejor. Amigo, ¿Cómo creerán si no se les predica el evangelio? Cartas emocionalistas pueden poner al pie de sus Iglesias a muchas gentes, pero el evangelio acerca a los hombres a Dios. Recuerden el postulado antiguo que es digno de luchar ardientemente por él: SOLO CRISTO.

Martinius Lucanius.

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